El riesgo país sigue arriba de los 500 puntos: por qué los bonos argentinos no lograron acoplarse al mejor clima global
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El gobierno de Estados Unidos dio ayer una señal de respaldo al mercado de deuda soberana al duplicar el tamaño de sus operaciones de recompra de bonos del Tesoro de largo plazo, en un intento por contener el fuerte repunte de las tasas que en las últimas jornadas llevó al rendimiento del bono a 30 años a máximos no vistos desde 2007.
La decisión generó alivio entre los inversores. Detuvo en seco la caída incipiente que venían mostrando los principales índices bursátiles de Wall Street. Además, logró disminuir las tasas de los bonos de 10 y 30 años, lo que a su vez impactó positivamente en los activos de mercados emergentes.
No fue el único efecto. Además, el techo implícito a las tasas derivados de la decisión de la Reserva Federal norteamericana generó una fuerte suba en activos alternativos al dólar. El oro subió 4% y volvió a los 4.500 dólares. Mientras que el Bitcoin trepó más de 6%, superando los USD 69.000, niveles que no tocaba desde principios de junio.
Sin embargo, las acciones y bonos locales quedaron totalmente al margen de esta reacción favorable de los activos de riesgo. Durante toda la jornada operaron en baja, prácticamente sin mostrar reacción.
Como resultado, el riesgo país subió medio escalón más luego de haber superado los 500 puntos básicos en la jornada del martes. Ayer siguió en alza para finalizar a 517 puntos. Ahora los bonos en dólares ya rinden un promedio de 10% anual, aunque los de mayor plazo son los más castigados.
La señal de los inversores por estos días parece ser bastante clara: estos rendimientos por ahora no compensan el riesgo de estar comprado cuando se acercan las elecciones presidenciales.
Si bien es cierto que para los comicios falta más de un año, la preocupación de los inversores pasa por la caída del apoyo al Gobierno en los últimos meses. Con 35% de aprobación, hoy Javier Milei está lejos de asegurar una reelección en 2027.
El escenario de mayor incertidumbre se hace notar especialmente en los bonos en dólares. Incluso los últimos bonos colocados por el Gobierno en el mercado local también sufrieron caídas, como el Bonar 28 y el 29.
Los bonos en pesos también sufrieron ventas, generando un aumento de las tasas especialmente en los duales, que devuelven el capital después de las elecciones. Los rendimientos en estos papeles llegan ahora a 10% anual por encima de la tasa TAMAR, plazo fijo mayorista.
Las acciones tampoco lograron remontar. Se mantuvieron las caídas en los ADR bancarios, que acumulan un rojo cercano que supera el 15% en dólares en lo que va de agosto. El índice Merval sufrió una disminución menor de solo 0,59 por ciento.
El panorama ofrece pocos motivos para el optimismo al menos en el corto plazo. En la medida que el consumo y los salarios no muestren una señal de repunte es muy difícil que la imagen del Gobierno muestre un rebote. Y eso solo puede generar mayor inquietud de inversores tanto locales como del exterior.
¿Qué anunció el titular de la FED, Kevin Warsh? La recompra de bonos pasará de USD 2.000 millones a USD 4.000 millones por operación entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre, estarán concentradas en títulos nominales con vencimientos de entre 10 y 30 años.
El objetivo declarado es mejorar la liquidez y reducir las presiones en el extremo largo de la curva, donde la oferta de deuda, las expectativas de inflación y las dudas sobre la demanda han generado una creciente prima de riesgo.
La reacción fue inmediata. El rendimiento del Treasury a 30 años, que había llegado a 5,284%, retrocedió hasta alrededor de 5,18%-5,21%, mientras el bono a 10 años descendió hacia el 4,64 por ciento. Las acciones también recibieron el anuncio con alivio: el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq avanzaron levemente durante la jornada.