Milo Lockett y el desafío permanente de conectar al público con la obra: “El arte tiene que ser accesible”
La carrera de un artista puede iniciar de muchas formas, pero la de...
La carrera de un artista puede iniciar de muchas formas, pero la de Milo Lockett es, sin dudas, una de las más extraordinarias. Su historia comenzó casi por azar, tras cerrar su fábrica textil durante la crisis de 2001. Desde entonces, Lockett se transformó en una de las figuras más reconocibles del arte argentino contemporáneo, llevando su sello a museos, escuelas, galerías y espacios públicos en todo el país. Este jueves, Milo pasó por el estudio de Infobae a las 9 (Infobae en Vivo) y dejó su mirada sobre el rótulo de “artista popular” y su experiencia en el siempre particular círculo de los artistas tradicionales.
En este sentido, el artista pasó el streaming de Infobae para anticipar la nueva edición de BADA, la feria que nació de una idea de Ana Spinetto con la idea de reunir artistas para que muestren su obra sin intermediarios. “No quiere decir que estemos en contra de las galerías o de los art dealers. Es un formato distinto”, explicó sobre el encuentro que se realizará del 27 al 30 de agosto en La Rural.
Desde sus comienzos, la propuesta creció de manera sostenida. Lo que arrancó con una treintena de expositores, hoy convoca a un promedio de 350 artistas, seleccionados de forma ecléctica para garantizar diversidad y acceso. Entre ellos hay artistas emergentes, muchos provenientes del interior del país y de la provincia de Buenos Aires, que encuentran en BADA una plataforma para darse a conocer.
Uno de los pilares de la feria es el concepto de apto para todo público. “El arte tiene que tener un precio accesible”, resume Lockett. Los visitantes pueden recorrer los stands, conocer el proceso creativo detrás de cada obra y comprarla directamente al artista. “Generalmente siempre tenés intermediarios que hablan del artista, que hablan de la obra. Acá el artista puede ponerle palabras a su obra, y eso me parece muy importante”, sentenció.
El año pasado, más de cien mil personas pasaron por la feria, y, bajo ese entusiasmo, Lockett invita a que el público vuelva a acercarse: “BADA es un lugar hermoso para ir con chicos, para ver el panorama del arte, para descubrir artistas”, convocó.
Durante la entrevista, Gonzalo Sánchez se refirió a Lockett como un “artista popular” en el mejor sentido y le preguntó si le gustaba ese rótulo, considerando que el arte tradicional muchas veces se maneja con una lógica endogámica y elitista. Lockett, sin rodeos, respondió: “Yo elegí el destino de lo que iba a ser mi carrera cuando tomé la decisión de salirme de los parámetros de cómo se manejaban los artistas. Cuando empecé a llegar a Buenos Aires, tenías que tener un currículum, haber pasado por ciertas galerías, tener un mentor, un representante. A mí no me tocó eso porque venía de una provincia. Si bien mi provincia tiene mucha cultura, era difícil penetrar”, rememoró.
En ese repaso, Milo recordó que su obra comenzó a llegar a Buenos Aires hace más de 20 años. “En 2005 hago la primera muestra, gano una posibilidad para pintar y pinto los ascensores de Galerías Pacífico, en el Centro Cultural Borges. Eso me dio una visibilidad tremenda. Fue por casualidad, pero yo ya tenía la idea de pintar toda la Argentina. Viajé mucho por el país y pinté en muchos lugares”, expresó. El artista relató que sus primeras obras las pintaba sobre papel craft, un material que podía enrollar y transportar en micro a cualquier parte. “Montaba mis muestras sobre alambre con broches, era como una instalación”, contó entre risas.
Aquel método artesanal y nómada fue su puerta de entrada a la escena porteña. “La pasé muy bien en esa época. Participé en el 2005 y gané un premio OSDE, que también fue importante porque me empezó a acercar. En 2006 entré por primera vez a ArteBA y me fue muy bien con Teresa Anchorena en ese momento y ahí empecé a trabajar ya más formalmente”, recuerda. Por entonces, Lockett seguía viviendo en su provincia: “Hasta el 2011 estuve en Chaco. En 2008 fue mi mejor año, con varios premios nacionales, y sin embargo me quedé allá. Después, la vida me trajo por otras cosas”.
La charla giró hacia la mirada del mundo artístico porteño ante su irrupción. “Al mundo del arte no le gustaba mucho la idea de lo que hacía. Por ejemplo, cuando me separé de mi representante y armé mi propia galería, fue disruptivo. Tener tu propio espacio y no estar en el sistema, pero a la vez estarlo, era raro. Organizaba muestras con cien artistas en formato pequeño, hice muchas cosas buscando que el arte sea accesible, que llegue a todos lados. Le di oportunidad a muchos artistas que despegaron y que hoy son amigos y colegas. Siempre me importó más eso que priorizar mi carrera personal”, explicó.
Consultado sobre qué es lo más difícil de ser artista, Lockett fue directo: “Lo más difícil es que sos tu propio jefe. Hay que tener mucha voluntad todos los días. Yo soy caótico, desordenado, disperso y disléxico, así que me cuesta todo. No hay horarios ni estructura. Me armé una rutina de trabajo que aprendí acá, de venir, de hacerme un horario, de decir: ‘tengo que entrar a las nueve y salir a las seis de la tarde’. Si no, el horario era tres de la mañana hasta el otro día y así no se puede sostener un proyecto”.
Lockett contó que tuvo que imponerse un orden para poder cumplir con su trabajo: “Si no, el proyecto es anárquico. Un día trabajás, otro día no, dos días no y después trabajás de nuevo. Los horarios de muchos artistas son cuando todo el mundo duerme, pero yo aprendí que necesitaba estructura. No digo que mi fórmula sea la única, pero a mí no me funcionó el caos. Necesité ordenarme para poder sostener todo lo que venía”.
A lo largo de la charla, el artista remarcó el valor de la accesibilidad y la democratización del arte. “Siempre busqué que el arte llegue a todos lados, que sea parte de la vida cotidiana. Me interesa que la obra circule, que esté en escuelas, en hospitales, en la calle, y no solo en galerías o casas de coleccionistas”, dijo. Además, subrayó el rol de la comunidad de artistas: “Me gusta ayudar a otros, darles oportunidades, compartir el espacio y los proyectos”.
La historia de Milo Lockett es la de alguien que eligió hacer las cosas a su modo, apostando por la cercanía y la diversidad de públicos. Desde su primera muestra improvisada hasta las grandes exposiciones, pasando por la visibilidad que le dio pintar los ascensores de Galerías Pacífico y su paso por ferias y premios, su recorrido es testimonio de una búsqueda genuina, lejos de los moldes tradicionales y con la mirada puesta en lo colectivo.
Hoy, convertido en una referencia ineludible del arte argentino, Lockett reconoce que el mayor desafío es sostener la constancia y la motivación a diario, aprender a organizarse y no perder de vista el sentido original de su trabajo: acercar el arte a la gente, abrir puertas y seguir construyendo comunidad. Para Milo, ese es el verdadero motor de una carrera que, aunque empezó casi por casualidad, se consolidó a fuerza de voluntad, creatividad y una convicción: el arte es para todos.
Entrevista completa a Milo LocketInfobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
* De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.
* De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
* De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan.
* De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé.
* De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
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