Hipertensión: 7 recomendaciones para controlar la presión arterial y reducir el riesgo cardiovascular
La hipertensión arterial representa uno de los de...
La hipertensión arterial representa uno de los desafíos más importantes para la salud pública global. Conocida como el “asesino silencioso” por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), esta condición puede avanzar durante años sin manifestar síntomas y elevar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal. Ante el aumento sostenido de casos, y en el marco del Día Mundial este domingo 17 de mayo, especialistas y organizaciones recomiendan un enfoque preventivo basado en hábitos cotidianos y controles periódicos para disminuir su impacto sobre la salud cardiovascular.
Existen siete estrategias principales para mejorar la presión arterial y reducir el riesgo cardiovascular: disminuir el consumo de sal, realizar controles regulares de la presión, mantener actividad física habitual, priorizar una alimentación saludable, garantizar un buen descanso y pautas de manejo del estrés, evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcohol, y cumplir el tratamiento indicado. Estas medidas, respaldadas por sociedades científicas y expertos, favorecen tanto la prevención en personas sanas como el control en quienes ya fueron diagnosticados.
Los especialistas de la Sociedad Argentina de Cardiología indican que la hipertensión arterial es progresiva y multifactorial, resultado de factores ambientales, conductuales y genéticos. El Dr. Miguel Schiavone, exdirector del Consejo de Hipertensión Arterial de la SAC, subraya: “El gran objetivo actual es mejorar la detección precoz y lograr un control sostenido de la presión arterial en la población. La hipertensión que no se mide, no se diagnostica; la que no se diagnostica, no se trata”.
Esta enfermedad suele pasar inadvertida, ya que la mayoría de los afectados no presenta señales evidentes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 33% de los adultos de entre 30 y 79 años convive con hipertensión, pero el 44% desconoce su condición, lo que aumenta el riesgo de lesiones irreversibles en órganos vitales. En Argentina, los estudios RENATA 1 y 2 citados por la SAC muestran una prevalencia del 36,3% de los adultos, mientras que menos de un tercio de quienes reciben tratamiento alcanza valores normales de presión arterial.
Entre los principales factores de riesgo se destacan el consumo excesivo de sodio, sobre todo en alimentos ultraprocesados, el sedentarismo, el estrés, el sobrepeso, los trastornos del sueño, la contaminación ambiental y la predisposición genética.
La Dra. Fabiana Calabria, directora del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC, afirma que el abordaje debe contemplar el tratamiento farmacológico junto con los determinantes sociales y ambientales. “Hoy entendemos que la hipertensión no es solo una cifra, sino la expresión de múltiples factores que interactúan a lo largo del tiempo. Por eso, el abordaje debe contemplar no solo el tratamiento farmacológico, sino también los determinantes sociales y ambientales de la salud”, subraya.
Siete recomendaciones clave para la presión arterial y la salud cardiovascular1. Reducir el consumo de salLas entidades científicas aconsejan limitar la ingesta diaria de sodio, tanto la sal añadida como la presente en alimentos procesados.
Esto ayuda a mejorar el control de la presión arterial y disminuye el riesgo futuro de enfermedad cardiovascular, según la Sociedad Argentina de Cardiología.
2. Controlar la presión arterial regularmenteEl control periódico es la vía más eficaz para detectar la hipertensión en etapas iniciales.
La American Heart Association (AHA) señala que la medición debe realizarse al menos una vez al año en adultos sanos y de forma más frecuente en personas bajo riesgo o en tratamiento. Un único valor elevado no implica diagnóstico definitivo, pero sí exige seguimiento.
3. Mantener actividad física habitualCaminar, andar en bicicleta y cualquier ejercicio aeróbico regular mejoran la salud cardiovascular y metabólica.
La Dra. Analía Aquieri, de la SAC, destaca que “pequeños cambios sostenidos en los hábitos cotidianos tienen un enorme impacto en la salud cardiovascular”.
4. Adoptar una alimentación saludableUna dieta rica en frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos protege el sistema circulatorio. Tanto la SAC como la AHA coinciden en que estos patrones alimenticios no solo previenen la hipertensión, sino que contribuyen a su control en personas diagnosticadas.
5. Dormir bien y controlar el estrésEl descanso nocturno insuficiente y el estrés crónico pueden alterar los mecanismos que regulan la presión arterial. El Dr. Berthy Rivero Soruco, citado en una nota anterior con Infobae, remarca la importancia de mantener una adecuada higiene del sueño y aplicar estrategias de manejo del estrés.
6. Evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcoholAmbos factores aumentan el riesgo de complicaciones cardiovasculares y dificultan el control de la presión arterial, según la Sociedad Argentina de Cardiología y la AHA.
Dejar el cigarrillo y limitar las bebidas alcohólicas es fundamental para el autocuidado.
7. Cumplir el tratamiento indicado y mantener la adherenciaLas visitas frecuentes al control médico y seguir al pie de la letra las indicaciones profesionales son esenciales para controlar la hipertensión. En una entrevista con Infobae, la especialista Fernanda Montes de Oca señaló que, en algunos casos, las guías recomiendan iniciar el tratamiento directamente con dos medicamentos combinados en una sola pastilla para obtener mejores resultados. Siempre es importante consultar al médico.
Monitoreo, tratamiento y retos en el control de la hipertensiónUn seguimiento adecuado de la presión arterial requiere técnica correcta y controles con regularidad. La American Heart Association sugiere realizar dos o más mediciones en diferentes momentos y, si es posible, con equipos validados. El primer registro debe hacerse en ambos brazos; una diferencia mayor de 15 mmHg puede indicar enfermedad vascular subyacente, señaló Montes de Oca.
La combinación del monitoreo ambulatorio de 24 horas y el registro domiciliario permite obtener diagnósticos más precisos y mejorar el control clínico, según la Sociedad Argentina de Cardiología.
Personalizar el tratamiento, investigar causas secundarias como la resistencia a la insulina o el uso de ciertos medicamentos, y prestar atención a la función del endotelio y el riñón, mejoran los resultados según los expertos. El endotelio cumple un papel clave en la regulación vascular, y su daño perpetúa la hipertensión; el riñón mantiene el equilibrio de fluidos y reacciona ante alteraciones sostenidas con un aumento de la presión.
Los especialistas advierten sobre la importancia de revisar la técnica de medición, la constancia en la toma de medicamentos y las consultas médicas frecuentes para evitar errores de interpretación o una adaptación insuficiente de la terapia. Además, factores como la apnea del sueño o la toma de antiinflamatorios pueden influir en el control y requieren evaluación ajustada a cada caso.
Los consensos actuales subrayan que la hipertensión arterial suele exigir vigilancia y ajuste de por vida. El control regular, la modificación de hábitos y el tratamiento personalizado son estrategias probadas para reducir los riesgos y proteger la calidad de vida.
La protección de la salud vascular a largo plazo depende de la detección temprana y del adecuado manejo de la hipertensión. Incorporar estos hábitos cotidianos es vital para cuidar el corazón en los años venideros.