Karina-Patricia: una relación con vaivenes entre las dos mujeres más influyentes de LLA
La secretaria general, Karina Milei, es la funcionaria con más injerencia en la diaria del Gobierno por decisión de su hermano, el presidente ...
La secretaria general, Karina Milei, es la funcionaria con más injerencia en la diaria del Gobierno por decisión de su hermano, el presidente Javier Milei, que lo deja claro cuando la llama “El Jefe”. La exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ahora titular de la bancada libertaria en el Senado y también excandidata a presidenta, es la otra mujer fuerte del esquema oficial no solo porque aporta una larga experiencia política (un déficit en las filas oficialistas) sino también porque en las encuestas figura como una de las dirigentes con mejor imagen.
Las dos comparten una relación que tuvo vaivenes a lo largo de la vida libertaria y que las ubica ahora en lugares distintos ante la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, complicado por sus viajes y su patrimonio, que investiga la Justicia. La secretaria general es -junto al Presidente- el principal sostén de su funcionario de confianza, al que promovió para ocupar el rol más relevante entre los ministros.
Bullrich es una de las pocas que, más allá de que no criticó a Adorni directamente ante los Milei, se animó a decirle al Presidente que el arrastre de este tema a lo largo de las semanas le iba a provocar un daño a su gestión. Personas que estuvieron en contacto con la exministra de Seguridad en este último tiempo refieren que, en privado, hay un fuerte malestar de la senadora con el jefe de Gabinete.
Hoy LA NACION publicó que Bullrich estaría dispuesta a pedirle a Milei que eche a Adorni el viernes. Más tarde, en una entrevista en A24 con Eduardo Feinmann, Bullrich exigió que el jefe de Gabinete presente de “inmediato” su declaración jurada. “Es importante para él, para el Presidente, que esto se aclare lo antes posible, y él tiene la herramienta para hacerlo”, indicó, en una bajada discursiva que por primera vez distancia a uno de los personajes más importantes del Gobierno de la línea de los Milei.
Cuentan los que saben que entre Karina y Bullrich no hay una confianza plena pero que hasta ahora se respetaron. Dicen que la senadora buscó sostener una relación sin muchas vueltas y que prefirió irle de frente. En la entrevista Bullrich no ahondó sobre ese ida y vuelta.
En el entorno de Karina Milei saben bien de las ambiciosas aspiraciones políticas y capital propio de Bullrich, mientras que para la senadora está clarísimo cuán letal puede ser el poder de influencia de la hermana presidencial en esta gestión. De momento se necesitaron políticamente y eso las hizo convivir. “Patricia no es propia, no es una persona del círculo de Karina”, explica una fuente que conoce cómo se maneja la secretaria general, que siempre privilegia a sus lealtades.
A pesar del desdén que Karina Milei muestra por Pro, de donde venía Bullrich antes de ser libertaria, cuando Bullrich era ministra de Seguridad la relación fluyó. Bullrich sabía que tenía que caerle bien a la secretaria general para evitar su poder de veto, y para mantenerse cerca del Presidente y dentro de un espacio político al que accedió por la ventana tras la primera vuelta de 2023.
Los que están al tanto comentan que algunos chispazos con la secretaria general arrancaron después de que Bullrich saliera del Ejecutivo para competir como candidata a senadora por la ciudad de Buenos Aires, tras un pedido de los Milei. Todos coinciden, sin embargo, en que las fluctuaciones se dieron de manera subterránea y que los entornos se expusieron más que ellas mismas. “Las dos tienen carácter pero se respetan”, insistieron distintas fuentes consultadas por LA NACION antes de la última aparición de la senadora.
Funcionarios que las conocen a ambas reportan que en ese momento los Milei le garantizaron a la ministra de Seguridad que con la movida (que ella no quería, pero aceptó) se posicionaría, de mínima, para la Jefatura de Gobierno porteña. Otros comentan que no se lo plantearon tan fehacientemente, pero sí que se charló que su candidatura en 2025 sería una buena manera de ubicarse para 2027.
Ya senadora y fuera de la Casa Rosada, Bullrich notó que la figura de Manuel Adorni -que había ganado la elección a la Legislatura y que es del riñón de Karina- tomaba más fuerza, sobre todo después de que lo nombraran jefe de Gabinete, y de que la secretaria general y sus laderos capitalinos dieran señales claras de que pensaban en él para disputarle poder a los Macri.
Algunos funcionarios deslizan que la propia Bullrich sospecharía de que ciertas cuestiones mediáticas y políticas en su contra de esos meses, cuando estaba un tanto aburrida en la Cámara alta tras su agitada gestión en Seguridad, vinieron de las huestes del jefe de Gabinete. Otros bullrichistas plantean que eso incluso podría haberse dado “con orden de Karina Milei” o de mínima con su “aval”. La senadora jamás tuvo el mejor vínculo con Adorni.
Uno de los episodios que cayó mal en las huestes de la exministra fue durante el tratamiento de la reforma laboral, cuando quiso organizar encuentros para promocionar la legislación, que comenzaron en Mar del Plata, pero que no lograron la proyección nacional que pretendía darle porque, en su momento decían fuentes cercanas a la senadora, el karinismo se los habría vetado.
View this post on InstagramEn esos momentos, también Bullrich veía cómo se alejaba la chance de que el entonces intendente de 3 de Febrero Diego Valenzuela entrara al área de Migraciones, como había acordado antes de dejar la cartera de Seguridad. Esto por la reticencia de su sucesora, Alejandra Monteoliva, pero -dicen algunos también- por las pocas ganas de Karina Milei de promoverlo.
Aprobada la reforma laboral en extraordinarias en el Senado, Bullrich publicó el video musicalizado con la canción Vogue, de Madonna, en el que realzó su figura. En ese entonces, hubo críticas solapadas de parte del karinismo, verticalista a ultranza. “ me puso un like en mi video, el Presidente también”, replicó Bullrich hoy sobre aquel episodio.
Después de dardos subterráneos cruzados que hicieron ruido en los medios (porque mientras tanto se mostraban juntas y hasta vieron lado a lado la obra del esposo de la exministra, Guillermo Yanco, en el teatro porteño), ambas tuvieron una charla en Tucumán, en la que quedaron en buenos términos. “Ellas tienen la consigna de que si pasa algo, lo van a hablar. Ratificaron ese concepto”, contaban ese fin de marzo quienes se enteraron del contenido de la conversación.
Con el caso Adorni ya estallado y cada vez más parte de la agenda pública, Bullrich se reposicionó y consiguió una foto importante el pasado 17 de abril: junto a Karina Milei y Pilar Ramírez, el enlace más fiel de la hermana presidencial en territorio capitalino. Tras eso, su discurso fue más explícito al referirse a la Ciudad y a problemas que detecta, como que el gobierno de Pro “no logra avanzar en la limpieza, los subtes, el tránsito o los impuestos distorsivos”.
“El lugar de Patricia depende del estado del Gobierno. Si están bien, la forrean. Si están mal, la llaman”, dice un exdirigente de Pro que aprecia a Bullrich.
Otro dirigente que está al tanto del vínculo prefiere describir la relación como de personas que “tienen lógicas distintas”, pero que comparten una relación que surgió “honestamente” y que las lleva a trabajar juntas por distintos intereses. “Patricia es más directa y si se hincha las pelotas, te das cuenta. Tiene décadas en política; y Karina, dos años”, compara.
Del lado del karinismo muestran la fidelidad a El Jefe: “Patricia sabe que la jefa política de LLA es Karina”.
Este miércoles el tema volvió a la escena pública después de que LA NACION publicara que Bullrich estaba dispuesta a decir el viernes en la reunión de Gabinete que Milei debería echar a Adorni. Algunos karinistas consultados por LA NACION elegían descreer y esperaban escuchar en on a la ministra, en la entrevista de esta tarde, en la que -cuando el capital político del Gobierno cae por los problemas económicos y de supuesta corrupción- se distanció del discurso oficial a pesar de que expresó su apoyo a la reelección del Presidente.
Dirigentes que conocen bien a Bullrich pero no militan en sus filas se mantienen escépticos con que decida quedarse solo con una candidatura en la Capital. “Patricia siempre va por todo”, refieren, aunque hoy ella expresó su deseo de competir en la Ciudad cuando planteó que quiere “estar frente a cada uno de los temas y los problemas de los ciudadanos de Buenos Aires”.
Hay una frase que se reitera en las distintas tribus del Gobierno y en sus exaliados de Pro: “Patricia es Patricia”. Adorni, decían los libertarios, era Milei.