Ataque con explosivos en Sardinata, Norte de Santander: una iglesia sufrió graves daños
Se reportó el viernes 9 de octubre de 2026 un ataque con explosivos que dejó daños en una iglesia en zona rural de Sardinata, donde, pese a que no dejó personas heridas, sí causó pánico entr...
Se reportó el viernes 9 de octubre de 2026 un ataque con explosivos que dejó daños en una iglesia en zona rural de Sardinata, donde, pese a que no dejó personas heridas, sí causó pánico entre los habitantes y los padres franciscanos que hacen sus labores en ese lugar.
También se reportó un confrontamiento entre las disidencias de las Farc y el ELN en el departamento, que obligó a pobladores de una vereda en Tibú a esconderse, además de que las autoridades descubrieron un depósito con cientos de granadas, que fueron incautadas por el Ejército.
El departamento de Norte de Santander es uno de los más golpeados por la presencia de organizaciones como las ya mencionadas, las cuales también cuentan con rutas para el narcotráfico en la región.
Ataque terrorista en SardinataUnos artefactos explosivos causaron daños materiales en el templo parroquial San Martín de Porres, ubicado en el corregimiento de Luis Vero.
De acuerdo con la información publicada por la emisora Blu Radio, la Diócesis de Tibú reportó los daños en la estructura religiosa. El templo funciona como punto de encuentro y acompañamiento espiritual para una población campesina que enfrenta las dificultades derivadas del conflicto armado.
La diócesis rechazó los actos violentos, llamó a abandonar la confrontación y reiteró su compromiso de acompañar a las comunidades de la zona. La institución también expresó su solidaridad con los padres franciscanos encargados de la labor pastoral en ese sector.
“Hoy más que nunca, hacemos un llamado a la reconciliación, al respeto por la vida y a la construcción de caminos de paz. La violencia nunca será el camino para resolver nuestras diferencias. Necesitamos gestos de humanidad, diálogo y compromiso con la vida. Como Iglesia, seguimos acompañando a las comunidades campesinas del Catatumbo, llevando un mensaje de esperanza y recordando que la paz comienza cuando elegimos cuidarnos unos a otros. Oremos por la tranquilidad de nuestro territorio y trabajemos juntos por un Catatumbo donde la vida, la fe y la dignidad sean siempre respetadas”, escribió en redes sociales.
Hasta ahora no se ha precisado quiénes estarían detrás de la explosión ni cuáles fueron las circunstancias exactas del hecho. Tampoco se han detallado posibles afectaciones a personas, mientras se espera que las autoridades establezcan las responsabilidades y determinen el alcance de los daños ocasionados al templo.
En ese mismo hecho, el ataque impactó una vivienda familiar en el corregimiento, según denunciaron líderes sociales e integrantes de la comunidad. En el lugar vivían una madre cabeza de hogar y sus cuatro hijos menores, de uno, seis, siete y nueve años; todos salieron ilesos.
El hecho reavivó la zozobra en la subregión del Catatumbo, donde el uso recurrente de explosivos contra la población civil, la infraestructura y la Fuerza Pública mantiene las alertas en esa parte del país.
Otro atentado con drones en Norte de SantanderLos pobladores de la vereda La Angalia, en zona rural de Tibú, Norte de Santander, se refugiaron en sus viviendas durante la noche del miércoles 7 de octubre por nuevos ataques con drones cargados con explosivos y ráfagas de fusil. La confrontación involucra a las disidencias del frente 33 de las Farc y al ELN; hasta el momento no se reportan personas heridas.
La preocupación de las autoridades aumentó tras el hallazgo, a comienzos de esta semana en Sardinata, de un depósito clandestino con 100 granadas de alto poder que pertenecerían al Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN. El material fue localizado por tropas de la Segunda División del Ejército, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y en coordinación con la Policía Nacional.
Según el Ejército, cada granada pesaba aproximadamente 10 kilogramos y los explosivos podían ser adaptados para lanzarse mediante drones y rampas artesanales contra la Fuerza Pública, la población civil y la infraestructura crítica. Los enfrentamientos en el sector del Catatumbo se han prolongado durante varios meses.