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Festival de San Sebastián: Brad Pitt desplegó su carisma hecho en Hollywood y conquistó a todos

Cuando el domingo pasado ...

Festival de San Sebastián: Brad Pitt desplegó su carisma hecho en Hollywood y conquistó a todos

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Cuando el domingo pasado Brad Pitt aterrizó en el festival de San Sebastián para presentar su película El corazón de la bestia, que se exhibió fuera de concurso en la muestra y se estrena este jueves en las salas de la Argentina, el público lo recibió con un entusiasmo digno de la estrella que es. Curiosamente, ese mismo trono lo ocupó hace exactamente un año Angelina Jolie, su exesposa, con la que atravesó un contencioso divorcio que lo alejó de los seis hijos que tienen. Pero poco y nada de ese drama se coló hoy, en la conferencia que el actor brindó sentado junto a David Ayer, el director del film, y Olivia Hamilton, su productora y decorada con un cartel con la imagen de Ricardo Darín, póster oficial del festival.

Los acreditados tuvieron que hacer una fila de dos horas para ingresar a la sala de prensa donde la organización del festival tuvo que redoblar la seguridad para evitar el ingreso de quienes querían ver y escuchar de cerca al ganador del Oscar que apareció en el encuentro vestido con jeans celestes, una camisa rayada en tonos pastel, una corbata rosa y un campera haciendo juego y unos anteojos de cristales con un tinte al tono que en cualquier otro ser humano se verían entre anodinos y poco atractivos, pero que a Pitt le quedaban impecables simplemente porque a los 62 años sigue siendo y luciendo como Brad Pitt. Una verdad conocida por todo el mundo, con excepción de Uber, su más reciente coestrella.

“Durante el rodaje hubo días en que las abejas zumbaban fuerte o las zarigüeyas se asomaban por el bosque y para él todos eran más interesantes que la cara de su compañero de escena”, dijo el actor señalando su rostro al recordar al perro con el que comparte el protagonismo en el film sobre James Belmont, un exmilitar de las fuerzas especiales y Odín, su perro de combate, sobrevivientes de un accidente aéreo en Alaska. Ambos, que sufren de estrés postraumático por la guerra, luchan por salir adelante contra la naturaleza salvaje.

Con una sonrisa que mantuvo durante todo el encuentro con la prensa, Pitt se extendió sobre sus experiencias en la filmación, pero también aprovechó la trama de la película para trazar algunos paralelismos con la vida más allá de la ficción. “Los expertos en supervivencia nos hablaban de las pequeñas victorias. Vas a sufrir pérdidas y dolor, pero se trata de llegar a la siguiente pequeña victoria. Creo que eso también sirve para la vida: cuando atravesamos dificultades, ayuda centrarse en el siguiente paso y no en todo el camino que queda por delante”, afirmó Pitt, que más allá de su amabilidad, se mostró mucho más cómodo contestando preguntas sobre el film y el estado actual del cine que sobre aquellas que se acercaron a su vida privada. Sin embargo, aunque algo titubeante sí habló de sus “días más oscuros”.

“En mis días más oscuros me apoyé mucho en mis relaciones cercanas: buenos amigos y unos pocos familiares. Hablé abiertamente de lo que me ocurría. Poder mostrarte así ante personas que te quieren, que te respaldan y a las que tú también quieres lo es todo”, resumió el actor que hace algunas semanas en un reportaje con la revista Esquire habló abiertamente de un corto periodo de su vida en el que los “problemas familiares” lo sumieron en un dolor tan opresivo que “aunque no iba a poner nada en acción, sí sentía el frío acero de la bala en mi cabeza y era una especie de alivio. Y pensaba: ‘Ok, ahora entiendo el suicidio’, en el sentido de que para alguien puede ser un alivio del dolor”.

Brad, el productor

Pasaron más de 17 años desde la última vez que Pitt visitó el festival de San Sebastián. En esa oportunidad su aparición formaba parte de la extensa campaña promocional de Bastardos sin gloria, el film de Quentin Tarantino que fue exhibido fuera de concurso en la muestra. Consultado por los cambios que ocurrieron en la industria del cine desde aquel momento hasta la actualidad, el actor hizo gala del “optimismo congénito” que admite padecer. “Lo que me gusta de las plataformas es que nos han dado muchas más oportunidades de trabajar con guionistas y directores. Gracias a eso se están creando historias muy interesantes. Al mismo tiempo los estrenos en salas sufrieron una considerable caída durante la pandemia de la que recién ahora nos estamos recuperando. Lo cierto es que las películas se volvieron muy caras de hacer al punto de que solo los grandes tanques de los estudios pueden recuperar el dinero invertido en su presupuesto y los films independientes siguen en sus carriles, pero el problema son las películas de presupuesto medio, como la nuestra, porque al dificultarse la recuperación del dinero, los estudios no quieren apostar por ellas”, explicó Pitt que terminó su análisis con una reflexión positiva: “Ahora vemos que los costos de hacer una película se están reduciendo gracias a las nuevas herramientas con las que contamos. Espero que sea así porque esos son los films que termino haciendo yo”.

Su mirada esperanzada se extiende, contó, al cine independiente que cuenta ahora con el nivel de talento y entusiasmo que tenía en los años noventa, década dorada para el desarrollo de este tipo de películas especialmente en los Estados Unidos. “Me parece que el panorama actual posibilita el resurgimiento del cine independiente porque hay más ojos mirando e interesados por ese tipo de proyecto”, explicó quien lleva más de dos décadas combinando su trabajo frente a las cámaras con su labor como productor de proyectos como 12 años de esclavitud, por el que ganó el Oscar a mejor película como parte del equipo de producción; Luz de luna (otra ganadora del premio principal de la Academia de artes y ciencias cinematográficas) y El vicepresidente: Más allá del poder, entre muchos otros relevantes films y series televisivas.

Mucho más que sobrevivir

Gran parte de la casi media hora que duró la conferencia de prensa, que comenzó y terminó con los teléfonos de la platea de periodistas alzados para captar su propia imagen de la estrella, estuvo dedicada a hablar de Uber, el perro que interpretó a Odín en El corazón de la bestia. El verdadero protagonista y la prioridad durante el rodaje según Pitt y Ayer. “Teníamos poco tiempo para filmar así que desde el comienzo David me dijo: ‘lo que el perro haga, lo seguimos’. Así, en muchas escenas tenía que al mismo tiempo ser actor y entrenador de perros. Todavía me cuesta cuando huelo las pechugas de pollo hervido que guardaba en mis bolsillos para darle a Uber. De toda esa experiencia salí agradeciendo a Dios por los editores”, bromeó el actor que más allá del chiste admitió que todavía lo emociona ver los primeros planos de Uber que quedaron en el corte final de la película y que fue “maravilloso” compartir la filmación con él.

Especialmente porque, según él, aunque El corazón de la bestia se trata en principio de una historia de supervivencia, en el fondo es “una historia de amor”. Una que puede contribuir a reflejar las cosas que todos tenemos en común. “Tal vez si empezamos a dedicar más tiempo a aquello en lo que nos parecemos, a lo que nos une, quizás podamos empezar por cuidar de las personas que tenemos cerca y asegurarnos de que están bien. Podría ser un buen comienzo”, concluyó el actor que desde su llegada a San Sebastián atrapó la atención del público local y visitante fascinado por tenerlo tan cerca.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/festival-de-san-sebastian-brad-pitt-desplego-su-carisma-hecho-en-hollywood-y-conquisto-a-todos-nid23092026/

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