10 síntomas poco conocidos por dormir poco y su impacto en el organismo
La privación crónica del sueño afecta la salud física y mental de millones de ...
La privación crónica del sueño afecta la salud física y mental de millones de adultos, según la Fundación del Sueño de Estados Unidos. El fenómeno no solo implica somnolencia diurna o cansancio. Según describe la entidad, cuando la falta de sueño se prolonga durante más de tres meses, recibe el nombre de privación crónica de sueño. En este estadio, advierten, se incrementa notablemente el riesgo de problemas de salud, como hipertensión arterial, depresión y accidentes cerebrovasculares.
La doctora Stella Maris Valiensi, neuróloga a cargo de la Sección Medicina del Sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires y autora de “La ruta del sueño”, explicó a Infobae que la falta o privación del sueño es la reducción parcial o total del tiempo de sueño necesario para mantener nuestro funcionamiento al otro día, tanto desde el aspecto físico, mental y emocional.
“Puede suceder que no dormimos una noche y sería trastorno, que no tiene mucha importancia, dependiendo mucho de la edad. Pero si se transforma en algo crónico y se mantiene durante semanas o meses se llama 'privación crónica de sueño’. Tiene mucha repercusión en varios aspectos, desde lo físico hasta lo intelectual", advirtió la doctora.
Stella Maris Valiensi explicó que la privación del sueño constituye un problema de salud frecuente, cuya manifestación principal es la somnolencia durante el día. Esta situación puede derivar en accidentes de tránsito y, con el tiempo, favorecer el desarrollo de trastornos neurológicos, metabólicos, cardiovasculares y psicológicos. Además del cansancio, la falta de sueño genera alteraciones hormonales, cognitivas y conductuales que impactan de manera significativa en la calidad de vida y la salud a largo plazo.
Por su parte, la doctora Carolina Díaz, especialista en geriatría y gerontología, directora médica en Centro Hirsch, señaló que la falta de sueño es un problema frecuente en adultos mayores, que afecta significativamente su calidad de vida.
“El sueño es una de las funciones fisiológicas que más cambios presenta a lo largo de la vida y, según estudios epidemiológicos internacionales, hasta un 30% de las personas mayores de 60 años tienen mala calidad del sueño. Muchas veces esto se considera un síntoma propio del envejecimiento y no se le da la importancia que realmente tiene, lo que lleva a que muchas personas se resignen a dormir mal", aseguró la experta.
Entre las señales de alarma que justifican la consulta médica se encuentran: dormir mal durante más de tres semanas, despertarse con cansancio o dolor de cabeza, experimentar somnolencia excesiva, quedarse dormido de manera involuntaria durante el día, roncar intensamente por las noches, dormir menos de cinco horas y presentar irritabilidad o dificultades marcadas para concentrarse.
Según un estudio reciente de la Universidad de Columbia, publicado en Nature, dormir poco o demasiado se asocia con un envejecimiento más rápido del cerebro, el corazón, los pulmones y el sistema inmunológico, y está vinculado a una amplia gama de enfermedades.
De acuerdo a los investigadores, el punto óptimo para minimizar el envejecimiento se encuentra entre 6,4 y 7,8 horas de sueño al día.
Causas y efectos de la privación del sueñoLa doctora Valiensi señaló que la privación de sueño puede ser voluntaria, como ocurre cuando se elige no dormir durante los fines de semana, o bien estar condicionada por factores externos, como la necesidad de levantarse temprano para trabajar o estudiar y dormir pocas horas durante la semana. Además, la privación también puede deberse a que, aunque se dedique el tiempo suficiente al descanso, el sueño resulte fragmentado o poco reparador.
Respecto a las consecuencias, la especialista mencionó un aumento de la irritabilidad, inestabilidad emocional y ansiedad, así como un mayor riesgo de depresión con el paso del tiempo. También enumeró una disminución de la capacidad para tomar decisiones, mayor riesgo de accidentes, alteraciones en la memoria y el aprendizaje, y en el caso de los niños, un incremento del déficit de atención. A largo plazo, advirtió sobre el aumento del apetito, el riesgo de obesidad, hipertensión arterial, complicaciones cardiovasculares y una mayor vulnerabilidad a enfermedades por la disminución de la respuesta inmune. La doctora añadió que también pueden influir causas ambientales.
“En la actualidad, hay muchos factores conductuales y sociales como el uso excesivo de pantallas antes de dormir que provoca que nos acostemos y encontremos el sueño más tarde. También existe el caso de los trabajadores nocturnos o con turnos rotativos. El exceso de consumo de cafeína y nicotina postergan también el inicio del sueño y el alcohol lo fragmenta. Otro motivo pude ser hacer actividad física intensa en horario nocturno", detalló la especialista.
En relación con las patologías del sueño, es fundamental descartar trastornos respiratorios como las apneas o los ronquidos, así como alteraciones del movimiento, entre ellas los movimientos periódicos de las piernas y el bruxismo. También es importante considerar la presencia de parasomnias, como la aparición frecuente de pesadillas. Además, el dolor crónico puede fragmentar el sueño, al igual que factores externos como los ruidos, una temperatura inadecuada en la habitación, los ronquidos de la pareja o la presencia de mascotas en el dormitorio.
10 síntomas típicos y no tanto de la falta de sueñoLa privación de sueño y no lograr un descanso reparador puede provocar muchos síntomas, algunos evidentes, pero otros no tanto:
1. Cansancio diurno. “Es la queja primordial y más frecuente. A medida que va constituyendo algo crónico comienzan las quejas de fatiga física y mental, disminución de la atención y concentración, mayor irritabilidad y cambios de humor, menor rendimiento en las escuelas, o laboral, disminución de los reflejos, y lo que es peor, nos dormimos manejando o en clases”, dijo la doctora Valiensi.2. Alteraciones del apetito. “Si dormimos mal o menos, va a haber cambios en nuestras hormonas y tendremos menos saciedad”, indicó la médica. Según investigaciones de Mayo Clinic, no dormir suficiente aumenta el consumo calórico y la acumulación de grasa, especialmente en la zona del vientre.3. Se limpia menos el cerebro de sustancias tóxicas: ocurre por no favorecer la función de un sistema que se llama glinfático, que se ocupa de eliminar las sustancias tóxicas de este órgano. 4. Aumenta la frecuencia de cefaleas. Por ejemplo, las personas con apnea del sueño presentan una respiración irregular mientras duermen, lo que favorece la acumulación de dióxido de carbono y la reducción de los niveles de oxígeno en el cerebro. Esta situación produce dolor de cabeza al despertar.5. Se altera el sistema de recompensa del cerebro. La falta de sueño inclina al consumo de alimentos ricos en calorías. 6. Aumenta los períodos breves de sueño diurno o microsueños. “El organismo, tratando de compensar esos momentos que no dormimos, provoca microsueños, que son episodios breves e involuntarios de sueño, de segundos de duración, durante los cuales el cerebro ‘desconecta’ parcialmente. Esto lo solemos ver cuando uno está privado de sueño (ya sea privación en cantidad como en calidad de sueño). Estos microsueños pueden causar accidentes de tránsito y errores laborales muchas veces graves”, advirtió la experta. 7. Produce cambios de humor e irritabilidad. Un estudio halló que la privación de sueño causaba que la amígdala, una estructura del cerebro, reaccionara con un 60 % más de intensidad a los estímulos negativos, a la vez que debilitaba la región cerebral que ayuda a regular esas reacciones. 8. Levantarse con frecuencia al baño de noche. “Se llama nicturia. No es normal levantarse muchas veces a orinar. Puede ser que esté alterada la secreción de hormona antidiurética, o se tomó mucho líquido por la noche antes de dormir, o estamos durmiendo mal por otras razones y esto aumenta la percepción de tener que ir al baño", alertó Valiensi.9. Bruxismo durante el sueño. Puede ser otro causante de fragmentación de sueño. 10. Aumenta el riesgo de ansiedad y depresión, según estudios.Tratamiento y prevención de la privación del sueñoDependerá de la causa que lo origine, pero primero siempre tratar de hacer una buena higiene del sueño, dijo la doctora Valiensi y dio las siguientes recomendaciones:
Dormir y despertarse a horarios regulares. Evitar pantallas 1–2 horas antes de dormir. Reducir cafeína y nicotina. Evitar comidas abundantes por la noche. Mantener habitación oscura, silenciosa y fresca. Realizar actividad física regular (no inmediatamente antes de dormir). Reducir la ansiedad asociada al sueño y reestructurar pensamientos disfuncionales con respecto al sueño.De haber algún trastorno o patología del sueño, por ejemplo, apneas, dolor crónico, ansiedad o depresión, realizar tratamiento específico.“Siempre es importante comenzar con estos parámetros y, si es necesario, el médico especialista en Medicina del Sueño, evaluará cuál medicamento es necesario utilizar según varios factores a considerar, en cada caso", señaló la doctora.
Por su parte, la doctora Díaz comentó que en adultos mayores es fundamental realizar un buen diagnóstico. “Entre las causas más frecuentes se encuentran los distintos tipos de insomnio: de conciliación, cuando la persona no logra dormirse al acostarse, y de mantenimiento, cuando logra dormirse pero se despierta a las pocas horas y no puede volver a dormir".
Y añadió que otro aspecto clave es evaluar la higiene del sueño, es decir, los hábitos saludables relacionados con el descanso: “Si el adulto mayor realiza siestas durante el día, cómo es su actividad física, su alimentación y si las comidas nocturnas son muy pesadas. También deben revisarse los medicamentos que toma la persona, ya que muchos fármacos pueden alterar el sueño".
Por último, destacó que es importante evitar la automedicación, “ya que muchas veces genera efectos rebote o empeora el problema", y reconocer que no todas las personas necesitan dormir la misma cantidad de horas. “Escuchar las necesidades del cuerpo y consultar a un profesional cuando aparecen señales de alarma es fundamental para lograr un adecuado abordaje terapéutico”, recomendó la doctora Díaz.
¿Cómo se puede prevenir? “Las medidas preventivas más importantes son: mantener horarios regulares de sueño, limitar la exposición nocturna a pantallas, tener en cuenta la alimentación, manejar el estrés y la ansiedad“, concluyó la doctora Valiensi.