El daño arterial temprano afecta al 80% de los adultos jóvenes, según estudio en Estados Unidos
Una investigación publicada recientemente en Circulation: Population Health and Outcomes reveló que casi 8 de cada 10 adultos jóvenes presentan signos de ...
Una investigación publicada recientemente en Circulation: Population Health and Outcomes reveló que casi 8 de cada 10 adultos jóvenes presentan signos de daño arterial temprano, vinculados al síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM).
El hallazgo, detectado en una muestra de más de mil personas de Estados Unidos, desafía la idea de que la juventud garantiza una buena salud cardiovascular y abre el debate sobre la necesidad de prevenir enfermedades en edades cada vez más tempranas.
El estudio analizó a 1.283 adultos de una edad promedio de 23 años y encontró que el 80% fue clasificado en alguna etapa del CKM, un síndrome que describe cómo los trastornos metabólicos, renales y cardiovasculares interactúan para causar complicaciones multiorgánicas. La investigación, liderada por equipos de la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Cardiología, se centró en poblaciones urbanas, muchas de ellas provenientes de entornos desfavorecidos, lo que refuerza la importancia de considerar el contexto social en la salud de los jóvenes.
Qué observaron los científicos en las arterias de los jóvenesLos investigadores midieron el grosor de las arterias carótidas, responsables de transportar sangre al cerebro, y detectaron lesiones subclínicas en la mayoría de los participantes. Estos signos suelen asociarse a personas de mayor edad. Según ScienceAlert, algunos indicadores del grosor arterial se correspondían con los esperados para personas de 33 años, a pesar de que la media de edad de los participantes era diez años menor.
El análisis demostró que la progresión del CKM coincidía con un aumento del daño arterial: quienes se encontraban en etapas más avanzadas del síndrome mostraron mayor engrosamiento de la íntima-media carotídea y menor escala de grises en la ecografía, marcadores de daño temprano. El estudio detalló que el grosor íntima-media carotídeo fue 0,014 mm mayor para la etapa 1, 0,020 mm mayor para la etapa 2 y 0,100 mm mayor para la etapa 3, en comparación con quienes no presentaban factores de riesgo.
Qué es el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM)El síndrome CKM fue definido en 2023 por la Asociación Americana del Corazón y agrupa las interacciones entre desórdenes metabólicos, renales y cardiovasculares. Según explicó el cardiólogo de la Facultad de Medicina Johns Hopkins, Chiadi Ndumele, las afecciones cardíacas, renales y metabólicas “no se presentan de forma aislada, sino que están profundamente conectadas”, una visión que sustenta la nueva clasificación por etapas del síndrome.
El CKM abarca un espectro: desde la presencia de factores de riesgo como exceso de grasa corporal o prediabetes, pasando por trastornos metabólicos y renales, hasta enfermedades cardiovasculares avanzadas. Ninguno de los jóvenes analizados en el estudio presentaba la etapa final del síndrome, pero muchos tenían factores que los ubican en etapas tempranas o intermedias, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar condiciones graves en el futuro.
Qué significa la prevalencia del CKM en adultos jóvenesEl trabajo publicado en Circulation: Population Health and Outcomes clasificó a los participantes en cuatro grupos: el 20,7 por ciento estaba libre de factores de riesgo (etapa 0), el 40,2 por ciento presentaba exceso de adiposidad (etapa 1), el 36,2 por ciento tenía factores de riesgo metabólico (etapa 2) y el 2,8 por ciento mostraba enfermedad cardiovascular subclínica o enfermedad renal avanzada (etapa 3).
La progresión a etapas más avanzadas del CKM se asoció a un deterioro de la salud cardiovascular. Según los autores, “cuanto más avanzada era la etapa de CKM, mayor era la probabilidad de que presentaran signos de lesión en las arterias carótidas”. La distribución de etapas también refleja la necesidad de intervenir en edades tempranas, ya que una parte significativa de los jóvenes analizados ya tenía factores de riesgo acumulados.
Factores de riesgo identificados en la investigaciónLa evaluación de los factores de riesgo se realizó utilizando la métrica “Life’s Essential 8”, que considera la calidad de la dieta, la actividad física, el sueño, la exposición a la nicotina, el índice de masa corporal (IMC), los niveles de azúcar en sangre, los lípidos en sangre y la presión arterial. Esta herramienta fue desarrollada por la AHA para identificar oportunidades de prevención y tratamiento.
Los participantes con CKM en etapas 1 a 3 tuvieron puntuaciones significativamente más bajas en Life’s Essential 8 respecto a aquellos sin factores de riesgo. El informe recogido por ScienceAlert destacó que “los resultados en cuanto a dieta y actividad física fueron especialmente deficientes”, lo cual eleva el riesgo de progresión a enfermedades crónicas. La identificación temprana de estos factores abre una ventana para intervenciones que pueden modificar el curso de la enfermedad.
Implicancias para la salud pública y prevenciónLos hallazgos del estudio sugieren que los trastornos cardiovasculares, metabólicos y renales están aumentando entre los jóvenes y que la progresión del CKM puede iniciar antes de los 30 años. Según la AHA, “muchos componentes del CKM están empezando a afectar a personas a edades más tempranas, incluso en la juventud o la adolescencia”, afirmó Nilay Shah, cardiólogo de la Universidad Northwestern y coautor del informe.
La progresión del CKM no es irreversible. El equipo científico subrayó que mejorar la dieta, aumentar la actividad física o, si es necesario, utilizar medicamentos puede revertir o frenar el avance de los factores de riesgo. La implementación de estrategias de prevención desde edades tempranas aparece como una oportunidad clave para evitar que los jóvenes desarrollen enfermedades crónicas en la vida adulta.
El estudio remarcó que “aunque muchos adultos jóvenes aún no presenten niveles clínicamente elevados de factores de riesgo, muchos todavía ofrecen oportunidades para optimizar dichos factores mediante la modificación del estilo de vida y del comportamiento”.
Limitaciones del estudio y consideraciones finalesLa investigación se realizó en grandes ciudades de Estados Unidos y la mayoría de los participantes provenía de entornos urbanos desfavorecidos, lo que puede influir en los resultados y limitar su extrapolación a otras poblaciones. Los autores advirtieron que los hallazgos no representan necesariamente a todos los jóvenes estadounidenses, pero permiten identificar tendencias preocupantes.
El desconocimiento del síndrome CKM es elevado: una encuesta nacional mostró que el 90% de los estadounidenses nunca había oído hablar de él. Las primeras guías clínicas sobre su prevención y manejo fueron publicadas recién este año por la AHA y el Colegio Americano de Cardiología.
La evidencia recogida en este trabajo señala la urgencia de mejorar la promoción de la salud y la prevención, especialmente en jóvenes y adolescentes. El equipo científico concluyó que “la juventud no dura para siempre, y nuestra salud durante la juventud puede marcar nuestro futuro. Nunca es demasiado pronto para empezar”.