Crimen de sangre por dinero: joven habría mandado a matar a su hermana por una herencia, “Liz valió 40 palos”
Liz Marian Rengifo, psicóloga de una comisaría de familia de Yumbo, fue asesinada dentro de una buseta que iba hacia Cali, en un crimen que, según expusieron sus familiares en Más allá del sil...
Liz Marian Rengifo, psicóloga de una comisaría de familia de Yumbo, fue asesinada dentro de una buseta que iba hacia Cali, en un crimen que, según expusieron sus familiares en Más allá del silencio, conducido por el periodista Rafael Poveda, se habría cometido para impedir que asumiera el control de los bienes de su padre y frenara presuntas irregularidades sobre un patrimonio familiar en el Valle del Cauca.
La acusación más grave del caso apunta a que el homicidio fue ordenado por su medio hermano, Juan Carlos Rengifo Valencia, y por Sandra Milena Valencia Ceballos, madre del joven, que, pese a haber sido acusados por la Fiscalía por homicidio agravado, están en libertad por vencimiento de términos y continúan administrando ese patrimonio, de acuerdo con lo dicho en la entrevista.
La disputa giraba en torno a tierras heredadas por el padre de Liz, un arquitecto con discapacidad mental, entre ellas 20 hectáreas urbanizables donde, según contó Blanca Nidia González, madre de la víctima, podía desarrollarse un proyecto de mil casas.
La entrevista en el pódcast indicó que por esos bienes se recibían arriendos de entre $10 y $20 millones mensuales.
La víctima había cuestionado el manejo de los bienes de su padreBlanca Nidia González relató que Liz Maryan Rengifo mantenía relación con su padre después de la separación y que, al ver el deterioro mental de su progenitor, comenzó a revisar cómo se estaban administrando sus propiedades. Según su versión, su hija encontró que, pese al nivel del patrimonio, el hombre no recibía la atención médica ni personal que necesitaba.
Del mismo modo, la madre de la víctima reveló que un juzgado entregó la administración de los bienes a Sandra Milena Valencia Ceballos y que después esa gestión pasó a Juan Carlos Rengifo Valencia, al alcanzar la mayoría de edad. A partir de ese momento, dijo, la relación entre los medio hermanos se deterioró porque Liz empezó a reclamar cuentas, a cuestionar ventas y a denunciar anomalías ante el despacho judicial que llevaba el asunto.
En el testimonio, González también afirmó que su hija acudió a la juez que llevaba el caso y promovió audiencias para conocer el estado de los bienes, pero no obtuvo respuestas.
Según su relato, Liz insistía en que no buscaba apropiarse del patrimonio, sino garantizar el bienestar de su padre, al que consideraba desprotegido pese a ser dueño de tierras, arriendos y una urbanización llamada Bosques de la Acuarela.
El crimen habría sido por encargoGenaro Restrepo Zuluaga, abogado de las víctimas, dijo en Más allá del silencio que Sandra Milena Valencia Ceballos contactó a Víctor Hugo Agudelo Caro, alias Mocho, para contratar el asesinato: “Ya lo dijo aquí la madre de Liz, ella se había convertido en una piedra en el zapato de Sandra Milena Valencia Ceballos y del hijo, Juan Carlos Rengifo Valencia (...) Ella comenzó a destapar ese entramado de corrupción y era una piedra en el zapato porque les ponía en peligro ese mando que tenían sobre los bienes del arquitecto”.
El abogado dijo que Agudelo Caro contaba entonces con un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección por su calidad de líder político y que ese dispositivo habría sido usado para seguir a la víctima. Agregó que la información que expuso proviene del expediente que reposa en el Juzgado Doce Penal del Circuito de Cali, donde se investiga el homicidio agravado y se desarrolla el juicio oral.
Por otra parte, José Armando Toro Giraldo, presentado en el pódcast como testigo clave de la Fiscalía y antiguo hombre de confianza del “Mocho”, aseguró que participó en seguimientos previos a Liz y que el plan comenzó tres meses antes del crimen. También afirmó que el asesinato debía ejecutarse un día antes de que ella recibiera el control completo sobre las propiedades de su padre.
Toro Giraldo dijo lo siguiente: “Sandra le pasó $30 millones de pesos en las manos, porque Liz valió 40 palos. Pero Sandra le dijo que no tenía todo ese plato por el momento, que era muy caro”.
Añadió que estuvo presente cuando se produjo esa entrega y que en la reunión participaron Agudelo y el medio hermano de la víctima.
El crimen lleva siete años sin ser resueltoEl abogado de las víctimas reconstruyó lo que pasó el 19 de junio de 2019 indicando que una camioneta y dos motocicletas siguieron la buseta en la que viajaba Liz desde Yumbo hacia Cali. Según su versión, un hombre bajó de la camioneta, abordó una moto y luego se subió al vehículo de transporte público para dispararle seis veces a la víctima.
El abogado afirmó que la camioneta asignada al esquema de protección de Agudelo Caro quedó registrada por GPS y que, después del ataque, circuló a 120 km/h hasta La Unión, municipio donde, según dijo, vivían Sandra Milena Valencia Ceballos, Juan Carlos Rengifo Valencia y el propio alias el Mocho. También señaló que, según la Fiscalía, al menos uno de los escoltas participó en el homicidio.
Toro Giraldo agregó que en la camioneta de la UNP iban Mauricio Trejos, escolta de Agudelo Caro; el propio alias el Mocho; y Juan Carlos Rengifo Valencia (hermano de la víctima), que, según él, quería comprobar que el asesinato se ejecutara. También informó que, después de los disparos, el escolta subió a la buseta para tomar una fotografía del cuerpo de Liz y enviársela por WhatsApp a Sandra Milena.
El mismo testigo afirmó que, tras el crimen, los involucrados llegaron a una discoteca de La Unión llamada El santo y la diabla y celebraron el asesinato. Según su relato, allí estaban Juan Carlos, “Mocho”, Sandra Milena y Martha Isabel Castillo, esposa de Agudelo Caro.
Los acusados recuperaron la libertadRestrepo Zuluaga dijo que el caso judicial tomó impulso cuando Toro Giraldo, que fue mano derecha de “Mocho” se presentó ante la Fiscalía y relató cómo se planeó y ejecutó el homicidio. A partir de esa declaración, según explicó, un juzgado de control de garantías de Yumbo consideró que existía inferencia razonable suficiente para librar órdenes de captura contra alias el Mocho, Juan Carlos Rengifo Valencia y Sandra Milena Valencia Ceballos.
De acuerdo con el abogado, Sandra Milena recibió detención domiciliaria, mientras Agudelo Caro y Juan Carlos fueron enviados a la cárcel de Villahermosa, en Cali. Los dos recuperaron la libertad tras ocho meses por vencimiento de términos. Restrepo añadió que “Mocho” murió durante la pandemia de COVID-19.
Según el abogado: “Sandra Milena está libre, vive en La Unión con sus tres hijos y Juan Carlos Rengifo Valencia, el hijo de Sandra Milena, también está en La Unión y sigue administrando los bienes de su padre, vendiendo lotes sin autorización judicial. La plata no la consignan en ninguna parte (...) Se han apoderado de más de $2 mil millones y la juez ordenó que la plata de la venta de los lotes se consignara en la cuenta del arquitecto. Y no aparece plata por ninguna parte”.
Restrepo señaló que ahora impulsa dos acciones judiciales, una en el Juzgado de Cartago para quitarle a Juan Carlos el manejo de los bienes y otra ante la Fiscalía 23 Seccional de La Unión por presuntos fraudes relacionados con la empresa Construcciones Inversiones Rengifo S.A.S.. Según su denuncia, el hijo habría usado un acta falsa para asumir la gerencia de la constructora después de que una valoración indicara que el padre no podía tomar decisiones ni comprender sus consecuencias.
Blanca Nidia González afirmó que seguirá actuando como víctima principal para evitar la impunidad y cuestionó los cambios de fiscales y jueces, así como las suspensiones de audiencias durante el proceso.