Lo último Escuchar artículo

“El Teatro San Martín en tiempos de dictaduras”. Una exposición sobre la censura y sobre cómo un ícono de la cultura porteña se convirtió en una isla

En uno de los sótanos en donde estaban las rotativas del diario La Prensa, actual ...

“El Teatro San Martín en tiempos de dictaduras”. Una exposición sobre la censura y sobre cómo un ícono de la cultura porteña se convirtió en una isla

En uno de los sótanos en donde estaban las rotativas del diario La Prensa, actual ...

En uno de los sótanos en donde estaban las rotativas del diario La Prensa, actual Casa de la Cultura (Avenida de Mayo 575), hay una especie de callejón sin salida. Al fondo del corredor cuelgan carteles en los que se reproduce un mismo encabezado, que advierte que el listado de nombres que aparecen consignados oficia como material de orientación, no de prueba. Que el informe es para conocimiento exclusivo del destinatario y/o de quien correspondiere por razones de cargo. Agrega que la lista no debe ser dada a conocer y que, de hacerlo, “su divulgación está penada por el Código Penal, Código de Justicia Militar y leyes concordantes”. Los cientos de nombres, ”no deben ser copiados, deben ser incinerados”, advierten los dos últimos puntos de este texto que se repite en el encabezado de cada página.

En las paredes laterales del pasillo aparecen los nombres de muchos de los artistas, intelectuales, escritores y periodistas que formaron parte de las listas negras de la dictadura militar que se inició el 24 de marzo de 1976. En la “A” están los nombres de Alfredo Alcón, Norma Aleandro, Agustín Alezzo. Emilio Alfaro y el del artista plástico Carlos Alfonso, quien falleció el lunes pasado. En la “C”, figura Julio Cortázar y, en la línea siguiente, Roberto Cossa y Hedy Crilla. En la “G” se lee María Rosa Gallo, que precede al de Griselda Gambaro, la maravillosa dramaturga que murió recientemente. Más adelante, siempre en perfecto orden alfabético, están el nombre del escritor Juan Gelman y el del actor, director y dramaturgo Juan Carlos Gené.

El listado continúa. Abruma. En la “M” están tipeados los nombres de la actriz Bárbara Mujica, seguida por el del director y actor Lautaro Murúa, los protagonistas de las películas La casa del ángel y Gracias por el fuego. El apartado de este listado con apellidos que comienzan con “S” tiene sus particularidades. Allí figuran Pepe Soriano, Mercedes Sosa y Atilio Stampone. Entre esos nombres indiscutibles de la cultura se cuela el de “Staiff, Akive (alias: Kive Staiff)”.

Fue justamente el periodista, crítico teatral y gestor cultural quien dirigió el Teatro San Martín durante gobiernos militares y democráticos (de 1971 a 1973, de 1976 a 1989 y de 1998 a 2010) el que recibió este material clasificado mientras dirigía la sala de la avenida Corrientes. Esta especie de callejón sin salida forma parte de la muestra “La isla, el teatro San Martín en dictaduras”, que curó la gestora y artista plástica Débora Staiff, una de las dos hijas de Kive, que se presenta en la Casa de la Cultura y que se inauguró como parte de la programación del Festival Internacional de Buenos Aires, FIBA, que concluyó el domingo pasado.

View this post on Instagram

La primera gestión de Kive Staiff en el San Martín fue en tiempos del gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse. Luego volvió al despacho del quinto piso del San Martín en 1976, tiempos de Jorge Rafael Videla. En medio de ese período, los mismos medios periodísticos comenzaron a referirse al San Martín como “isla cultural”, espacio de refugio, encuentro y creación en tiempos de represión y tortura. También, claro, se ganó cuestionamientos por haber estado al frente del gran teatro público del país durante toda la dictadura.

Cuando Kive Staiff falleció, en julio de 2018, sus hijas descubrieron que en su casa había estado acumulando durante un largo tiempo cajas y cajas rotuladas siguiendo un criterio de archivo periodístico (el prestigioso crítico teatral también fue secretario de redacción del diario La Opinión). Algunas de esas cajas estaban ordenadas por año. Otras, por temática. Durante meses, Débora Staiff se encargó de ordenar todo ese material para donarlo al Cedoc, el Centro de Documentación de Teatro y Danza del Complejo Teatral de Buenos Aires.

Entre todo ese material había una caja que no estaba etiquetada y que había quedado en un placard durante años. Adentro, en un sobre de papel madera sin rótulo alguno, estaban las 50 páginas con unos 700 nombres de actores, directores, músicos, cantantes, escritores, periodistas y representantes del mundo intelectual que formaron parte de las tristemente famosas listas negras actualizadas en 1981.

La caja no estaba muy a la vista, pero apareció. “Me sorprendió lo minucioso de la guarda de ese material. Ni siquiera en democracia nos contó de la existencia de ese material ni lo dejó para dárselo al Centro de Documentación. Supongo que como hasta ese momento los tiempos de dictaduras habían sido más prolongados que los democráticos no los dejó para entregarlos al Centro de Documentación que funciona en el mismo San Martín”, interpreta quien fue secretaria de su padre en el San Martín cuando tenía unos 18 años.

Entre cartas, 300 notas periodísticas, 600 fotos y 150 documentos escritos por el mismo Kive Staiff, encontró intercambio de correspondencia confidencial entre el secretario de Cultura y el intendente, manifestaciones de solidaridad ante los violentos sucesos de cuando se presentaron en 1986 Dario Fo y Franca Rame en la Martín Coronado , las líneas en las que Pacho O’Donnell le anticipa al gestor cultural su vuelta del exilio y el intercambio de cartas de cuando se presentó en el San Martín el grupo de proyección folclórica Anacrusa, el que fundaron José Luis Castiñeira de Dios y Susana Lago, cuya segunda función fue cancelada. Aquel acto de censura generó que el mismo Staiff, no como director del San Martín sino en términos personales, presentara una querella judicial que terminó ganando años después.

Hacía tiempo que la gestora cultural y artista plástica venía pensando en todo ese material casi clandestino. Le pareció que a 50 años del golpe militar era importante abrir ese material al público. Se lo propuso a las autoridades del FIBA y de Cultura de la ciudad. Desde hace unos días y hasta el 28 de noviembre, de lunes a sábados, de 11 a 20, se puede recorrer esta muestra que plantea un pantallazo sobre el Teatro San Martín entre 1966 y 1985.

De Onganía al Juicio a la Junta Militar

La recorrida arranca en tiempos de Onganía y culmina en los del Juicio a la Junta Militar, mientras que en el escenario de la Martín Coronado se presentaba Fuenteovejuna, con el gran Hugo Soto dirigido por Roberto Villanueva. El archivo Kive se complementa y expande con recortes periodísticos de la época, programas de mano de obras icónicas de ese período, fotos de escena, textos de piezas con modificaciones y una gran infografía que recorre todo ese período que ayudan a reflejar el tránsito del Teatro San Martín en el contexto de represión y resistencia, como de fuertes vínculos entre lo social y político con lo que sucedía en sobre sus escenarios.

De hecho, en tiempos de la Guerra de Malvinas se presentaba en la Casacuberta Santa Juana, el texto de Bernard Shaw que protagonizaba Juana Hidalgo con esa historia de una joven campesina francesa que terminaba liderando al ejército de su país contra la ocupación inglesa. O, en pleno 1984 durante los primeros pasos del gobierno de Raúl Alfonsín, en la Martín Coronado se presentó con un tremendo éxito de público una versión de Galileo Galilei, el texto de Brecht que lideraba Walter Santa Ana, que no paraba de tender vínculos con lo que sucedía en ese momento del país.

Según su análisis, el concepto de isla como refugio cultural vinculado con el San Martín empezó a tomar forma en 1971, cuando la sala comenzó a producir sus espectáculos. Coincide, interpreta, con la primera llegada de Kive Staiff a la dirección de la sala en tiempos del gobierno de Lanusse. En dicho período se programó Nada que ver, texto de Griselda Gambaro que cuenta la historia de un triángulo amoroso entre tres guerrilleros de los ’70; y El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht. Ese tipo de propuestas claramente no coincidían con la línea del gobierno militar. De hecho, de la muestra forma parte un documento en el cual el secretario de Cultura de ese momento le comentaba al intendente que ese tipo de obras no llevan mucho público, dejando entender que no deberían ser programadas.

A partir del archivo periodístico del Cedoc, el primer acto de censura remite al estreno de Un enemigo del pueblo a principios de los 70, con Héctor Alterio y Ernesto Bianco, que despertó el reclamo de Actores y Argentores. Luego vino el gobierno de Juan Domingo Perón e Isabel Perón. Débora Staiff señala la paradoja que durante ese período democrático tanto el intendente de la Ciudad como el secretario de Cultura hayan sido militares retirados que ocuparon sus cargos hasta el 24 de marzo de 1974. En su casa de Saavedra, la curadora repara en aquella noche negra. “Mis padres ya estaban separados y esa noche yo estaba durmiendo en casa de mi papá, quien estaba trabajando en el diario La Opinión. A la mañana siguiente mientras sacaba el coche para llevarme al colegio, yo tenía 10 años, vimos pasar una tanqueta de guerra. En el camino, la radio dio a conocer al tristemente famoso comunicado número uno de la Junta Militar”, repasa. No hubo clases. A su padre lo volvieron a llamar para dirigir el San Martín. Aceptó. A tantos años de aquello, Débora Staiff considera que su padre volvía así al San Martín siendo consciente de que el contexto ya no era el mismo que el de la anterior dictadura.

En ese contexto absolutamente adverso, el Teatro San Martín, la gran fábrica de ficción teatral sostenida con dineros públicos, fue adquiriendo la fama de isla en donde corrían buenos aires en medio de la peor tormenta en la historia del país. En el sótano en donde estaban las rotativas del diario La Prensa se repasa esta historia de vientos cruzados y de construcción de identidad.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/el-teatro-san-martin-en-tiempos-de-dictaduras-una-exposicion-sobre-la-censura-y-sobre-como-un-icono-nid23092026/

Comentarios