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Muriel Santa Ana y el desafío de un personaje tan frágil como complejo en Catedrales: “Fue amor a primera vista”

En pleno rodaje de El amor es otra cosa, su nuevo proyecto de la mano de Netflix, y mientras espera definiciones para la temporada teatral de verano, Muriel Santa Ana hace un parate para dialogar c...

Muriel Santa Ana y el desafío de un personaje tan frágil como complejo en Catedrales: “Fue amor a primera vista”

En pleno rodaje de El amor es otra cosa, su nuevo proyecto de la mano de Netflix, y mientras espera definiciones para la temporada teatral de verano, Muriel Santa Ana hace un parate para dialogar c...

En pleno rodaje de El amor es otra cosa, su nuevo proyecto de la mano de Netflix, y mientras espera definiciones para la temporada teatral de verano, Muriel Santa Ana hace un parate para dialogar con LA NACION sobre su trabajo en Catedrales, la nueva serie original de Prime Video basada en la novela homónima de Claudia Piñeiro que se estrenó el pasado miércoles 16 y ya se ubica en el Top 10 de las series más vistas de la plataforma en la Argentina.

A través de seis episodios que no superan los 40 minutos (tan atrapantes y dinámicos como espeluznantes), la ficción cuenta en dos líneas temporales la trágica historia de la familia Sardá, que 30 años después llegará a conocer la devastadora verdad detrás del asesinato de Ana, la hija menor de una familia profundamente religiosa dentro de una sociedad ultraconservadora, en el contexto de la dictadura de Pinochet. En 1986, la adolescente es encontrada desmembrada y quemada en un terreno baldío. Su caso se cierra sin encontrar al culpable, pero, en 2018, su hermana del medio, Lía, regresa desde España para visitar a su padre enfermo, cuyo último deseo es saber qué pasó realmente. Así, entre el pasado y el presente, la serie desentraña una historia atravesada por el extremismo religioso, el abuso de poder en un “amor prohibido”, el peligro de vivir de las apariencias y una red de mentiras que terminó por destruirlos a todos.

Santa Ana interpreta a Marcela en su etapa adulta (Carolina Kopelioff está a cargo de la otra línea temporal), la mejor amiga de la adolescente asesinada que, esa fatídica noche en la que Ana muere, es víctima de un accidente que la deja con amnesia anterógrada, un tipo de pérdida de memoria que la incapacita para formar o retener nuevos recuerdos a partir del momento en que ocurrió esa lesión. Treinta años después, Marcela, una mujer con un dejo infantil que basa su memoria en las anotaciones que hace en un cuaderno, se reencuentra con los Sardá y se convierte en una pieza clave para reconstruir los hechos que acabaron con la vida de Ana. Completan el elenco los actores chilenos Alfredo Castro, Ignacia Baeza, Amparo Noguera, Vivianne Dietz, Marcelo Alonso, Octavia Bernasconi y Paulina García, entre otros.

-¿Cómo llegaste al proyecto?

-Me convocó Fabiana Tiscornia, una de las dos directoras de la serie, con quien ya había trabajado en Cromañón, también para la misma plataforma. Ella me llamó y me contó de qué se trataba el personaje, y si bien había leído la novela de Claudia , había pasado bastante tiempo. Inmediatamente, la volví a agarrar y la devoré en 4 horas. Me parece que los guiones de la serie le hacen honor a la novela. Está súper bien construida desde lo audiovisual, porque trasladar el lenguaje literario es todo un desafío, lograr que tenga la misma fuerza y la misma potencia de las palabras y de los personajes, más allá de que las imágenes resuelven mucho.

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-¿Qué te atrajo del personaje de Marcela, que es una pieza clave en la historia?

-Marcela fue como un amor a primera vista, ese personaje tan frágil, tan delicado, que está en la zona de la honestidad pero que nadie le cree ni escucha a partir del accidente que tuvo y por el que desarrolló una amnesia anterógrada. Eso lo trabajamos mucho con Fabiana y tuve entrevistas con una neuróloga en Uruguay, donde se rodó la serie.

-¿Te interiorizaste en esta condición para construir el personaje?

-Sí. Primero hablé mucho del tema con Claudia Piñeiro porque ella había inventado este personaje con esta condición inspirada en la película Memento. Me pasó unos links de YouTube alucinantes con distintos casos de este tipo de amnesia, algunos mucho más agudos que el de Marcela. Es muy triste lo que atraviesan, sobre todo en esos casos donde la persona no recuerda lo que le acaba de suceder hace 10 segundos. Con la neuróloga que hablé en Uruguay fue, principalmente, a fin de tomar algo que me ayude a lo expresivo, no tanto con un rigor científico aunque, por supuesto, apoyándome en las características reales. Era entender qué le venía bien a la historia sobre esta Marcela que, como le dije el otro día a Caro Kopelioff, es una Marcela con dos corazones, el de ella y el mío.

-Cuando hablaste con Claudia Piñeiro, más allá del tema de la amnesia anterógrada, ¿ella te pidió algo para que tengas en cuenta a la hora de interpretar a Marcela?

-Para nada. Con Claudia nos tenemos vistas, compartimos muchas cosas en los últimos años, es alguien a quien también le consulté por otro trabajo hace un tiempo y siempre es alguien muy cercana, genera esa facilidad y accesibilidad para conversar con ella. Ella escribió la novela y dejó en manos de los actores lo que le correspondía a cada uno. Sí estuvo involucrada en el proceso en general, acompañó, vio los guiones, estuvo en el set en Uruguay y fuimos a cenar con ella.

-¿Con Caro Kopelioff, con quien ya habías trabajado en Cromañón, tuvieron un diálogo previo sobre cómo iba a encarar cada una este personaje?

-Las dos épocas de la historia dividen a la serie y son sobre lo cual se afirma su estructura. Para cada una hubo una directora distinta: Fabiana Tiscornia y Pepa San Martín. En el set decíamos “la unidad del pasado y la unidad del presente”. Entonces, para empezar, con Caro no coincidíamos, grabábamos en dos lugares distintos. Era otro universo, otra directora, otra unidad. En ese sentido, yo confiaba en lo que me decía Fabiana sobre lo que necesitaba de mí para la escena. Después, lo que vi el otro día cuando vi la serie fue el sofisticado trabajo de edición que se hizo, muy al detalle. Eso es lo que da la sensación de que realmente damos la misma persona. Carolina y yo no somos parecidas, pero hay una esencia que trasciende y eso es producto del trabajo de dirección, de dirección de fotografía y la edición, es una joya total lo que lograron.

-A nivel técnico, ¿cómo trabajás un personaje así, tan complejo, donde las miradas y los silencios tienen tanto peso?

-Es un personaje muy complejo. . Un actor no puede construir por sí solo este tipo de personajes que se llaman de composición. No los podés abordar desde tu propia energía, desde tu espontaneidad, desde tu forma de mirar, de pararte, de mover las manos. Para hacer una composición necesitás mucha ayuda, empezando por la caracterización.

-¿Por ejemplo, cómo fue en este caso?

-En este personaje yo estoy absolutamente caracterizada, no tiene nada que ver conmigo: el maquillaje, las pecas, la cicatriz, los lunares. Aparte, Caro Kopelioff tiene un lunar con volumen en la cara, al costadito de su boca, que a mí también me lo hicieron. El caso del pelo, Marcela siempre está un poco despeinada, no es alguien que va a la peluquería ni tampoco porque se trate de una ficción tiene que estar bien peinada. Y había algo del cuerpo de Marcela como un bloque, una búsqueda de que no se notara qué había debajo de esa ropa holgada. Toda esa caracterización alucinante la hizo Luciana Díaz La Moglie, que es la maquilladora que se encargó de diseñar toda la caracterización de época e hizo lo que se llama el “dummy”, la muñeca, en este caso para recrear el cuerpo de Ana Sardá descuartizada. También, el trabajo de Carolina Duré, otra grosa, en vestuario. Marcela costó mucho desde la puesta de vestuario, teníamos varios estilos que se fueron probando, todo tenía que estar muy aprobado y, sobre todo, que se entendiera algo de ella sin que hable. Solamente con verla caminar ya ves algo, un dolor, una fragilidad, algo que no es muy de esta realidad en la que vivimos hoy.

-La novela de Piñeiro, en primer lugar, y luego la serie, ponen el foco en temas como el fanatismo religioso, el aborto y los derechos de las mujeres.

-Sí, yo creo que, si empezamos por el hecho de que esta es una serie original para Chile, donde no tienen una ley , me parece que ahí ya hay una decisión, por lo menos por parte de la plataforma y de la producción, de llevar ese mensaje fuerte. En Claudia son los temas que a ella le preocupan, que la comprometen y siempre están: las violencias, los abusos, los derechos, son temas que a ella la obsesionan. Catedrales es un ejemplo perfecto de a dónde puede conducir el fanatismo.

-En su momento, participaste activamente del proceso previo a la sanción de la Ley y expusiste en el Congreso. ¿Cómo analizás hoy la situación?

-Lo comparto con las mujeres, con mis amigas, con las feministas que nos abrieron el camino. Por suerte soy muy cercana a Martha Rosenberg, una de las pioneras de la campaña , siempre estoy hablando con ella. Por ahí, en mi soledad y en la tristeza que tenemos muchas de nosotras, poder encontrar esas voces de esas mujeres que se bancaron todo y que siguen estando. Martha tiene 90 años y estuvo el otro día en la marcha . Entonces, ese es el camino para mí, seguir escuchando, luchando y, sobre todo, pensando.

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-Actualmente estás inmersa en el rodaje de El amor es otra cosa, una de las próximas producciones originales de Netflix en Argentina. ¿Podés adelantar algo?

-Sí, empezamos a grabar a principios de septiembre , con dirección de Daniel Barone. Somos tres mujeres de diferentes rangos etarios, yo soy la mayor , Jimena Barón y Candela Vetrano, que estoy en éxtasis con estos dos personajes totales. Recién empezamos, estamos muy contentas. Es una comedia donde, a raíz de un hecho accidental que ocurre con sus perros, sus vidas se entrelazan y se empiezan a conocer, a ser amigas y a ayudarse. Las vidas de las tres dan un vuelco total a partir de este encuentro.

-¿Te vamos a ver en teatro?

-Estoy cerrando algo de teatro que creo que va a estar buenísimo. Todavía no lo comunicaron oficialmente, así que no puedo contar nada. Va a ser para la temporada de verano, eso sí te lo puedo confirmar, algo de teatro comercial, en calle Corrientes; una linda comedia con un muy lindo elenco.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/muriel-santa-ana-y-el-desafio-de-un-personaje-tan-fragil-como-complejo-en-catedrales-fue-amor-a-nid24092026/

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