España, el campeón menos goleador de un mundial: ocho goles en siete partidos
El 11 de julio de 2010 quedó grabado en la retina de muchos españoles. Aquella noche, en Johannesburgo, España levantaba la Copa del Mundo tras imponerse a Países Bajos en la prórroga. En el m...
El 11 de julio de 2010 quedó grabado en la retina de muchos españoles. Aquella noche, en Johannesburgo, España levantaba la Copa del Mundo tras imponerse a Países Bajos en la prórroga. En el minuto 116, Andrés Iniesta hacía “el gol de todos” que escribía el nombre de la selección en la historia y bordaba la primera estrella en la camiseta.
Hoy, 15 de junio de 2026, comienza el sueño de coser la segunda con una selección con el mismo ADN: posesión de balón y juego ofensivo liderado por jóvenes talentos como Lamine Yamal o Pedri, combinando la experiencia de Oyarzabal o Rodri. Una nueva generación que no sabe lo que es la derrota desde hace 30 partidos.
Algo igual de sorprendente que la gesta que hizo que la generación de Iniesta, Villa, Xabi, Ramos o Puyol hiciera en Sudáfrica. Ocho goles en siete partidos. Un dato que todavía sorprende. Nunca antes un campeón había necesitado tan poco para alzar la copa. Inglaterra en 1966 y Brasil en 1994, los anteriores registros más bajos, superaban la decena (11). Es más, en 2010, Alemania anotó 13 y cayó en semifinales. Uruguay marcó 11 y terminó cuarta. Brasil llegó a nueve y se fue en cuartos.
El tropiezo que marcó el caminoLa aventura en Sudáfrica arrancó de la peor manera posible. España llegó como una de las grandes favoritas tras conquistar la Eurocopa de 2008 y completar una clasificación impecable (diez partidos, diez victorias y 28 goles a favor), pero en su estreno cayó por 0-1 ante Suiza.
Las críticas llegaron de inmediato. El blanco más fácil fue el doble pivote: Sergio Busquets y Xabi Alonso en el centro del campo. Muchos lo consideraron excesivamente conservador comparado con el pivote único que había funcionado con Marcos Senna en la Eurocopa de 2008.
La reacción llegó rápidamente. Un doblete de David Villa ante Honduras devolvió la tranquilidad, y en la última jornada, La Roja venció a Chile con goles de Villa e Iniesta para sellar el pase a octavos. España también cambió en el camino una estadística histórica: ninguna selección había conseguido proclamarse campeona del mundo después de perder su primer partido.
Cuatro victorias por la mínimaA partir de octavos comenzó una secuencia que definiría el título. España ganó sus cuatro partidos de eliminatorias por idéntico resultado: 1-0.
Primero cayó Portugal con un remate de zurda de David Villa tras un rechace del portero. Después, en cuartos, llegó Paraguay en un encuentro marcado por la tensión y la parada salvadora desde los 11 metros de Iker Casillas a Óscar Cardozo. Villa apareció de nuevo para marcar el gol de la clasificación, con el balón golpeando en los dos postes antes de entrar.
En semifinales esperaba Alemania, una de las grandes sensaciones del torneo. Del Bosque sorprendió dando la titularidad al joven Pedro en lugar de Fernando Torres. España dominó el encuentro y encontró el premio en el minuto 73 con un potente cabezazo de Carles Puyol a la salida de un córner botado por Xavi.
El gol de IniestaLa final frente a Países Bajos fue una batalla física. Casillas sostuvo al equipo con dos intervenciones memorables ante Arjen Robben; la más memorable fue el mano a mano contra el extremo pasada la media hora de juego. Y, cuando todo hacía ver que nos íbamos a los penaltis, una carrera por la banda derecha desde el área propia hasta el medio del campo, un taconazo de Iniesta para Cesc, una apertura a la banda donde estaba Torres, un centro que se quedó corto y un pase que dejó solo a Iniesta dentro del área, firmaron el gol más importante de La Roja.
Ahora, los chicos de Luis de la Fuente buscan repetir la gesta 16 años después. Y para ello, tienen el apoyo y aliento de todo un país para llegar a la final en el Estadio Nueva York Nueva Jersey el próximo 19 de julio.