La entrenadora de Simone Biles contó cómo fue el proceso para superar la crisis de salud mental que atravesó en los JJ. OO. de Tokio 2020
La entrenadora francesa Cécile Landi, quien trabaja con ...
La entrenadora francesa Cécile Landi, quien trabaja con Simone Biles desde 2017, explicó en el podcast The Line cómo la comunicación y la confianza fueron claves durante el proceso que atravesó la gimnasta estadounidense tras su crisis de salud mental y en su posterior regreso a la competencia.
La revelación llega en un momento en que la propia Biles, de 29 años, se mantiene alejada de la competencia mientras acompaña a su esposo, el jugador de fútbol americano Jonathan Owens, en la temporada de los Chicago Bears.
Landi, actual entrenadora del equipo de gimnasia de la Universidad de Georgia, describió en la entrevista el vínculo profesional que comenzó hace casi una década y que todavía genera incertidumbre sobre una posible presencia de Biles en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Un llamado que cambió los planes del matrimonio LandiCécile Landi y su esposo, Laurent Landi, se preparaban para comprar un gimnasio en Arizona cuando recibieron una llamada de Rhonda Faehn, entonces vicepresidenta de USA Gymnastics.
Biles, campeona en Río 2016 con cuatro medallas de oro, había preguntado por ellos a sus propias exalumnas antes de proponerles que la entrenaran.
“Entrenar a Simone Biles, está bien. Da miedo porque ella lo ha ganado todo”, recordó sobre aquella reacción inicial junto a su esposo. La entrenadora explicó que el desafío no era menor: “¿Cómo podemos desafiar a alguien que ya lo hizo todo?”.
La pareja canceló los planes en Arizona y se mudó a Houston en octubre de 2017 para iniciar el trabajo con la gimnasta, que buscaba una segunda etapa distinta a la de su primer ciclo olímpico.
La crisis mental que Biles sufrió en TokioLandi recordó los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando Biles sufrió los llamados “twisties”, una pérdida de referencia durante los movimientos en el aire que dificulta el control corporal.
“Vas por un giro completo, y tu cuerpo hará un medio giro o un doble”, explicó la entrenadora, quien también describió el riesgo de la situación: “Está girando en el aire, y si algo sale mal, puede caer de cuello, morir, quedar paralizada”.
Landi relató que durante la final por equipos observó a Biles ejecutar un salto equivocado en el aire sin saber cuál sería el resultado. Tras el error, la gimnasta se acercó a su entrenadora con una expresión que nunca había visto antes: “Me miró y me dijo, no puedo hacerlo”.
La situación resultó inédita para el propio comité técnico. “Conocía un protocolo para lesiones físicas, pero no conocía un protocolo para lesiones de salud mental”, admitió Landi, quien señaló que tampoco existía un antecedente similar en la historia de los Juegos Olímpicos.
Biles compitió únicamente en la final de viga, donde obtuvo el bronce, tras varios intentos fallidos por recuperar el control en la barra asimétrica.
El regreso a la competencia y el acompañamiento colectivoUno de los episodios más significativos ocurrió durante una visita a la Villa Olímpica en Tokio, cuando varios atletas se acercaron a agradecerle a Biles por hablar abiertamente de sus problemas de salud mental.
Según la entrenadora, ese gesto colectivo fue el que inclinó la decisión para que la gimnasta decidiera continuar su carrera. El proceso de recuperación incluyó la búsqueda de un profesional de salud mental de confianza, tras una experiencia previa negativa con un terapeuta.
“Tenía que encontrar a una persona en la que confiara”, explicó Landi, quien calificó ese acompañamiento como un factor central en la reconstrucción de la carrera de la gimnasta.
El salto que nadie más se atrevió a intentarEl regreso de Biles se consolidó en el Mundial de 2023 con la ejecución del “Yurchenko doble pike”, un salto de vaulting que ningún hombre ni mujer había presentado antes en competencia oficial.
La maniobra surgió como un ejercicio de entrenamiento en la fosa de espuma del gimnasio World Champions Centre, bajo la guía de Laurent Landi. “Ella realmente podía hacerlo”, señaló Cécile Landi sobre el momento en que comprendieron el potencial del salto.
La dificultad técnica del movimiento se explica por la diferencia de altura del aparato entre las categorías masculina y femenina: 125 centímetros para mujeres frente a 135 para hombres.
“Sinceramente, no creo que vaya a ver a muchas personas intentarlo”, afirmó sobre la posibilidad de que otras gimnastas repliquen el salto en el corto plazo.
Una filosofía de entrenamiento basada en la comunicaciónLandi describió su método de trabajo como la construcción de confianza mutua y en dar autonomía a las atletas. “Hay que ganarse la confianza de tus atletas, y una vez que tienes esa confianza y ese respeto, de forma recíproca, realmente puedes llegar a cualquier lado”, explicó.
La entrenadora, distinguida como entrenadora del año de gimnasia artística femenina por USA Gymnastics, remarcó que su estilo se opone al que ella misma recibió durante su etapa como competidora en Francia, donde llegó a representar al país en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.