“No tenía miedo, eran amigos”: Así era la relación de Arturo Beltrán Leyva con el secretario de la Defensa de Calderón
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El general Guillermo Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Felipe Calderón, habría mantenido una relación cercana con el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, de acuerdo con el testimonio de Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, retomado por el periodista Héctor de Mauleón en su columna publicada este martes.
Según el relato, el vínculo entre el entonces jefe militar y el líder criminal habría incluido reuniones privadas, comidas, partidas de ajedrez y presuntos pagos millonarios. El testimonio forma parte del nuevo libro de la periodista Anabel Hernández, “Narcocracia”, que comenzará a circular esta semana.
De Mauleón señala que “El Grande”, exintegrante de la Policía Judicial Federal que terminó convirtiéndose en uno de los principales operadores de Arturo Beltrán Leyva, fue testigo de cargo en el juicio contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón.
En su columna, el periodista explica que, después del juicio, Hernández logró reunirse con Villarreal, quien para entonces ya había cumplido su sentencia en Estados Unidos. De acuerdo con la autora, los fiscales estadounidenses verificaron la información proporcionada por el narcotraficante y la consideraron suficientemente sólida para convertirlo en testigo protegido.
El supuesto vínculo entre Galván y Arturo Beltrán LeyvaUno de los señalamientos más relevantes del testimonio es el que involucra directamente a Guillermo Galván Galván, quien fue secretario de la Defensa Nacional entre 2006 y 2012.
De acuerdo con lo publicado por Héctor de Mauleón, “El Grande” aseguró que el general conocía a Arturo Beltrán desde años atrás, cuando Galván se desempeñaba como jefe de la zona militar de Querétaro.
“Se había hecho amigo de Beltrán desde que era jefe de la zona militar de Querétaro”, habría relatado Villarreal, según el texto de De Mauleón.
El narcotraficante sostuvo además que la relación se habría retomado al comienzo del gobierno de Calderón a través de Héctor Beltrán Leyva, “El H”, hermano de Arturo.
El testimonio sostiene que, una vez que Galván llegó a la Secretaría de la Defensa Nacional, “se nos abren todas las puertas del Ejército”. Villarreal habría afirmado que el general no trabajaba para todo el Cártel de Sinaloa, sino específicamente para Arturo Beltrán Leyva.
Según el relato citado por De Mauleón, Galván y Beltrán se reunían en casas de seguridad de la Ciudad de México, el Pedregal y Cocoyoc. El Grande afirmó también que el general habría recibido presuntamente 5 millones de dólares mensuales.