¿Qué va a pasar con el dólar?: las expectativas cambiarias para el segundo semestre
El mercado financiero exhibió nuevamente un reverdecer del precio del dólar en junio por una generalizada y moderada recomposición de carteras en divisas, lo que obligó al Banco Central a desac...
El mercado financiero exhibió nuevamente un reverdecer del precio del dólar en junio por una generalizada y moderada recomposición de carteras en divisas, lo que obligó al Banco Central a desacelerar el volumen de compras en la plaza cambiaria, aún en el tramo final de la etapa de mayor liquidación de exportaciones del agro pampeano.
Después de una seguidilla de varios meses -desde octubre de 2025- en los cuales del dólar perdió contra la inflación, en junio el tipo de cambio oficial se despertó, con una ganancia de casi 5%, para tocar $1.479 el miércoles de la última semana, su precio más alto desde noviembre.
Sin embargo, el ascenso en el recorrido de 2026 se ajusta a solo $22 o 1,5%, en comparación con una inflación en torno al 16% acumulado en el primer semestre. La pregunta entonces que se hacen los analistas no es si el tipo de cambio va a seguir subiendo sino si le podrá ganar a la inflación, para dejar de ser una apuesta, por lo menos, perdedora para los ahorristas.
Los operadores coincidieron en que la reciente tendencia era previsible y sana para la plaza financiera, ya que la fortaleza del peso en gran parte del año complica muchas estrategias de inversiones.
“La firmeza del dólar no sorprende, diría que es hasta saludable para los negocios porque hay un notorio atraso cambiario frente a muchas otras monedas de la región”, explicó a Reuters un agente cambiario de un importante banco extranjero.
¿Por qué subió la demanda?Detrás de la reciente suba del tipo de cambio de pesos por dólar convergen varios motivos:
Se anticipa para el segundo semestre un período estacional de menos divisas. Pasada la liquidación de la cosecha gruesa, es probable que disminuya la capacidad de absorción de divisas del BCRA en el mercado, donde ya compró un total de unos 11.000 millones de dólares en 2026, en función del objetivo previsto para todo el año.Inflación que persiste alta. Las tasas reales negativas para las colocaciones en pesos esmerilan el apetito por los bonos del Tesoro, a la vez que los saltos abruptos en la cotización del dólar -tal como se vio en junio- son una señal de advertencia acerca de los riesgos que conlleva un dólar quieto por demasiado tiempo con una inflación que no cede a la velocidad esperada.Un factor extra, pero muy puntual, es la habitual demanda de fin de mes de parte de empresas. En la plaza cambiaria se observaron compras de compañías del rubro energía para girar dividendos al exterior. A la vez, el cobro del medio aguinaldo brindó algo más de volumen a la demanda minorista.Un dólar más firme en el exterior. El mercado local también está sujeto a lo que ocurre en el exterior e influenciado por la tendencia internacional. El Dollar Index o DXY, que mide la relación de la divisa de Estados Unidos respecto de una canasta de monedas principales -como el euro, el yen, la libra esterlina o el yuan- tocó los 101,5 puntos la última semana, para alcanzar su punto más alto desde marzo de 2025. En 2026 el dólar se fortalece un 3,2 por ciento.Depreciación del real. La suba del dólar en Brasil también es un factor que contagia al dólar en Argentina, debido a la fluida relación comercial con el país vecino. La divisa trepa en junio 3%, desde 5,04 a 5,19 reales. Y desde el piso de 4,91 reales del 12 de mayo acumula un alza de 5,7% en siete semanas, dinámica que contribuyó a la reversión de la tendencia de apreciación del peso argentino en el período.Los temores a que la Reserva Federal estadounidense (Fed) endurezca su postura con un aumento de tasas de interés para frenar la inflación, más la firmeza global del dólar, afectan a los activos de riesgo argentinos, coinciden fuentes del mercado.
Las tasas cortas en dólares de los bonos del Tesoro norteamericano subieron tras los anuncios de la Fed, para ejercer presión alcista sobre el dólar a nivel mundial.
Lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos (Franco)
Más allá de influyentes factores externos, el BCRA hizo su parte para atenuar la suba de la cotización del dólar en junio, a través de la venta de bonos dollar linked y un ritmo más pausado en su proceso de compras de divisas en el mercado spot. A la vez, la autoridad monetaria vino desarmando progresivamente sus posturas en el mercado de dólar futuro.
Estos contratos entre privados prevén un dólar a $1.478 para fin de junio y a $1.504 para el cierre de julio; en ambos casos, más de $300 o 20% del techo proyectado para el techo de las bandas cambiarias, a $1.803 y $1.841, respectivamente. Además, el contrato de dólar futuro para diciembre marca $1.653, que implica una suba de $176 o 11,8% acumulado en los próximos seis meses, comparable a una inflación promedio esperada de 1,8% mensual en lo que resta del año.
¿Qué esperan los analistas?“Mirando el mercado local, lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos”, comentó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.
Franco acotó que “hacia adelante, si bien el precio (del crudo) cayó, es relevante mencionar que en materia de producción de hidrocarburos todo sigue con perspectiva alcista, por lo que esos flujos deberían seguir acompañando hacia el mediano plazo”.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, explicó que “los futuros a diciembre se negocian en torno a $1.653. Esa curva implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM (del) Top 10 (de las consultoras). El mismo relevamiento marca $1.600 para fin de año, lo que deja un atraso cambiario del orden del 16%. El tipo de cambio real multilateral confirma la foto: con una apreciación de -9,4% en 2026 frente a monedas duras, el peso se ha fortalecido en términos reales y podría requerir una corrección. Sin embargo, el mercado no descuenta un salto brusco”.
La curva de mercado de futuros implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM
“La clave está en distinguir entre normalización y shock. Para empatar la inflación acumulada, con una estimación de 2,1% para junio, el dólar debería ubicarse cerca de $1.709. Pero ese cálculo depende siempre del período de referencia y no anticipa necesariamente un ajuste inmediato. El escenario base sigue siendo el de una corrección ordenada, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”, consideró Emilio Botto.
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, explicó que “con el segundo semestre a punto de comenzar, crece el consenso de que podría transitarse un período de menor oferta y un deslizamiento del dólar más cercano al ritmo de la inflación, lo cual lejos preocupar -en especial de extenderse las compras cotidianas del BCRA- podría ser bienvenido para sostener el vigor del sector externo”.
Se redujo el déficit de cuenta corrienteMientras se mantiene en alto el relevante de superávit comercial, el Indec informó que la balanza de pagos registró un déficit de cuenta corriente de USD 1.651 millones en el primer trimestre de 2026, mientras que la cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales por USD 2.398 millones.
“El déficit de cuenta corriente se redujo respecto al registrado en el primer trimestre de 2025 (USD 5.158 millones), principalmente como consecuencia de una mejora en la balanza comercial, que pasó de USD 2.060 millones a USD 6.339 millones, con exportaciones creciendo 17,2% interanual e importaciones cayendo 6,4% interanual. La cuenta de servicios registró un déficit de USD 4.028 millones, explicado principalmente por un déficit de turismo de USD 3.184 millones”, precisó Max Capital.
EL informe de Max Capital agregó: “En la cuenta financiera, el resultado estuvo impulsado principalmente por el acuerdo de REPO (préstamo de bancos garantizado con bonos soberanos) firmado por el BCRA en enero y por ingresos netos de inversión extranjera directa por USD 1.300 millones”.
A pesar de que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a las importaciones, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso (Carrera)
Jorge Carrera, economista, ex director del BCRA, explicó: “Con una economía donde el 75% de la producción está en modo serrucho -o sea sustancialmente estancada- y un 75% de los consumidores presenta reducciones en el consumo de bienes por caída de ingresos y suba de los servicios, una parte del fuerte superávit comercial lo explican las menores importaciones, tanto de insumos como de bienes finales, lo que muestra que, a pesar que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a importar, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso”.
“Esto sumado a lo que se señala que el resto de los componentes de la cuenta corriente se llevaron USD 8.000 millones es importante para las cuentas de sostenibilidad externa estructural. Hacia adelante hay que mirar que pasará con los precios de los commodities -energía y agro-, si finalmente se cierra el conflicto con Irán y/o la Fed sube la tasa - cual presionará efectivamente a la baja a esos precios-. Esto es muy importante por el lado de los mayores ingresos por exportaciones“, agregó Carrera.