Lizy Tagliani recordó la primera vez que Tati, su hijo, la llamó mamá: “Fue lo más maravilloso del mundo”
Lizy Tagliani contó en PH: Podemos Hablar, el programa ...
Lizy Tagliani contó en PH: Podemos Hablar, el programa de Andy Kusnetzoff en Telefe, cómo fue el proceso de adopción de Tati, el niño de cinco años que crió junto a su marido Sebastián Nabot. En una charla que arrancó con humor y terminó con todos en el estudio al borde de las lágrimas, la conductora repasó los momentos más íntimos de ese camino: la primera vez que el niño la llamó mamá, la conversación sobre su identidad y la audiencia ante la jueza que hizo oficial la adopción.
Lizy arrancó por el principio. Contó que la decisión de adoptar no vino de un deseo tradicional de maternidad sino de algo distinto. “Nunca quise ser mamá”, admitió, y aclaró el matiz: “Tenía la necesidad de que alguien que necesita una familia, poder yo ser su familia”. Sobre el título, fue tajante: “Que me diga tía, prima, travesti, Lizzy, Luis, como quiera. No me importa el título”. Tati terminó llamándola mamá y eso, dijo, “fue lo más maravilloso del mundo”.
El momento en que el niño la nombró así por primera vez ocurrió en un restaurante, mientras estaban los tres: Lizy, Sebastián y Tati. La gente se acercaba a saludarla, a pedirle fotos, a llamarla por su nombre una y otra vez. En un momento, Tati dejó de comer, miró a una señora y le dijo: “No se llama Lizy, se llama mamá”. Lizy hizo una pausa antes de continuar: “Fue el momento más lindo que viví”.
La convivencia también trajo situaciones que Lizy describió como “charlas incómodas”. Una tarde, en la cocina de su casa, mientras Sebastián cocinaba y los tres estaban juntos, Tati la miró y le dijo: “Mamá, sos un varón”. Sebastián intentó corregirlo. Lizy lo frenó en seco: “Shh, esto es para mí”.
Se fueron al sillón. Lizy le explicó su historia con sus propias palabras: “Bueno, no estás equivocado. En cierta manera, mamá es un varón. Mamá cuando nació era un nene como vos, pero los tiempos fue cambiando y era un nene muy feliz y iba con su mamá a todos lados”. Le contó que había algo que le faltaba para ser completamente feliz, que no quería ser ese nene. Para explicárselo usó la imagen de una mariposa: un animalito que quería tener su familia y sus cosas, pero no como un niño sino como una niña. Y cerró con una frase que ató todo: “Por ese sueño vos ahora estás acá”.
Tati escuchó en silencio. Cuando Lizy terminó, el niño procesó todo y respondió: “Ah, bueno, quiero un Lamborghini”. El estudio estalló en risas. Uno de los presentes le dijo: “Pará, y ahí dijiste: ‘Es mi hijo’”. Lizy confirmó: “Es mi hijo”.
El otro momento que marcó el relato fue la audiencia ante la jueza para la sentencia definitiva de la adopción. Tati tuvo que explicar su situación frente a ella y a sus compañeros. Sebastián lo había preparado durante años con cuentos: la historia de un gatito que estaba solo y al que fueron a buscar un gatito llamado Sebastián y una gatita llamada Lizzy. Tati repitió esa historia de pie, frente a la jueza, con todos los presentes llorando.
Al salir, ya en el auto con la sentencia en mano, Lizy le pidió que repitiera el cuento. Tati dijo que sí y arrancó con su propia versión: “Me tiraron a la basura y viniste vos y vos y me salvaron”. Lizy miró a Sebastián y aclaró entre risas: “Te juro por Dios que yo no fui”.
El relato tuvo también un costado más áspero. Días antes de la sentencia, que era el lunes, el viernes anterior habían salido en los medios lo que Lizy llamó “todas las barbaridades”. Leyó la demanda y la describió como “escalofriante”. Pero en ese momento encontró algo en lo que apoyarse: “La fortaleza que te da un hijo es única”.