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El día que fotografiaron a Carlos III en una cita secreta con una rubia y Lady Di supo que era la reina Camilla: “Me quedé de piedra, jamás había estado en ese tren”

El lanzamiento de El canto del cisne, Diana, mi hermana, el esperado...

El día que fotografiaron a Carlos III en una cita secreta con una rubia y Lady Di supo que era la reina Camilla: “Me quedé de piedra, jamás había estado en ese tren”

El lanzamiento de El canto del cisne, Diana, mi hermana, el esperado...

El lanzamiento de El canto del cisne, Diana, mi hermana, el esperado libro de memorias de Charles Spencer, ha vuelto a situar en el foco mediático los momentos más íntimos y dolorosos de su hermana, la princesa Diana. En sus páginas, el conde realiza una confesión demoledora al recordar el día de la boda de Diana y la extrema delgadez que padecía a causa de sus problemas alimenticios. “Ojalá hubiera hecho más”, lamenta su hermano al rememorar cómo le decía lo guapa que estaba sin comprender entonces que aquella alarmante pérdida de peso escondía una realidad devastadora: la certeza de Diana de que no era amada por el hombre con el que se casaba.

El origen de ese profundo sufrimiento arrancó mucho antes de vestirse de novia, concretamente tres meses antes del anuncio de su compromiso oficial. En noviembre de 1980, el periódico Sunday Mirror publicó en portada una sonada exclusiva sobre el conocido como “escándalo del tren real”. La noticia aseguraba que el vehículo de la Casa Real se había detenido a altas horas de la noche en una vía muerta de Wiltshire para permitir un encuentro clandestino entre el príncipe Carlos y una mujer rubia que permaneció a bordo durante varias horas.

La prensa dio por hecho que esa joven era Diana y criticó al heredero por utilizar un transporte financiado con fondos públicos para sus citas nocturnas. Sin embargo, la futura princesa sabía perfectamente que ella no era la mujer de aquel tren. Esa noche se encontraba a 80 kilómetros de distancia y su noviazgo ni siquiera había alcanzado ese nivel de intimidad. Aquel montaje mediático encendió todas sus alarmas y sembró en ella una sospecha que la acompañaría el resto de su vida: la misteriosa rubia no podía ser otra que Camilla Parker-Bowles.

El comunicado oficial de Palacio

La reacción de Diana al ver la portada del periódico fue de absoluta estupefacción. La propia joven se desahogó amargamente en privado tras la publicación: “Me quedé de piedra. Simplemente, no podía creerlo. Jamás había estado en ese tren, y mucho menos en plena noche”. La marejada fue de tal magnitud que el propio Palacio de Buckingham tuvo que emitir un comunicado oficial para tachar la información de “una falsedad absoluta”.

Pese al desmentido de la Corona, la duda quedó instalada para siempre en la mente de Diana. A medida que su relación con Carlos se deterioraba, la joven terminó de atar cabos sobre la verdadera identidad de la ocupante del vagón. La vía muerta donde el tren real se había detenido esa noche estaba situada a tan solo 30 kilómetros de la residencia de Camilla Parker-Bowles, un dato demoledor que convirtió aquel incidente en el inicio de 17 años de resentimiento y temor constante hacia la figura de Camilla.

El principio del fin con Carlos III

El escándalo del tren pareció quedar archivado cuando en febrero de 1981 se oficializó el compromiso de la pareja ante las cámaras del mundo entero. Fue durante la célebre entrevista televisada cuando, al ser preguntados si estaban enamorados, Diana respondió con ilusión: “¡Por supuesto!”. Sin embargo, la fría contestación de Carlos dejó helados a los espectadores y rompió el corazón de su prometida: “Lo que sea que signifique estar enamorado”.

Apenas un mes después de aquel frío comentario, los fotógrafos captaron a una jovencísima Diana hecha un mar de lágrimas en el aeropuerto mientras despedía al príncipe antes de coger un avión oficial. En ese momento, los periódicos vendieron aquellas imágenes como el tierno llanto de una novia enamorada que se separaba de su prometido. Nada más lejos de la realidad. Aquellas lágrimas no eran por la distancia, sino por la devastadora sombra de Camilla y el temor a un fantasma del pasado que jamás llegó a marcharse.

Fuente: https://www.infobae.com/espana/2026/09/24/el-dia-que-fotografiaron-a-carlos-iii-en-una-cita-secreta-con-una-rubia-y-lady-di-supo-que-era-la-reina-camilla-me-quede-de-piedra-jamas-habia-estado-en-ese-tren/

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