Así era la televisión de los 90 en verano: del origen del ‘Grand Prix’ a los contenedores como ‘Megatrix’ o las galas de variedades
La nostalgia muchas veces se apodera de los contenidos de la cultura popular, que siempre recuerda lo pasado como algo mítico, como es el caso de la programación televisiva en los veranos de los ...
La nostalgia muchas veces se apodera de los contenidos de la cultura popular, que siempre recuerda lo pasado como algo mítico, como es el caso de la programación televisiva en los veranos de los 90. Por entonces, la televisión ofrecía una parrilla pensada para acompañar los meses de vacaciones escolares mediante series juveniles, programas de variedades y grandes formatos familiares que convertían la pequeña pantalla en una cita diaria.
Sin embargo, hoy en día las cadenas optan más bien por emitir películas y redifusiones, mientras reservan sus apuestas propias para el resto del curso, sobre todo en la franja del prime time. Entre finales de junio y mediados de septiembre, niños y adolescentes pasaban mucho tiempo en casa y encontraban cada mañana una oferta amplia de ficción, mucha de ella importada de Estados Unidos, en Televisión Española y Antena 3. Aquella programación incluía títulos de aventuras y adolescencia que acabaron formando parte del imaginario de una generación.
La nostalgia por aquella televisión estival se explica por una diferencia de modelo. Donde ahora predominan emisiones con las que las cadenas no asumen riesgos excesivos, en los 90 el verano tenía identidad propia y una programación reconocible, con espacios creados para ese periodo y hábitos de consumo ligados a las vacaciones. Uno de los géneros más asociados a esa época fueron las galas de variedades.
Los programas de los 90La 1 tenía formatos del estilo durante todo el año, pero en verano desplegaba además programas concebidos específicamente para esos meses, entre ellos Murcia, qué hermosa eres, Desde Palma con amor o Verano noche. Esas galas, tanto las de la cadena pública como las que también produjeron las entonces recién nacidas Antena 3 y Telecinco, reunían a distintos artistas del país en espectáculos que llegaron a convertirse en un emblema del verano.
Las mañanas tenían otro eje muy definido: las series. Los vigilantes de la playa suelen aparecer entre los primeros recuerdos, pero la oferta era mucho más amplia: Sweet Valley, El equipo A, Los rompecorazones, Popular, o Xena: la princesa guerrera, fueron algunas de las que más triunfaban al llegar el calor veraniego. Muchas de estas series se integraban en programas contenedores que organizaban la mañana y fijaban una rutina para los espectadores más jóvenes.
Entre esos contenedores destacó Megatrix, estrenado en 1995 en Antena 3. El programa agrupaba varias de las series más recordadas y, en sus inicios, añadía pruebas protagonizadas por niños, una combinación que reforzaba su vínculo con el público infantil y juvenil. En Telecinco, El club Disney fue muy popular, aunque no solo se emitía en verano. Por ambos espacios pasaron numerosos presentadores y, ya en los últimos años del programa de Disney, destacó Natalia Rodríguez tras Operación Triunfo.
El mítico y atemporal ‘Grand Prix’Si hubo y hay un formato que condensa la idea de programa veraniego, ese es El Grand Prix del verano en TVE. Ramón García lo presentó durante diez veranos acompañado por distintas presentadoras, entre ellas Mar Regueras, antes de una segunda etapa con Bertín Osborne al frente en 2007 que no alcanzó el mismo éxito. Desde su estreno en 1995, el programa enfrentó a pueblos españoles en pruebas físicas y humorísticas con la participación de los famosos padrinos.
La memoria de aquel formato sigue ligada a pruebas concretas: la patata caliente, los troncos locos, las caídas en los bolos y las extintas vaquillas. El espacio regresó a la pantalla en 2023 con una revisión completa que mantiene la vaquilla como mascota, pero no utiliza animales reales en las pruebas y ha renovado algunos de sus rostros, con Lala Chus o Gorka Rodríguez, pero mantiene la esencia del original con Ramón García al frente.
Aquel paisaje televisivo tenía además un elemento visual hoy menos frecuente: el desplazamiento de equipos y platós a enclaves de la costa española para convertir el verano en protagonista directo de los magazines, lo que ahora intenta cada viernes El verano se mueve en Telecinco. El verano y la televisión formaban entonces una misma estampa para los niños criados en los 90, que durante años encontraron cada temporada estival una cita fija con series y programas cuyas sintonías aún recuerdan.