La geopolítica y la demanda disparan el gasóleo, que aguarda la nueva rebaja de septiembre
Madrid, 14 ago (EFE).- La evolución del precio del gasóleo en España, que ha subido un 50 % antes de impuestos desde el inicio de la guerra en Irán (el pasado 28 de febrero), resume el impacto ...
Madrid, 14 ago (EFE).- La evolución del precio del gasóleo en España, que ha subido un 50 % antes de impuestos desde el inicio de la guerra en Irán (el pasado 28 de febrero), resume el impacto de la volatilidad geopolítica en los mercados y en una economía nacional que aguarda a septiembre, cuando se reforzará la rebaja fiscal a este combustible.
Por su parte, el precio final de venta, donde se plasma el efecto de las medidas de alivio aprobadas por el Gobierno, se ha encarecido menos (un 26 %), pero lo suficiente como para pasar factura al bolsillo de los conductores en un país donde más de la mitad de los vehículos emplea diésel.
Aun a la baja, el 57 % del parque español de turismos, comerciales ligeros, industriales y autobuses todavía precisa de este carburante. Esto equivale a más de 18 millones de vehículos, según la patronal Anfac e Ideauto.
La dependencia diésel de los modelos en circulación, unida a las tensiones internacionales en los mercados fruto de una menor disponibilidad física de gas, petróleo y productos derivados por el cierre 'de facto' del estrecho de Ormuz -considerado un corredor energético mundial-, explica este encarecimiento.
De acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el precio antes de impuestos del gasóleo ha repuntado un 50 % desde los 0,82 euros/litro del 28 de febrero -cuando EE. UU e Israel atacaron a Irán- a los 1,23 euros de este miércoles.
Durante ese periodo, el coste medio libre de tasas rondó los 1,183 euros/litro. Con impuestos, la fotografía es otra: el precio de venta de este carburante se ha incrementado un 26 %, desde los 1,45 a los 1,826 euros/litro, con una media de 1,708 euros en estos meses.
La gasolina ha escalado igualmente, si bien de forma más atenuada. Así, su precio antes de impuestos ha avanzado un 36 %, de 0,763 euros/litro (28 de febrero) a 1,038 euros (12 de agosto), con un coste medio de 1,011 euros.
Menor ha sido el incremento del precio final que paga el conductor, que ha subido un 14 % (de 1,496 a 1,707 euros/litro), y ha marcado una media de 1,577 euros en el conflicto.
La información de las más de 10.500 gasolineras muestra cómo las bajadas del IVA y del impuesto especial puestas en marcha a partir del 22 de marzo han contenido los precios de venta durante su aplicación.
Pero también revela un encarecimiento de los carburantes ante la progresiva normalización de su fiscalidad: primero, con el IVA de vuelta al tipo general del 21 % en julio y después, tras recortarse la rebaja en el impuesto especial a 10 céntimos/litro, en agosto.
De hecho, en paralelo con este último hito, la gasolina avanzó a su nivel más alto para una sesión desde marzo, mientras que el diésel superó el umbral de los 1,8 euros/litro por primera vez desde mediados de abril, conforme al histórico de EFE.
Todo se ha cristalizado en el índice de precios de consumo (IPC) de julio, que ha cerrado al alza, en el 3,6 %, cuatro décimas más que el mes anterior, por la subida de los combustibles y lubricantes para vehículos y de la electricidad.
El Gobierno incrementará la rebaja fiscal al gasóleo a 20 céntimos/litro en septiembre (frente a los 5 céntimos inicialmente previstos para ese mes), tras constatarse que este combustible se encareció un 15,7 % en julio.
Dicho nivel supera el umbral del 15 % previsto en el real decreto-ley de medidas para contener el impacto de la guerra de Oriente Próximo, por lo que la cláusula de salvaguarda, diseñada para elevar la protección si se reproduce un escenario adverso, se activa automáticamente.
Partiendo de la experiencia de la crisis posterior a la invasión rusa de Ucrania (que comenzó el 24 de febrero de 2022), el investigador del Real Instituto Elcano Manuel Hidalgo ha analizado la relación entre autonomía e impacto de los 'shocks' energéticos en la inflación.
En un trabajo reciente, asegura que la inflación contemporánea puede a veces considerarse un "impuesto a la dependencia", y es que un suministro concentrado y geopolíticamente rígido puede encarecer la vida ante 'shocks' en los precios de los productos en origen y fracturar la convergencia de bienestar en la Unión Europea.
Desde el inicio de la escalada en Oriente Próximo, Moncloa y el sector han defendido que España, precisamente, afronta este panorama desde una posición aventajada, gracias a la diversificación de proveedores y unas refinerías capaces de abastecer la demanda nacional, e incluso ayudar a la región. EFE
(foto) (vídeo)