Miles tras las rejas por pensión de alimentos: Más de 4.200 detenciones en solo tres meses en Perú
La omisión del pago de pensión de alimentos continúa siendo uno de los delitos más frecuentes en el Perú. Según el último reporte del...
La omisión del pago de pensión de alimentos continúa siendo uno de los delitos más frecuentes en el Perú. Según el último reporte del Ministerio Público, entre enero y marzo de este año se registraron 4 206 detenciones por incumplimiento de la asistencia familiar, cifra que visibiliza el impacto de este problema en la dinámica social y familiar.
La mayor cantidad de arrestos se concentró en la región de Ica, con 449 casos, seguida por Lambayeque (344), Lima centro (332), Arequipa (307) y Cajamarca (305). El informe revela que el 72,6 % de los detenidos tiene entre 28 y 47 años, siendo el grupo de 38 a 47 años el más representativo, con 1 564 personas.
La detención por este delito se produce cuando el obligado deja de cumplir el pago de la pensión fijada por sentencia judicial. La Policía Nacional del Perú (PNP) es la encargada de ejecutar las órdenes de captura, aunque las cifras oficiales solo reflejan los casos con detención, no el total de incumplimientos registrados en el país.
Las consecuencias legales incluyen penas de hasta 4 años de prisión y jornadas de servicios comunitarios, así como la inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos (Redam).
Estar incluido en el Redam implica restricciones para acceder a créditos, trabajar en el sector público o postular a cargos de elección popular, además de reportes negativos en las centrales de riesgo financiero.
Alternativas legalesLa legislación peruana contempla mecanismos para quienes enfrentan dificultades económicas y no pueden cumplir con el pago de la pensión de alimentos.
La abogada de familia Mayda Mendoza explicó que es posible solicitar una reducción del monto establecido siempre que existan cambios sustanciales y comprobables en la situación económica del obligado.
Entre las causales admitidas figuran la pérdida de empleo, disminución de ingresos, enfermedades graves o la aparición de nuevas cargas familiares.
Para iniciar el proceso, el interesado debe presentar una demanda de reducción ante el Poder Judicial, adjuntando pruebas documentales que sustenten la solicitud, como cartas de despido o certificados médicos.
La ley exige que los motivos sean actuales y verificables. Antes de acudir a la vía judicial, las partes pueden buscar un acuerdo mediante conciliación, lo que podría agilizar la modificación del monto.
El juez evalúa cada caso considerando el bienestar del menor y la capacidad económica real del padre o madre. El objetivo es no dejar desprotegido al menor, pero tampoco imponer una carga imposible de cumplir. La legislación prohíbe fijar una pensión superior a los ingresos mensuales del obligado.
En situaciones donde los padres no pueden cubrir las necesidades básicas, el Estado asume el rol de protección para garantizar el desarrollo del menor. Además, la abogada enfatizó que la solicitud para modificar la pensión no afecta el régimen de visitas, ya que ambos procesos son independientes y el vínculo familiar debe mantenerse.
Impacto socialLa inclusión en el Redam y las detenciones asociadas a la omisión de asistencia familiar generan consecuencias que trascienden lo legal.
Las personas reportadas enfrentan dificultades para acceder a servicios financieros, empleo formal y participación en la vida política. Además, el proceso puede afectar la dinámica familiar y el desarrollo de los menores involucrados.