Damián Betular: su debut en teatro en Hairspray, sus curiosos pasatiempos y su verdadero amor
Animarse a más está en el ADN de Damián Betular (43). Lo hizo cuando decidió, con el apoyo de sus padres, mudarse de su Dolores natal e instalarse en la ciudad de Buenos Aires, a los 17 años, ...
Animarse a más está en el ADN de Damián Betular (43). Lo hizo cuando decidió, con el apoyo de sus padres, mudarse de su Dolores natal e instalarse en la ciudad de Buenos Aires, a los 17 años, para estudiar gastronomía y pastelería en el IAG; o cuando dio su salto a la televisión -y a la popularidad- de la mano de Bake Off y MasterChef Celebrity, algo con lo que ni siquiera había soñado; pasando por el momento en el que, tras una década de trabajo, dejó su puesto como chef ejecutivo del Palacio Duhau para abrir su propia pâtisserie en el barrio de Devoto; su incursión en streaming junto a Olga y su más reciente salto al vacío como protagonista de un musical del calibre de Hairspray. Bajo la dirección de Fernando Dente , el multifacético y carismático chef interpretará a partir del 6 de mayo en el Teatro Coliseo a Edna Turnblad, la entrañable ama de casa que personificaron figuras como Divine, John Travolta o Enrique Pinti.
-Faltan dos semanas para el estreno. ¿Cómo estás viviendo la previa a tu debut en teatro?
-Ayer lo charlaba con Fer, es un conjunto de cosas que te pasan. Hay un poco de ansiedad, querés que llegue y no querés que llegue, pero estamos muy entusiasmados porque a medida que pasan los días estamos viendo que los resultados son buenos. Se están ajustando cosas de música, de letra, de la parte actoral, pero estamos muy contentos, que es importante. Y hay un grupo muy lindo de trabajo, yo lo preguntaba a Fer si es normal que todo el mundo esté tan contento en el teatro, creo que esa vibra se siente.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por HAIRSPRAY (@hairsprayelmusical)
-Imagino que debe ser un clima muy diferente al de una cocina o un set de televisión.
-Hay un acompañamiento de parte de todos, se festeja que pegaste la nota, que entraste a tiempo, y son palabras muy lindas. Yo soy un outsider en esto y me siento súper cuidado, por supuesto por Fer y por todo el equipo de producción de la obra, pero también por mis compañeros de trabajo. Por ejemplo, Leo , que hace de mi marido, me mira y me va guiando y ayudando. Es una experiencia que nunca me imaginé que fuera tan linda, tan emocionante y tan empática.
La transformación de Damián Betular en Hairspray-Con esto de ser un outsider, ¿tenías cierto temor a cómo te fueran a tomar tus compañeros que vienen del mundo del musical?
-Sí, obvio, entrás con el bolso diciendo “buenas”, pero las personas que saben tanto de teatro que están en el elenco, como Andrea , Alejandra y Leo , fueron muy divinos en eso. Hace tres o cuatro años Fernando me dijo en un cruce en Olga que si llegaba a comprar los derechos de Hairspray le gustaría que hiciera a Edna. “Sí, sí”, le dije yo, pensando “¿qué se va a dar esto?”. Y cada tanto me decía “estamos cerca”, hasta que un día dijo “bueno, es ahora”, y yo creo que fui inconsciente.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por HAIRSPRAY (@hairsprayelmusical)
-¿Qué pensaste cuando te lo dijo por primera vez? ¿Está loco?
-Sí, claro, está loco. Pero lo más loco es que le gustó cuando me vio en el Cris Morena Day en el Gran Rex, que fue muy gracioso porque me dejaron el micrófono abierto . Le dije “me estás cargando” y me respondió: “No, porque vos no te das cuenta de algunas cosas, pero la presencia y pararte en un escenario frente a tanta gente es difícil y yo lo vi”. Entonces, en un momento te queda confiar. Y pensé que Fernando no me lo ofrecería si no viera que puede salir bien, no arriesgaría tanto por mí, por la producción y por un espectáculo.
-¿Y ahí que le dijiste?
-Le dije, y creo que también ellos lo habían pensado, que quería llegar preparado al día de la lectura inicial del guion y cuando conociera a mis compañeros de trabajo. Me parecía importante y una cuestión de respeto, yo tengo mucha responsabilidad con todo lo que hago y cuando no sé algo hay que estudiar. Desde septiembre que estoy enfocado en esto y este año quiero hacer solo esto.
-¿Qué es lo que más te cuesta de todo: cantar, bailar o actuar?
-A mí me gusta bailar…en casa, ¿no?, pero había una cosa de oído que estaba y que fuimos afinando con el tiempo. Después, con el canto me llamó mucho la atención que en un momento me dijeron: “Abrí la boca y perdé el miedo porque lo podés hacer”. Fue un proceso bastante grande porque yo sentía que si abría la boca iba a salir cualquier cosa, así que fue lo que más trabajé porque uno canta pero abajo de la ducha, pero le metí y estamos bien. Ahora estamos ensamblando el canto, baile y la parte actoral con el maquillaje, el vestuario, las pelucas y el sonido, justo ayer empezamos a ensayar en el teatro de noche . Por supuesto hay cansancio físico, tengo que cuidar la voz y un montón de cosas que fui aprendiendo, pero llegué a casa muy contento.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por HAIRSPRAY (@hairsprayelmusical)
-¿Cómo te imaginás el día del estreno? ¿Lo visualizaste en algún momento?
-No, no lo quiero hacer. Ojalá haya tanta luz como en el ensayo para no ver que hay tanta gente mirando. El Coliseo es un teatro de 1800 localidades, que es un montón, y es imponente cuando empezás a ver el pullman y toda la parte de arriba, pero no lo pienso tanto. No te quiero decir que ese día no me levante con una crisis diciendo “no voy a poder”, pero por ahora no.
-¿En algún momento pensaste en qué te habías metido?
-Sí y entendí que hay que estar preparado antes del ensayo y estudiar a la salida, pero nunca me arrepentí ni nada, creo que es parte del proceso adquirir esa seguridad de decir “¿estaré listo?, ¿llegaré bien con los tiempos y todo?”. Pero yo soy muy de confiar.
-Siempre fuiste de animarte, ¿no?
-Sí, en todo lo que hice siempre tuve esa presencia y ese apoyo de mamá y papá tan importante. Empezando por la gastronomía, ellos me decían “si tu sueño es estudiar esto, vamos para adelante”. Era justo el año 2000, 2001 y el país estaba bastante caótico y yo entendía que era venir solo a Buenos Aires, con otra responsabilidad y otros desafíos que en Dolores. Lo mismo cuando me llamaron para el casting de Bake Off. Cada etapa siempre fue con mucho apoyo de mi familia. No es que lo consulto, pero siempre busco ese aval de la llamada, o cuando vienen a comer les digo “surgió esto” y me dicen “vamos para adelante”.
-Alguna vez contaste que durante 17 años te dedicaste por completo al trabajo y con la pandemia te diste cuenta de que también era necesario estar más presente con tu familia. ¿Cómo lograste llevarlo a cabo?
-La pandemia tuvo algo de perder seres queridos y amigos e hizo que uno se replantee muchas cosas. La industria de la hospitalidad tiene algo que es divino, pero son muchas Navidades y Año Nuevo brindando con mis compañeros de trabajo, y por la distancia no podía pasar al otro día a saludar a mi familia. Entonces, empezás a valorar un poquito más y a darte cuenta de que la vida es una y hay que disfrutar también de tu tiempo con tu familia y tus seres queridos porque eso no se recupera. Después agarrás Olga, MasterChef y la pastelería , pero este año tengo el desafío del teatro y quiero disfrutarlo y tener tiempo para mí y para mi familia.
-Entonces, ¿cómo equilibras todo eso con tu vida personal?
-Los domingos de por medio sí o sí almuerzo con mis amigos. Nos juntamos temprano y hacemos un poco de sobremesa. Cuando no están ellos vienen a visitarme mis papás de Dolores y me junto con mi hermana, con mi cuñado, es una linda ceremonia. Creo que si viviera en Dolores pasaría cada cinco minutos por la casa de mi mamá y papá, pero, bueno, la distancia hace que eso no suceda, entonces, cuando vienen los disfruto mucho. Y los domingos a la noche es fundamental estar en paz en mi casa.
-¿Hay tiempo para el amor?
-Yo estoy muy bien y la verdad es que creo que hay tiempo para todo, no es algo que te obligás. Para mí, cuando aparece, aparece, cuando se va, se va, y es algo que disfruto. Ahora es momento de estar concentrado en esto, son muchas horas y la verdad es que estoy muy feliz.
-Digamos que te llevás bien con el hecho de no estar en pareja.
-Sí, me llevo bien, disfruto mucho de estar tranquilo en mi casa, sentarme a ver una serie o por ahí me abstraigo pintando y pasan tres horas.
-Tenés algunos pasatiempos muy curiosos como arreglar motos y armar Legos.
-Me gustaba armar las Honda Monkey, que son unas motos chiquititas, compraba las piezas o las motos viejas y las limpiaba; ya el tiempo no me da. Cuando estudiaba en la escuela industrial, esa parte de mecánica me encantaba y lo tomaba como algo lúdico. También creo que de ahí viene la parte del armado de los Legos. Ahora me agarró la locura de pintar con fibrón, miro tutoriales y todo. Creo que en todo eso hay algo que te libera. Ya no tengo tanto tiempo pero creo que ahora, cuando nos estabilicemos con la obra, me voy a llevar todo el set para divertirme un poco pintando mientras me maquillan.
-¿Es verdad que sos fanático de lavar la ropa?
-Hoy justo me decía mamá: “Sos tan fanático de lavar y planchar y justo tu personaje hace lo mismo”. Qué sé yo, era tanta la exigencia cuando era chico con que la chaqueta tenía que estar súper blanca que aprendí mil técnicas. Nosotros por ahí estábamos trabajando en pastelería y teníamos que ir a hablar con un huésped. Entonces, te hacían entender que vos representabas a una marca y había que ser muy cuidadoso. Por eso soy muy fanático de la ropa lavada y planchada. El domingo es mi día terapéutico para eso.
-¿En qué otras cosas sos así de disciplinado y detallista?
-Con el tiempo me ordené mucho con el tema de la comida. Empecé a ir al nutricionista y aprendí a comer, a cuidarme para estar un poco más saludable y más fuerte, porque uno con los tiempos tan locos muchas veces resuelve mal la comida. Sigo yendo a la nutricionista porque, más allá del peso, con un proyecto como el del teatro en el que voy a necesitar energía y donde cambian los horarios tan abruptamente, necesito esa guía para ordenarme.
-¿Te gustaría volver con MasterChef o es un ciclo que ya se cumplió?
-Nunca se sabe cuándo vuelve, este es el año del Mundial, que ojalá ganemos, y a mí me agarra en el teatro, pero MasterChef es mi casa. Donato y Germán son familia, literal. Ger con sus hijos, Donato con Mica, con sus hijas. Pasamos vacaciones juntos, almorzamos y cenamos juntos fuera de los seis meses que convivimos, nos apoyamos mucho. Wanda siempre es como… es lo que se ve, no sabés nunca con qué va a salir. A mí me parece que este MasterChef no hay persona que no lo haya visto, o por lo menos que no haya visto algún momento, algún recorte, y lo que es importante para nosotros es acompañar al público. Siempre me dicen “nos hacés divertir un montón” y para mí, aportar un poco de alegría está buenísimo. Así que habrá que ver si queda algo de mí después del teatro. O irá Edna a hacerlo, pero me encanta.
-Hiciste de todo, ¿hay algo que te quede por cumplir o preferís vivir más el presente e ir paso a paso?
-Parte de lo que hablábamos del cambio es vivir un poco más el presente. Hay unos proyectos gastronómicos que vienen, por ahí un nuevo local “un poco más cerca”, como me pide la gente, pero me dejo sorprender, yo nunca pensé en hacer teatro.
-Pedro Alfonso te había ofrecido hacer teatro mucho antes, ¿no?
-Eso era peor porque era más actoral, acá por lo menos tengo un escudo de pelucas y cosas. Un día Paula me llamó y me dijo que Pedro estaba con una obra ambientada en un hotel y tenía un personaje para mí, pero le dije que no. Ayer le contaba a Ale Radano, que hace el personaje de Velma, que Hairspray es una obra que fui a ver afuera y no me voy a olvidar nunca, y la fui a ver dos veces cuando estaba Enrique Pinti y Vane Butera, un domingo temprano, esa hora en que la calle Corrientes es otra, y me acuerdo que después fuimos con unos amigos a comer pizza y dije “wow, qué divina obra”, y años después estamos acá.
-¿Se viene un carrera actoral?
-Yo con esto ya cumplo el teatro. Hago la tele y el teatro pero amo la pastelería, amo trabajar en equipo y amo tener un local, y quiero cuidar eso que tanto me gusta y tanto me costó.