Hay una edad en la que las mujeres pierden el deseo sexual, según la ciencia, pero Flavia Dos Santos desmintió una de las creencias más extendidas
Hablar sobre el deseo sexual femenino continúa siendo un tema rodeado de mitos, especialmente cuando se relaciona con el envejecimiento y la menopausia.Una de las creencias más extendidas ...
Hablar sobre el deseo sexual femenino continúa siendo un tema rodeado de mitos, especialmente cuando se relaciona con el envejecimiento y la menopausia.
Una de las creencias más extendidas sostiene que existe una edad determinada en la que las mujeres inevitablemente pierden el interés por las relaciones sexuales, como si se tratara de una función que desaparece con el paso de los años.
Sin embargo, Flavia Dos Santos, psicóloga, sexóloga y conferencista, cuestionó esta afirmación y aseguró, en diálogo con Infobae Colombia, que reducir el deseo sexual femenino a los cambios biológicos asociados con la edad constituye una mirada demasiado simplista sobre la sexualidad humana.
La especialista puso el foco en un aspecto que, según explicó, suele quedar relegado cuando se habla de menopausia: el deseo no depende únicamente de las hormonas, sino también de la mente, las emociones, las experiencias, la relación con el propio cuerpo y la manera en que cada persona construye su vida erótica.
¿Existe una edad en la que las mujeres dejan de sentir deseo sexual?La respuesta de Dos Santos es contundente: no existe una edad universal en la que una mujer deje de sentir deseo sexual. Aunque algunas mujeres pueden experimentar una disminución de la libido durante determinadas etapas de la vida, esto no significa que el deseo desaparezca de manera automática al llegar a la menopausia o a una edad específica.
La sexóloga cuestionó precisamente la idea de que el cuerpo femenino tenga una especie de “fecha de vencimiento” relacionada con su capacidad reproductiva y que, después de ese momento, también termine su vida sexual.
“Es muy triste aún ver ese tipo de simplismo, de creer que los humanos son como las máquinas que tienen un tiempo de uso y que termina. La máquina es la máquina. Los humanos tenemos la vida mental, tenemos la vida erótica. Nuestros pensamientos, nuestros deseos no dejan de funcionar”, explicó Dos Santos en conversación con Infobae.
La especialista considera que este tipo de afirmaciones pueden generar una percepción equivocada sobre el envejecimiento femenino y llevar a muchas mujeres a pensar que lo que experimentan necesariamente corresponde a una pérdida definitiva de su sexualidad.
La evidencia médica sí reconoce que la menopausia puede producir modificaciones que repercuten en la experiencia sexual.
Durante esta etapa disminuyen los niveles de hormonas como el estrógeno y la progesterona, y también pueden presentarse cambios relacionados con la lubricación vaginal.
Algunas mujeres experimentan sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales, alteraciones del sueño, sofocos o cambios en el estado de ánimo y estos factores pueden influir indirectamente en el interés sexual, pero no permiten establecer una edad exacta en la que todas las mujeres pierdan la libido.
De acuerdo con los datos proporcionados por El Tiempo, un estudio citado de 2.000 mujeres encontró que el 65% experimentaba una disminución del deseo durante la menopausia y el 56% reportaba sequedad vaginal. Estas cifras muestran que los cambios pueden ser frecuentes, pero también significan que no todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera.
Dos Santos insistió en que el componente psicológico y emocional debe ocupar un lugar importante al analizar la sexualidad.
“Yo no estoy para ver un humano vivo que deje de pensar, que deje de desear y sobre todo erotizar. Entonces es muy triste seguir con esos condicionamientos o ese biologismo del deseo humano, de la parte emocional que todos tenemos y sobre todo mujeres”, señaló la experta.
El deseo sexual no funciona como un interruptorUno de los errores que cuestiona la especialista es pensar que el deseo funciona como un interruptor que permanece encendido durante la juventud y se apaga automáticamente después de determinada edad.
La sexualidad, por el contrario, puede transformarse a lo largo de toda la vida. Las experiencias personales, la relación de pareja, la autoestima, el estrés, las responsabilidades, la salud física y mental y la manera en que una persona percibe su propio cuerpo pueden modificar la forma en que experimenta el deseo.
En ese sentido, una reducción temporal o circunstancial de la libido no necesariamente significa que una mujer haya perdido su capacidad de sentir placer o de vivir una sexualidad satisfactoria.
La sexóloga también cuestionó la idea de que la vida sexual de las mujeres esté vinculada exclusivamente con la reproducción: “Es como si dijera que la mujer tiene una vida útil durante sus años de procreación y después es algo desechable, como cualquier aparato de la casa. Entonces, es hora de que revisemos esos conceptos del patriarcado y entendamos que todos los humanos tenemos una mente, tenemos emociones y nada de eso deja de funcionar, nada de eso se apaga”, sostuvo.
Flavia Dos Santos habló del clítoris y el deseo femeninoEn medio de su explicación, la especialista hizo referencia a uno de los órganos centrales de la respuesta sexual femenina: el clítoris.
Dos Santos destacó que este órgano no desaparece ni pierde su función simplemente porque una mujer llegue a la menopausia. Por ello, considera que resulta equivocado asumir que el envejecimiento necesariamente elimina la capacidad de experimentar placer sexual.
“Y es más, si hay un órgano en el cuerpo femenino que no envejece, es el clítoris. El clítoris se mantiene, al contrario de muchos de los órganos que tenemos, que sufren pérdidas, el clítoris se mantiene igual toda la vida”, afirmó.
Para la psicóloga y sexóloga, la manera en que una mujer interpreta y vive su propio cuerpo puede tener un peso importante en su experiencia sexual.
“¿Y ahí de qué va a depender? De la narrativa que yo construyo para mi cuerpo, de la forma que yo vivo y entiendo mi cuerpo. Nuestros deseos se reactualizan a cada tanto, a cada etapa de la vida y cada experiencia”, agregó.
Esto significa que el deseo puede cambiar, adoptar nuevas formas o atravesar períodos de mayor o menor intensidad, sin que necesariamente exista una edad en la que desaparezca.