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Alonso de Contreras, el hombre más buscado por el sultán que dejó una autobiografía oculta durante tres siglos

Según National Geographic, Alonso de Contreras, soldado, corsario y caballero del siglo de oro nacido en ...

Alonso de Contreras, el hombre más buscado por el sultán que dejó una autobiografía oculta durante tres siglos

Según National Geographic, Alonso de Contreras, soldado, corsario y caballero del siglo de oro nacido en ...

Según National Geographic, Alonso de Contreras, soldado, corsario y caballero del siglo de oro nacido en Madrid en 1582, dejó escrita su propia vida en una autobiografía que permaneció oculta durante 3 siglos y hoy es considerada uno de los testimonios más vívidos de la España imperial.

Contreras se alistó en los Tercios con apenas 14 años para combatir en Flandes bajo las órdenes del archiduque Alberto de Austria.

El frío y la lluvia del norte europeo no tardaron en alejarle de aquellas filas. Viajó entonces a Nápoles, donde se incorporó a las galeras del almirante Pedro Álvarez de Toledo y Colonna, cuya escuadra perseguía a los corsarios otomanos que amenazaban las costas de la Italia española.

Fue en Malta donde el madrileño encontró su verdadera escuela. Los Caballeros de San Juan de Jerusalén le instruyeron en la navegación y en el combate naval, y desde allí dio el salto al Mar Egeo.

En 1601, recibió el mando de una fragata para patrullar las islas griegas y capturar mercantes otomanos con destino a Estambul. Aprendió turco, tejió una red de contactos en el archipiélago y se convirtió, según recoge National Geographic, en uno de los hombres más buscados por el sultán.

Su aventura más célebre en aquellas aguas fue el apresamiento de una mujer húngara, amante del capitán genovés Solimán de Catania, que combatía como corsario para los otomanos. La respuesta de Solimán fue mover cielo y tierra para dar caza al español, lo que obligó a Contreras a regresar a Madrid a toda prisa.

De vuelta en la capital, el soldado intentó abrirse paso en la corte de los Austrias, pero su fama de hombre pendenciero y su implicación en el asesinato de su esposa y de un amigo a quienes sorprendió en una infidelidad le cerraron las puertas.

Partió hacia el Moncayo en busca del retiro monástico, aunque tampoco allí la quietud duró: fue acusado de abastecer a una banda de moriscos rebeldes con armas, cargo del que salió absuelto antes de poner rumbo de nuevo a Flandes.

El regreso al mar y el Derrotero universal

Tres años en Cambrai como oficial de los Tercios bastaron para que el mar volviera a llamarle. Disfrazado de peregrino, atravesó Francia hasta alcanzar Nápoles y desde allí navegó hasta Malta, donde los caballeros le recibieron de nuevo.

En ese período redactó un Derrotero universal, una cartografía de las costas entre Sagres y el Delta del Nilo que sirvió de guía a los marinos de la Orden de Malta. National Geographic destaca que el documento fue usado durante años como herramienta de navegación en el Mediterráneo.

La siguiente misión le llevó al otro lado del océano. Sir Walter Raleigh, el pirata de Inglaterra, saqueaba el Caribe español, y Contreras recibió el encargo de atraparlo. Camuflando sus barcos como naves mercantes, tendió una emboscada al corsario inglés que, aunque logró escapar, costó la vida al hijo homónimo del pirata en un combate que los ingleses tardaron tiempo en olvidar.

La expedición a La Mámora y la lucha contra Argel y Salé

De regreso en Europa, en 1621 condujo una expedición de socorro a la fortaleza de La Mámora, en Marruecos, asediada por bereberes y una flota holandesa. Contreras reunió hombres en Cádiz, esquivó el bloqueo naval y desembarcó con vituallas y munición que quebraron la moral de los sitiadores.

La lucha contra los piratas de Argel y Salé continuó junto al almirante Francisco de Ribera, al lado de quien aprendió a combatir en inferioridad numérica frente a flotas muy superiores.

En 1629, el virrey de Nápoles le encomendó una tarea distinta: gobernar L’Aquila, ciudad enclavada en los Apeninos que se rebelaba de forma recurrente contra el dominio español. Su gestión fue severa. Mientras ocupaba ese cargo, el Vesubio erupcionó en 1631 y Contreras logró salvar un convento de las coladas de lava gracias a una evacuación preventiva.

El regreso a España y la escritura de su vida

Tras años de servicio a Felipe IV en Italia, la Orden de Malta le concedió una encomienda en León que le permitió regresar a España. Fue entonces cuando retomó el contacto con Lope de Vega, a quien conocía de sus tiempos en Madrid.

El dramaturgo, que le dedicó su obra El rey sin reino, le animó a poner por escrito su propia vida bajo el título Discurso de mi vida, según consigna National Geographic.

El último destino en América

La pluma no le retuvo mucho tiempo. En 1645, Felipe IV reclamó de nuevo sus servicios y Contreras cruzó el Atlántico para ponerse al mando de las prisiones del desierto de Sinaloa y, más tarde, del castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, desde donde partían las flotas de Indias con destino a Sevilla.

La autobiografía quedó inconclusa. El manuscrito durmió en el olvido hasta que en 1900 el investigador Manuel Serrano y Sanz lo localizó y lo sacó a la luz. Décadas después, su figura llegó a Arturo Pérez-Reverte, quien reconoció a Contreras como su mayor fuente de inspiración para la creación del capitán Alatriste.

Fuente: https://www.infobae.com/historias/2026/08/15/alonso-de-contreras-el-hombre-mas-buscado-por-el-sultan-que-dejo-una-autobiografia-oculta-durante-tres-siglos/

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