36 hectáreas, el río Navesink a metros y un plan para proteger la vida silvestre: así Richard y Elizabeth Scudder lograron su reserva natural
En los bosques costeros de Nueva Jersey, una finca familiar de 36 hectáreas pasó de estar amenazada por el avance urbano a abrirse al públ...
En los bosques costeros de Nueva Jersey, una finca familiar de 36 hectáreas pasó de estar amenazada por el avance urbano a abrirse al público.
La Reserva Scudder recibió en agosto de 2026 una acreditación internacional como arboreto, tras más de cuatro décadas de conservación impulsada por Richard “Dick” Scudder y Elizabeth “Libby” Scudder. El reconocimiento destaca el cuidado de sus árboles y de la vida silvestre que habita el predio.
Según la Fundación para la Conservación de Monmouth (MCF), la reserva está cerca de Middletown Township, junto al parque Huber Woods y próxima al río Navesink. Desde abril de 2024, la entidad administra el lugar, cuyos senderos permiten recorrer un ambiente con aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, insectos y numerosas especies de plantas.
La protección del terreno comenzó en 1983Alrededor de 1950, Dick y Libby Scudder compraron la propiedad. Él era editor y cofundador de MediaNews Group, y ambos compartían un objetivo que marcaría el futuro de la finca: preservar el bosque frente al avance urbano de las zonas cercanas.
Para cumplir ese objetivo, en 1983 comenzaron a donar a la MCF derechos de conservación sobre distintos sectores. Se trata de acuerdos legales que limitan las actividades que pueden dañar un terreno, aunque cambie de dueño. Durante los 20 años siguientes, los Scudder extendieron esa protección de forma gradual.
La MCF explicó que esas decisiones buscaban impedir que el avance inmobiliario alcanzara la propiedad. La familia Scudder cedió gratuitamente el terreno, en distintas etapas, a organizaciones de conservación para evitar su urbanización.
Luego de la muerte de Libby, en 2004, Dick donó en 2007 la parcela occidental, de 24 hectáreas, a la Sociedad Audubon de Nueva Jersey. Las 12 hectáreas restantes y la casa familiar pasaron a otras manos a través de un legado testamentario tras la muerte de Dick, en 2012.
La fundación se convirtió en dueña de toda la Reserva Scudder en 2024La transferencia se completó en abril de 2024, cuando la MCF asumió la propiedad de todo el predio. Fue la primera extensión de tierra que quedó bajo titularidad directa de la organización, que hasta entonces había trabajado principalmente mediante acuerdos de protección con propietarios privados.
Para afrontar la compra y las tareas posteriores, la fundación recibió una donación anónima inicial de USD 1 millón. Con esos recursos elaboró un plan de varios años que contempla estudios sobre el ambiente, el cuidado del bosque y medidas para conservar el sitio.
Los especialistas recorrieron la reserva durante un año, en las cuatro estaciones, para conocer qué especies y elementos naturales había allí. Ese relevamiento servirá como punto de partida para decidir cómo proteger el lugar y qué trabajos hacen falta en cada sector.
Con el apoyo de la consultora ambiental DuBois & Associates, el estudio identificó 89 especies de aves, 9 tipos de reptiles y anfibios, 12 especies de mamíferos y 2 tipos de peces. También registró insectos, árboles y otras plantas.
La información permitirá a la MCF mantener los senderos abiertos y, al mismo tiempo, cuidar los animales y la vegetación del área. El uso público del lugar quedará sujeto a pautas pensadas para reducir el impacto sobre el entorno.
La acreditación reconoce el cuidado de los árboles de la reservaEn agosto de 2026, ArbNet acreditó a la Reserva Scudder como arboreto. La red internacional reúne jardines y espacios públicos que se dedican al cuidado, estudio y difusión de los árboles.
De acuerdo con la MCF sobre la acreditación, la distinción toma en cuenta el registro y el manejo de los árboles presentes en la propiedad. La incorporación a esa red internacional también respalda las tareas de conservación y educación ambiental que la fundación prevé realizar en el lugar.
Jean Scudder, hija de Dick y Libby, celebró la noticia en un comunicado difundido por la organización. “Mi madre y mi padre, Richard y Elizabeth Scudder, compraron originalmente la tierra por los árboles”, afirmó.
“Reconocieron lo especial que era, trabajaron para cuidarla y la amaron profundamente”, agregó. Jean señaló que sus padres estarían felices de saber que el sitio seguirá protegido y será valorado por otras personas.
Un tulípero de 202 años se mantiene en pie dentro del predioUno de los ejemplares más conocidos de la reserva es un tulípero, un árbol nativo de América del Norte, que empezó a crecer alrededor de 1824. Mide cerca de 37,8 metros de alto, equivalentes a 124 pies, y es el segundo tulípero más grande de Nueva Jersey.
El árbol ya estaba allí más de un siglo antes de que los Scudder compraran el terreno. Su permanencia, junto con la de otras especies del bosque, forma parte de la tarea que ahora continúa la Fundación para la Conservación de Monmouth.