Eclipse en el Nilo: cómo un fenómeno astronómico del 2471 a.C. pudo precipitar el fin de la dinastía IV
Un eclipse solar ocurrido en el año 2471 a.C. pudo haber desencadenado el colapso de la dinastía IV del antiguo Egipto, según una ...
Un eclipse solar ocurrido en el año 2471 a.C. pudo haber desencadenado el colapso de la dinastía IV del antiguo Egipto, según una nueva investigación publicada por el astrónomo Giulio Magli, del Departamento de Matemáticas del Politécnico de Milán.
El estudio propone que el oscurecimiento momentáneo del Sol, la divinidad más venerada del panteón egipcio, fue interpretado como una señal divina que habría acelerado una crisis política y religiosa en el período conocido como el de las grandes pirámides.
Un estudio del astrónomo Giulio Magli, del Politécnico de Milán, plantea que un eclipse solar ocurrido el 1 de abril de 2471 a.C., durante el reinado de Shepseskaf, pudo haber influido en la crisis política y religiosa que marcó el final de la dinastía IV de Egipto.
La dinastía IV fue el período durante el cual faraones como Esnofru, Keops, Kefrén y Micerino consolidaron el poder real mediante la construcción de las grandes pirámides.
Estas estructuras no eran simples tumbas: representaban la conexión sagrada del faraón con el dios solar Re, y su emplazamiento —tanto en Guiza como en Dahshur— respondía a la observación de eventos astronómicos precisos, como solsticios y equinoccios.
La Gran Pirámide de Keops, por ejemplo, fue erigida en un punto estratégico donde esos fenómenos celestes cumplían un papel central en el diseño arquitectónico.
La ruptura de Shepseskaf con la tradición funerariaLa tradición se quebró con Shepseskaf, quien abandonó la costumbre de erigir una pirámide y optó por construir una gran mastaba en la necrópolis de Saqqara. Este giro arquitectónico también implicó el abandono de los símbolos solares, lo que algunos historiadores interpretaron como un posible conflicto entre el faraón y el clero de Re en Heliópolis.
Según el estudio recogido por National Geographic, fue precisamente en ese momento cuando el eclipse entró en escena como factor explicativo de aquella ruptura.
Magli sugiere que el oscurecimiento del Sol pudo haber sido leído por Shepseskaf —y por la sociedad egipcia en general— como un presagio o advertencia divina. En una civilización en la que el astro rey era la fuente de luz, vida y orden cósmico —el principio de la maat—, su desaparición temporal resultaba un evento de enorme carga simbólica.
La maat no era solo un concepto religioso abstracto: constituía el fundamento sobre el que se asentaba la legitimidad del faraón. Un eclipse, en ese marco ideológico, ponía en entredicho la capacidad del gobernante para mantener el equilibrio del universo.
“El miedo a este fenómeno pudo haber acelerado el declive de la IV dinastía”, señala el investigador en su trabajo, al tiempo que advierte que la dinastía ya atravesaba una fase de debilitamiento por problemas sucesorios.
El culto solar tras la caída de la dinastía IVEl propio Magli reconoce que no existen evidencias arqueológicas directas que sustenten la hipótesis. No obstante, la teoría cobra fuerza al analizar lo que ocurrió después: la dinastía V enfatizó el culto a Re con mayor intensidad.
Como señala National Geographic, en ese período se levantaron grandes templos solares —como los de Niuserre y Userkaf— en lo que podría interpretarse como un intento de restaurar el orden cósmico y recuperar el favor divino tras la crisis final de la dinastía anterior.
La transición entre ambas dinastías habría estado marcada, así, no solo por disputas de poder, sino por una profunda renegociación de la relación entre los faraones y los dioses.
Cómo se inserta la hipótesis en los estudios sobre el antiguo EgiptoLa investigación se inscribe en una línea de estudios que examina la influencia de los fenómenos astronómicos en las transformaciones políticas y religiosas del mundo antiguo. La división de Egipto en dinastías, cuyo origen se atribuye al historiador helenístico Manetón, siempre asoció los cambios dinásticos a algún tipo de acontecimiento extraordinario.
El eclipse del 1 de abril de 2471 a.C. reúne, según Magli, las condiciones para ser considerado uno de esos eventos decisivos, aunque la comunidad científica aguarda nuevas evidencias arqueológicas que permitan confirmar o refutar el vínculo entre el fenómeno celeste y el fin de una era.