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Raquel Zas, escritora de ‘Los años secos’, uno de los debuts literarios del año: “Reivindico el fracaso, puede ser una forma de revolución”

Entre todas las novedades editoriales de esta temporada ha aparecido una voz nueva responsable de ...

Raquel Zas, escritora de ‘Los años secos’, uno de los debuts literarios del año: “Reivindico el fracaso, puede ser una forma de revolución”

Entre todas las novedades editoriales de esta temporada ha aparecido una voz nueva responsable de ...

Entre todas las novedades editoriales de esta temporada ha aparecido una voz nueva responsable de uno de los debuts literarios del año. Se trata de Raquel Zas, guionista y periodista gallega que ha publicado Los años secos (Temas de Hoy), una novela que gira alrededor del deseo femenino a partir de la imposibilidad de su protagonista de tener relaciones sexuales satisfactorias.

La novela cuenta la historia de Clara a partir de la ruptura con su pareja, Diego, con el que parecía tener un vínculo muy especial, pero que comenzó a resquebrajarse poco a poco, entre otras cosas, por el bloqueo sexual que sentía la protagonista.

Clara se echará la culpa a sí misma y, además de volver a su pueblo lastrada por la falta de oportunidades laborales, comenzará a ir a una terapeuta que le aconsejará escribir una especie de diario retrospectivo de su vida para averiguar de dónde surge esa frustración que la ha incapacitado para desear, y si sus decisiones han tenido que ver con la necesidad de ser aceptada.

“La idea de la novela surgió durante el confinamiento, cuando empecé a obsesionarme con las relaciones, con los afectos, con por qué fingimos. Eso me llevó al sexo, que me pareció una buena metáfora de las máscaras que vamos adquiriendo en nuestras vidas”, señala Raquel Zas a Infobae.

La sexualidad femenina como tabú

La escritora cuenta que vio entonces un documental, Venus: Confesiones desnudas, sobre unos artistas de Copenhague que reflexionaban en torno a si el sexo era para las mujeres una imposición social. Comenzaron a hacer entrevistas y entre las preguntas se encontraba una que llamó la atención de Zas: ¿con cuántas parejas sexuales has tenido un orgasmo? Y la cifra era muy baja. De esa reflexión surge, en parte, Los años secos.

El sexo en la novela representaría los anhelos y los fracasos de la protagonista, sobre todo a la hora de representarlo como un tabú dentro de una sociedad en la que se supone que las mujeres tienen que sentir placer a toda costa y, si no lo sienten, es culpa suya. Para la escritora, el sexo abre una grieta “por la que entra todo lo demás”: la pareja, la autoestima, la soledad y las expectativas asumidas para encajar.

“La sexualidad femenina sigue siendo un tema pendiente. Desde pequeños nos educan a cuidarnos del sexo, a protegernos y nos condicionan sobre qué cuerpos pueden ser deseados y cuáles no. Después, cuando vamos creciendo, tenemos que desear a toda costa; si no, somos imperfectas. Y son como premisas que se contradicen. Pero detrás de todo eso, se olvida que las mujeres tenemos derecho a sentir placer”.

En ese sentido, la protagonista de Los años secos arrastra una culpa tremenda por todos esos factores socioculturales que la rodean. Se siente defectuosa porque no consigue llegar al orgasmo y lo único que sabe hacer es fingirlo. “Ha aprendido a representar un papel y, aunque la teoría se la conoce bien, arrastra una sensación de sentir que no encaja dentro del sistema”.

La autora aborda la intimidad de su personaje para examinar las expectativas que pesan sobre las mujeres: cuánto deberían desear, cómo se supone que han de disfrutar del sexo y qué sucede cuando la experiencia no encaja con ese relato. La pregunta no busca una respuesta concluyente, sino que acompaña a Clara en su intento de distinguir entre lo que quiere y lo que ha aprendido a querer.

La libertad como mandato social

La novela cuestiona la idea de que el consentimiento se agote en poder afirmar o negar una relación sexual. Zas sostiene que su generación aprendió que una mujer podía decir sí o no, pero no se interrogaba tanto sobre si ese sí procedía de un deseo propio o de la voluntad de parecer libre, moderna o poco reprimida. “Yo creo que la palabra libertad hay que cogerla con pinzas, porque se nos ha vendido como si fuera una obligación. Yo creo que la clave está en que cada uno haga lo que quiera y, si no quieres hacer nada, no pasa nada, no tiene que ser un mandato social”.

Zas rechaza que Clara funcione como un modelo moral. La escritora la define como una persona herida y, en ocasiones, cruel, narcisista y egoísta; una elección que responde a su interés por las contradicciones y por personajes femeninos a los que no se les exija una conducta ejemplar.

La complejidad de la ruptura se extiende a Diego, que toma la palabra en un capítulo de la novela. La autora ha señalado que quería evitar una narración que victimizara de forma automática a la mujer y convirtiera al personaje masculino en un villano: Diego quiso y cuidó a Clara, pero también le hizo daño.

Ese cambio de perspectiva permite mostrar que, en una separación, ambas personas pueden sentirse abandonadas. Zas plantea que comprender el dolor de Diego no elimina el de Clara ni la violencia que él pudo ejercer, pero sí desplaza el relato de una oposición simple entre víctima y culpable.

La historia incorpora también a la familia y a las amigas de Clara, vínculos que adquieren otro peso cuando la relación de pareja se rompe. La protagonista descubre que la amistad no opera como un acompañamiento secundario, sino como una forma de afecto que ya sostenía su vida antes de la separación.

La autora también reflexiona sobre lo que significa el fracaso en nuestros días. “El fracaso puede ser también una forma de revolución”, dice en el libro. “No aceptamos el fracaso porque siempre nos han vendido la idea de éxito y creo que deberíamos abrazarlo sin miedo. Yo lo reivindico totalmente, no siempre se puede ganar”.

Fuente: https://www.infobae.com/espana/cultura/2026/10/10/raquel-zas-escritora-de-los-anos-secos-uno-de-los-debuts-literarios-del-ano-reivindico-el-fracaso-puede-ser-una-forma-de-revolucion/

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