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El Servicio Geológico Colombiano aclaró si los sismos pequeños pueden evitar un terremoto mayor y por qué se perciben distinto según la región

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) aclaró que la ocurrencia de sismos pequeños no evita la posibilidad de un terremoto de gran magnitud, tras el fuerte sismo de magnitud 7,4 con epicentro en...

El Servicio Geológico Colombiano aclaró si los sismos pequeños pueden evitar un terremoto mayor y por qué se perciben distinto según la región

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) aclaró que la ocurrencia de sismos pequeños no evita la posibilidad de un terremoto de gran magnitud, tras el fuerte sismo de magnitud 7,4 con epicentro en...

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) aclaró que la ocurrencia de sismos pequeños no evita la posibilidad de un terremoto de gran magnitud, tras el fuerte sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, que impactó gravemente a 15 departamentos, 426 municipios y más de 100.000 personas.

La afirmación responde a una de las dudas más frecuentes planteadas por la ciudadanía en el contexto de la emergencia, en medio del temor a nuevas réplicas o eventos aún más intensos. El sismo del 10 de agosto de 2026, el de mayor magnitud registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI, dejó un saldo devastador: 281 personas fallecidas, 3.971 heridas, 379 desaparecidas y 348 rescatadas.

El evento también provocó 65.841 viviendas averiadas, 10.677 destruidas y 127 edificios colapsados, además de graves afectaciones en 236 centros de salud, 2.136 centros educativos, 1.168 centros comunitarios, 198 vías, 71 acueductos, 34 puentes vehiculares, 12 peatonales y cinco aeropuertos. El impacto se reflejó en la vida cotidiana de 44.936 familias damnificadas y trastocó la infraestructura de amplias regiones del país.

En redes sociales y medios de comunicación, muchas personas manifestaron su inquietud sobre la duración y percepción del sismo. El SGC explicó que la sensación de movimiento puede variar significativamente según la distancia al epicentro, las características del terreno y el tipo de construcción.

Por ejemplo, quienes se encontraban en terrenos blandos o edificios altos pudieron percibir el temblor durante más tiempo que quienes estaban sobre roca firme o en edificaciones bajas. Las estaciones de monitoreo más cercanas al epicentro registraron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento, aunque para algunos la percepción fue de apenas unos segundos y para otros, de varios minutos.

Colombia es un país sísmicamente activo por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde la subducción de la placa de Nazca bajo la Suramericana genera una dinámica tectónica compleja. Esta situación explica por qué se presentan sismos con frecuencia y por qué su magnitud puede variar considerablemente.

De hecho, en el territorio nacional, y según el SGC, se registran en promedio unos 2.500 sismos mensuales, la mayoría imperceptibles para la población gracias a la labor permanente de la Red Sismológica Nacional.

¿Sismos pequeños evitan uno mayor?

Una de las creencias más extendidas es que la ocurrencia de sismos pequeños podría liberar energía suficiente para evitar un terremoto de gran magnitud. Sin embargo, el SGC fue enfático: “No. Los sismos son liberaciones súbitas de energía acumulada por procesos de deformación y dinámica de la corteza, y aunque los eventos de baja magnitud liberan alguna parte de esa energía, no evitan la generación de un sismo de alta magnitud”.

Esto significa que, aunque los movimientos leves contribuyen a liberar tensiones en la corteza terrestre, no existe evidencia científica de que puedan impedir la ocurrencia de uno mayor. La acumulación de energía en las fallas puede dar lugar a eventos mucho más intensos, independientemente de la frecuencia de sismos menores.

La magnitud y la intensidad de un sismo no deben confundirse. La magnitud es la cantidad de energía liberada en el sitio de origen y es única para cada evento, mientras que la intensidad depende del lugar donde se percibe, la distancia al epicentro y las características del entorno. Así, un mismo sismo puede sentirse de manera diferente en distintos puntos del país, y su impacto será mayor en los lugares más cercanos y en suelos blandos, donde las ondas sísmicas se amplifican.

En el reciente sismo de San José del Palmar, muchas personas reportaron sentir el movimiento durante periodos variables. Esta percepción depende, entre otros factores, de la profundidad del evento (en este caso, cerca de 100 kilómetros), lo que permitió que la energía se distribuyera sobre una zona extensa, como ilustra el SGC con la metáfora de la linterna: cuanto más profundo el foco, mayor el área afectada en superficie, aunque la intensidad percibida pueda ser menor en zonas lejanas.

El monitoreo en Colombia es permanente. La mayoría de los sismos no se sienten, pero son registrados por sismómetros de alta sensibilidad. En las regiones de la Amazonía y Orinoquía, la densidad de estaciones de monitoreo es menor, dado que la amenaza sísmica es baja por la composición geológica, aunque existen equipos instalados y cooperación con Brasil y Perú para detectar cualquier evento significativo.

Fuente: https://www.infobae.com/colombia/2026/08/14/el-servicio-geologico-colombiano-aclaro-si-los-sismos-pequenos-pueden-evitar-un-terremoto-mayor-y-por-que-se-perciben-distinto-segun-la-region/

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