¿Qué está pasando en el Canal de la Mancha? Descubren sustancias tóxicas que superan todos los límites
Un equipo de científicos detectó altos niveles de PFAS tóxicos -grupo de compuestos químicos- en el agua y la fauna marina del ...
Un equipo de científicos detectó altos niveles de PFAS tóxicos -grupo de compuestos químicos- en el agua y la fauna marina del estrecho de Solent, ubicado en el sur de Inglaterra. El estudio, realizado en el área que conecta la Isla de Wight con el continente, mostró que la contaminación supera en hasta 13 veces los límites de seguridad en ciertas muestras. Los especialistas identificaron a las plantas de tratamiento de aguas residuales como principal fuente de estos compuestos.
La investigación señaló que los efluentes tratados provenientes de las plantas de Portsmouth y Fareham, operadas por Southern Water, aportan la mayor parte de los PFAS hallados. Según el diario británico The Guardian, se analizaron datos gubernamentales, pruebas independientes y muestras tomadas de una docena de especies marinas, entre ellas peces, algas e invertebrados. Además, se identificaron 194 puntos de desbordes de alcantarillado y más de 500 vertederos históricos cercanos al Solent como focos adicionales de contaminación.
Impacto ambiental y amenaza para la fauna marinaEl informe subraya que las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como “químicos eternos”, se acumulan en la cadena alimentaria. El estudio reveló la presencia de estos compuestos tanto en tejidos de peces como en el hígado de marsopas comunes. Mientras algunas muestras individuales cumplieron los estándares legales, la mayoría no superó las pruebas de toxicidad combinada exigidas por la Unión Europea (UE). De acuerdo con el diario británico, solo siete masas de agua superficial en Inglaterra aprobaron dicho examen.
Las declaraciones de los protagonistas del estudio refuerzan la preocupación existente. El profesor Alex Ford, biólogo de la Universidad de Portsmouth y autor del informe, explicó que si ocurriera un derrame de petróleo en el Solent, la industria responsable debería costear la restauración, pero esto no sucede con las aguas residuales. Ford aclaró que no responsabiliza a las empresas de agua, ya que no disponen de la tecnología necesaria para eliminar estos compuestos, y sostuvo que la única solución de fondo es prohibir los PFAS en origen.
Por su parte, un portavoz de Southern Water aceptó la urgencia de nuevas normativas: “Abordar la presencia de estos productos químicos es un desafío para la sociedad en su conjunto. La solución más sostenible es atacar el problema en su origen y evitar que lleguen al ambiente desde el principio”, expresó, según el portal de noticias.
Regulación y perspectiva oficialEn este contexto, la Unión Europea avanza hacia una prohibición casi total de los PFAS, salvo excepciones para usos médicos o críticos. El gobierno británico anunció una consulta pública para fijar límites y realizar pruebas adicionales. El medio local informó que el plan oficial busca comprender el origen, la propagación y las formas para reducir la exposición pública y ambiental a estos productos.
Al mismo tiempo, la organización ambientalista Sociedad para la Conservación Marina (Marine Conservation Society), que financió el estudio, reclamó acciones inmediatas. “No basta con planificar para tener un plan”, señaló Calum Duncan, jefe de políticas de la entidad. Remarcó la oportunidad única que ofrece la reforma del agua para avanzar en soluciones concretas.
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) se usan en industrias y productos domésticos, como utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos y prendas impermeables. Los científicos vincularon estos compuestos a diversas enfermedades en personas y animales, debido a que no se degradan fácilmente en el ambiente.
Expertos alertan que la contaminación en el Solent podría repetirse en otros puntos del Reino Unido y de Europa. Según el equipo responsable del estudio, restringir el uso de estos químicos puede mostrar resultados positivos a corto y mediano plazo. El desafío ahora es establecer regulaciones efectivas y controlar los vertidos industriales y urbanos para proteger los ecosistemas marinos.