El precio del dólar cerró a la baja el 15 de mayo, crecen las alarmas por la presión internacional sobre Colombia
El precio del dólar en Colombia cerró la jornada del 15 de mayo de 2026 en $3.800,99, lo que representó una disminución de $11,01 frente al valor previo, equivalente a una variación de -0,29%....
El precio del dólar en Colombia cerró la jornada del 15 de mayo de 2026 en $3.800,99, lo que representó una disminución de $11,01 frente al valor previo, equivalente a una variación de -0,29%. Durante la sesión, la divisa estadounidense registró un precio máximo de $3.820,00 y un mínimo de $3.776,50, mientras que el precio promedio de negociación fue de $3.796,81. La apertura se ubicó en $3.812,00.
Se realizaron 1.867 transacciones en el mercado cambiario, según datos de Set-FX, plataforma encargada de registrar las operaciones de compra y venta de divisas en el país. El comportamiento del dólar a lo largo de la jornada mostró variaciones, con una tendencia bajista en las primeras horas y una recuperación parcial en el transcurso de la sesión.
En la última semana, el dólar estadounidense registró un avance del 1,68%, aunque su variación interanual muestra una caída del -5,21%.
El dólar estadounidense ha mostrado una tendencia positiva frente al peso colombiano durante los últimos cinco días, reflejando un fortalecimiento sostenido de la moneda estadounidense. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 3,67%, significativamente inferior a la volatilidad de referencia del 12,87%, lo que sugiere un periodo de estabilidad en el mercado cambiario.
Análisis de mercadoEl peso colombiano enfrenta nuevamente un escenario de alta sensibilidad externa, en un contexto donde la combinación entre tensiones geopolíticas, inflación persistente y endurecimiento monetario global amenaza con cambiar la tendencia cambiaria observada durante buena parte de 2025. Aunque Colombia había logrado beneficiarse de una etapa de relativa apreciación del peso frente al dólar, los factores internacionales comienzan a inclinar el mercado hacia una mayor presión alcista sobre la divisa estadounidense.
El principal detonante proviene del frente energético y geopolítico. La falta de acuerdos estructurales entre Estados Unidos y China durante la cumbre en Pekín, sumada a la continuidad de la crisis en Irán y las restricciones sobre el estrecho de Ormuz, mantienen el petróleo Brent alrededor de los USD109 por barril.
En principio, un petróleo alto suele favorecer al peso colombiano por tratarse de una economía exportadora de crudo. Sin embargo, el problema actual es más complejo, el mercado interpreta este repunte no como una señal de fortaleza económica global, sino como un choque de oferta asociado a riesgos bélicos y energéticos. Eso cambia completamente la lectura para monedas emergentes como el peso.
El aumento del IPP en Estados Unidos, que llevó la inflación anual al 3,8%, refuerza además la percepción de que la Reserva Federal mantendrá tasas altas por más tiempo. Incluso, el mercado ya asigna una probabilidad cercana al 50% a una subida adicional de tipos en diciembre. La salida de Stephen Miran y el eventual relevo de Jerome Powell por Kevin Warsh agregan incertidumbre institucional en la Fed justo en un momento en que el mercado busca señales claras sobre el rumbo monetario. En escenarios de tasas altas en EE.UU., el dólar suele fortalecerse globalmente porque los inversionistas prefieren activos seguros y rentables denominados en dólares.
Para Colombia, este entorno tiene varias implicaciones directas. La primera es una presión creciente sobre el flujo de capitales hacia mercados emergentes. Con bonos del Tesoro estadounidense ofreciendo retornos elevados y menor riesgo, parte de los inversionistas internacionales tienden a reducir exposición a activos colombianos. Esto golpea particularmente al peso, que históricamente ha sido una de las monedas latinoamericanas más sensibles a cambios en el apetito global por riesgo.
La segunda preocupación es interna: el deterioro fiscal colombiano comienza a reflejarse con más fuerza en el costo de financiamiento. Las tasas de los TES cercanas al 15% muestran que el mercado exige una prima elevada para financiar al país. Aunque el Gobierno ha intentado reducir la dependencia del dólar diversificando deuda hacia euros y francos suizos, la vulnerabilidad externa sigue siendo significativa, especialmente con una deuda externa equivalente al 55% del PIB.
A esto se suma una economía que pierde velocidad. El crecimiento esperado de apenas 1,7% para el primer trimestre confirma que Colombia atraviesa una desaceleración marcada por el consumo débil y condiciones financieras restrictivas. Aunque las exportaciones no mineras muestran dinamismo, todavía no compensan completamente la fragilidad de la demanda interna ni la incertidumbre fiscal.
En consecuencia, el dólar en Colombia podría entrar en una nueva etapa de volatilidad. Si las tensiones internacionales persisten y la Fed adopta un tono más agresivo, el mercado cambiario colombiano probablemente enfrentará presiones alcistas adicionales durante el segundo semestre de 2026. El reto para el peso será sostener estabilidad en medio de un entorno global cada vez más defensivo y menos favorable para las economías emergentes.