Aitor Esteban desacredita a Pablo Iglesias por atribuirse una maniobra para convencer al PNV de apoyar la moción contra Rajoy: “Buen farol, pero no te da para órdago”
La trastienda de la moción de censura que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy ha vuelto a colarse en el debate político ocho años después. Y lo ha hecho a raíz de una revelación de Pablo ...
La trastienda de la moción de censura que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy ha vuelto a colarse en el debate político ocho años después. Y lo ha hecho a raíz de una revelación de Pablo Iglesias que no ha tardado en encontrar respuesta. El presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB) del PNV, Aitor Esteban, ha tachado de “farol” el relato ofrecido este lunes por el exlíder de Podemos, quien aseguró que su partido engañó tanto al PNV como a Ciudadanos para facilitar que la moción presentada por el PSOE en junio de 2018 saliera adelante y permitiera la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa.
La réplica del dirigente nacionalista vasco llegó pocas horas después de que Iglesias desgranara en una entrevista radiofónica una serie de conversaciones y maniobras políticas que, según su versión, resultaron decisivas para construir la mayoría parlamentaria que desalojó al PP del poder tras la sentencia del caso Gürtel.
“Buen farol, Pablo Iglesias, pero no te da para órdago”, ha escrito Esteban en la red social X. La respuesta no era casual. El propio Iglesias había recurrido al lenguaje del mus para describir aquella operación política, llegando a compararla con una jugada ganadora que, según dijo, “sale una vez en la vida”.
La versión de Iglesias: una operación construida contrarrelojDurante su intervención en Las mañanas de RNE, el exvicepresidente del Gobierno dibujó una imagen muy distinta de aquellos días frenéticos de mayo y junio de 2018. Según explicó, una de las claves del éxito de la moción fue precisamente la falta de tiempo para negociar. A juicio de Iglesias, Pedro Sánchez llegó a la Presidencia prácticamente sin participar en las conversaciones que hicieron posible reunir los apoyos necesarios. “Sánchez de repente se vio presidente del Gobierno sin haber hecho una triste llamada telefónica para pedir los apoyos”, afirmó.
Para el exdirigente de Podemos, esa ausencia de negociaciones formales terminó jugando a favor de la operación. En su opinión, si el entonces líder socialista hubiera tenido que sentarse a pactar con cada uno de los grupos parlamentarios implicados, difícilmente habría podido satisfacer todas las exigencias que podrían haber planteado fuerzas como el PNV o los partidos independentistas.
Su relato sitúa a Podemos como el principal arquitecto de una estrategia política diseñada para convencer a distintos actores de que la moción tenía más recorrido del que realmente parecía en un primer momento.
Primero, CiudadanosSegún explicó Iglesias, el primer movimiento consistió en dirigirse a Albert Rivera, entonces líder de Ciudadanos. La idea era sencilla: hacerle creer que unas elecciones anticipadas beneficiarían claramente a su formación. Iglesias aseguró que trasladó a Rivera que las encuestas situaban a Ciudadanos por delante del PP y que, además, Podemos podría superar al PSOE en unos hipotéticos comicios.
Con ese escenario sobre la mesa, el exlíder de la formación morada planteó la posibilidad de impulsar conjuntamente una moción de censura de carácter instrumental, cuyo objetivo sería únicamente convocar elecciones. “Le hicimos creer que efectivamente era posible que presentáramos juntos una moción de censura de carácter instrumental para convocar elecciones”, reconoció.
La operación, sin embargo, nunca llegó a materializarse. Ciudadanos terminó rechazando la moción presentada por el PSOE y votó en contra de ella. Pero Iglesias sostiene que aquella conversación cumplió igualmente una función política relevante: generar la sensación de que existía una mayoría potencial mucho más amplia alrededor de la iniciativa.
El mensaje al PNVUna vez construido ese escenario, Iglesias dirigió sus esfuerzos hacia el PNV, cuyos votos resultaban fundamentales para que la moción prosperara. Según relató, contactó con Andoni Ortuzar, entonces presidente del partido nacionalista vasco, para transmitirle que la operación tenía visos de salir adelante gracias a un supuesto entendimiento entre PSOE y Ciudadanos.
A partir de ahí, el exvicepresidente aseguró que trasladó a Ortuzar una advertencia política muy concreta. Si el PNV seguía sosteniendo al Gobierno de Rajoy después de la sentencia de Gürtel, podría enfrentarse a un importante desgaste electoral en unos comicios que, según aquella hipótesis, serían convocados tras la aprobación de la moción.
Iglesias recordó además que Podemos había logrado superar al PNV en Euskadi en las elecciones generales de 2016, un dato que, según su propio relato, reforzaba la presión sobre los nacionalistas vascos. “Vosotros veréis”, aseguró haberle dicho entonces.
La clave de esta versión es que aquellas elecciones nunca llegaron a celebrarse. La moción prosperó, Sánchez se convirtió en presidente del Gobierno y la legislatura continuó sin pasar por las urnas. Precisamente por eso, Iglesias sostiene ahora que aquella operación política fue una especie de jugada maestra construida a partir de una expectativa que finalmente no se cumplió.
La respuesta del PNVLas palabras de Iglesias no han tardado en encontrar contestación. Aunque breve, el mensaje de Aitor Esteban deja claro que el PNV no comparte en absoluto esa reconstrucción de los hechos.
Con una sola frase, el dirigente nacionalista desacreditó la idea de que su partido actuara condicionado por una supuesta maniobra de engaño. Su referencia al “farol” encaja además con el propio lenguaje empleado por Iglesias para describir aquellas negociaciones, trasladando la idea de que el exvicepresidente está exagerando o sobredimensionando su papel en unos acontecimientos que transformaron el panorama político español.
La polémica reabre así el debate sobre uno de los episodios más decisivos de la política reciente: la moción de censura que puso fin al mandato de Mariano Rajoy y abrió la etapa de Pedro Sánchez al frente del Gobierno. Ocho años después, los protagonistas siguen ofreciendo versiones distintas sobre cómo se construyó aquella mayoría parlamentaria que cambió el rumbo de la legislatura en apenas unos días.