“No merecen los votos de las mujeres”: La dura arremetida de Jennifer Pedraza contra Petro y Cepeda en la víspera electoral
A solo un día de la jornada de elecciones presidenciales que marcará la parte final de la contienda que busca definir quién gobernará el país durante el periodo 2026-2030 y que sucederá a Gus...
A solo un día de la jornada de elecciones presidenciales que marcará la parte final de la contienda que busca definir quién gobernará el país durante el periodo 2026-2030 y que sucederá a Gustavo Petro en el cargo, la representante a la Cámara Jennifer Pedraza se despachó en contra de la actual administración y del candidato del Pacto Histórico: Iván Cepeda.
“Éste ha sido un gobierno encubridor de machistas. Ente más machistas mejor te va, hasta puedes ser director de RTVC (sic)”, inició la publicación de la senadora electa bajo la coalición Ahora Colombia (integrada por MIRA, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso), que recordó el caso de Hollman Morris.
El periodista que dirige el Sistema de Medios Públicos de Colombia que ahora se denomina Inravisión, fue blanco de Pedraza, que trajo a colación la decisión que se conoció a finales de abril de 2026, y en la que se precisó que la Fiscalía reanudó la indagación contra Morris por presunto acoso sexual a la periodista María Antonia García.
Por lo anterior, Pedraza siguió con su acometida al precisar que le ha fallado a las feministas: “El feminismo no es un discurso, es una praxis y @petrogustavo la ha pisoteado por 4 años”.
A raíz de su afirmación, seguido a esto la congresista sentenció al final de su publicación con esta consigna hacia Petro y Cepeda: “¡No merecen los votos de las mujeres en primera vuelta!“.
El caso judicial que le reabrieron a Hollman MorrisLa Fiscalía General de la Nación reabrió el 20 de abril de 2026 la investigación contra Hollman Morris, gerente de Rtvc, por presunto acto sexual violento contra la periodista María Antonia García de la Torre.
¿El motivo? Porque concluyó que la calificación anterior del caso como injuria por vía de hecho pudo invisibilizar la gravedad de los hechos y reducir la protección jurídica de la denunciante, destacó el diario El Tiempo.
La decisión llegó después de que la fiscal general de la Nación Luz Adriana Camargo reasignó el expediente el 6 de abril de 2026 a la fiscal Marcela Abadía, de la unidad de delegados ante la Corte Suprema de Justicia, con la instrucción de revisarlo bajo un nuevo análisis.
El caso había sido archivado el 7 de octubre de 2022 por el fiscal Alfonso Bonilla.
Bonilla sostuvo entonces que los hechos no correspondían a un acto sexual violento sino a injuria por vía de hecho, y que la denuncia estaba caducada por tratarse de un delito querellable.
En el mismo informe del diario se detalló que la nueva actuación del ente investigador sostiene que esa adecuación penal pudo constituir una forma de violencia de segundo orden.
La denuncia se originó en el relato de María Antonia García de la Torre, escritora y columnista de El Tiempo, sobre un encuentro ocurrido en septiembre de 2019 en el barrio Lavapiés de Madrid, España.
Según la columna “Mujeres ardidas”, publicada por García en 2019 en el mismo medio de comunicación, Morris la sometió a tocamientos no consentidos y a un beso forzado frente a otras personas invitadas al lugar.
La reapertura del caso de Hollman Morris se apoya en un enfoque de géneroLa fiscal Marcela Abadía sostuvo en un documento de reapertura de nueve páginas que encuadrar de manera incorrecta un hecho de violencia de género en un tipo penal menor “no es un simple fallo técnico, sino una forma de violencia”, de acuerdo con lo revelado por el mismo periódico bogotano.
En ese mismo documento se afirmó que ese error implica revictimización, acorta el plazo de prescripción y supone una validación tácita de la agresión por parte del Estado.
El texto también señala: “Cuando el operador judicial ignora los elementos específicos del tipo penal y lo califica erróneamente, despoja a la conducta de su carga jurídica y simbólica”.
Por el lado de la delegación del órgano investigador ante la Corte Suprema, la revisión busca “desmantelar la neutralidad formal del hecho, que históricamente ha ignorado las relaciones asimétricas de poder y la violencia sistemática contra la mujer”.
La respuesta central del expediente que se busca por parte de la Fiscalía es establecer si la decisión previa de tipificar el caso como injuria por vía de hecho, y no como delito sexual, invisibilizó los hechos denunciados por García de la Torre y dificultó su acceso a la justicia. Esa es la razón jurídica del desarchivo.
La defensa de Morris cuestionó la decisión y alegó prescripción de la acción penalClaudia Cristancho, abogada de Morris, le dijo a El Tiempo que la presunción de inocencia de su defendido “permanece incólume” y calificó la actuación del ente acusador como “irregular”.
Su argumento es que la acción penal ya estaba prescrita y que la propia Fiscalía había concluido antes que no existió un acto sexual violento.
Cristancho expuso que “la Fiscalía reabrió un caso en el que la acción penal ya estaba extinguida, pese a que ella misma había concluido que no hubo acto sexual violento. Esa conclusión no fue ligera ni improvisada: se adoptó tras valorar el relato de la denunciante y los elementos materiales allegados al proceso, con base en criterios jurídicos claros y en jurisprudencia reiterada de la Corte Suprema”.
La defensa de Morris también sostuvo que “no hay hechos nuevos ni nada distinto a lo que ya fue analizado”, y presentó la reapertura como una “relectura forzada” del expediente, agregó la abogada.
Morris, por su parte, declaró públicamente que no hubo contacto no consentido y que el beso fue mutuo durante el encuentro en Madrid.
Del lado de la denunciante, María Camila Correa Flórez, representante legal de García de la Torre, defendió ante el mismo medio el desarchivo del caso.
Correa Flórez afirmó: “La decisión de desarchivo es adecuada. Considero que la Fiscalía tiene razón en cambiar la adecuación típica, y establecer que se trataba de una injuria por vía de hecho y no un delito de índole sexual. Es una forma de invisibilizar una violencia y, por ende, es una forma de violencia de segundo orden”.