Reparar es Circular: el programa que lleva talleres gratuitos a los barrios porteños para combatir el descarte
“Si se rompe, se arregla; si ya no se usa, se transforma”. Bajo esa premisa, nació Reparar es Circular, una iniciativa pública que, en poco tiempo, logró reactivar algo que las lógicas mode...
“Si se rompe, se arregla; si ya no se usa, se transforma”. Bajo esa premisa, nació Reparar es Circular, una iniciativa pública que, en poco tiempo, logró reactivar algo que las lógicas modernas del mercado parecían haber jubilado: el saber hacer de los reparadores barriales y el valor emocional de los objetos. Con talleres itinerantes y bancos de herramientas fijos, el programa demuestra que el 70 % de los electrodomésticos que desechamos todavía tienen vida útil.
Reparar es Circular: la iniciativa que promete transformar-¿Cómo surgió la idea de crear este programa?
-Reparar es Circular nació en abril de 2025 con el propósito de impulsar la economía circular desde una perspectiva integral. Nuestro objetivo es ir más allá del reciclaje convencional y accionar sobre las otras “R” del modelo (las tres R: reducir, reutilizar y reciclar). Para lograrlo, trabajamos en dos frentes: colaboramos con el sector privado en el rediseño de procesos y productos, y promovemos el cambio cultural en la comunidad mediante proyectos participativos que invitan a los vecinos a cuidar el ambiente.
Entendiendo que la reparación es una herramienta útil, accesible y necesaria para todos, nos enfocamos en identificar en qué “R” podíamos aportar mayor valor. Bajo esta premisa, nos inspiramos en iniciativas locales como la ONG Club de Reparadores.
-¿Cuál es el vínculo con el Club de Reparadores?
-La iniciativa nació desde la gestión pública y el Club fue uno de nuestros aliados más estratégicos para diseñar el proyecto desde cero. Nos acompañaron en cada detalle: desde definir qué herramientas llevar en la camioneta o qué rubros priorizar para facilitarles la experiencia a los vecinos, hasta estructurar los talleres y capacitar a los talleristas para lograr una enseñanza accesible y clara. Hoy seguimos articulando de forma constante e, incluso, recurrimos a su equipo técnico especializado cuando necesitamos resolver algún oficio específico.
-¿Quiénes conforman el equipo?
-Nuestro equipo está integrado por especialistas y técnicos de la Secretaría de Ambiente. Nos unimos bajo una premisa clara: revertir la actual “economía del descarte”, donde el consumo en cuotas y la percepción de que los repuestos son más caros que los productos nuevos nos empujan a desechar en lugar de arreglar. Sin embargo, los datos oficiales del Gobierno de la Ciudad demuestran lo contrario: el 70 % de los electrodomésticos que se tiran aún pueden repararse.
-¿Qué significa la economía circular para el día a día de los vecinos?
-Significa dejar atrás el chip de la economía lineal –esa donde comprás, usás y tirás– para empezar a repensar cómo consumimos. La meta es que las cosas no se vuelvan descartables. En lugar de desechar algo que ya no nos sirve, la idea es meterlo de nuevo en la rueda a través del reciclaje, la reparación o el rediseño. Incluso si el objeto en sí ya no funciona, podemos aprovechar sus componentes para darles una nueva vida.
-¿Estamos ante el fin de la cultura del “usar y tirar”?
-La ciudad cuenta con una Ley de Economía Circular, que promueve el consumo responsable y la reparación; es justamente en este marco donde se inscribe nuestro proyecto. Para lograr un verdadero impacto, buscamos un ida y vuelta constante con el sector privado, invitándolo a reflexionar sobre la durabilidad y la reparabilidad de lo que produce.
Esta tendencia está empezando a pisar fuerte, especialmente en el sector textil, donde muchas marcas ya integran la reparación y la circularidad en su cadena de valor. Wanama, por caso, cuenta con una plataforma en su web para que los clientes puedan llevar prendas en desuso y revenderlas a través del propio local. Aunque la Unión Europea nos lleva años de ventaja en esto y muchas de nuestras acciones se inspiran en sus prácticas, el cambio ya comenzó acá: si algo se rompe, se repara; y si ya no se usa, el circuito comercial ofrece segundas oportunidades.
El “Repara Móvil” y su funcionamientoSegún datos del Gobierno de la Ciudad, unas 14.000 personas ya pasaron por este programa durante su primer año. La iniciativa cuenta con el “Repara Móvil”, una camioneta que recorre semanalmente distintas plazas y ofrece talleres itinerantes en cuatro rubros clave: textil, electricidad y electrónica, bicicletas y libros.
El objetivo es doble: brindar las herramientas y enseñar a usarlas. El equipo se instala dos veces en el mismo espacio público. En la primera visita, se realiza el diagnóstico del objeto y, si el vecino ya cuenta con el repuesto, se arregla en el momento junto al personal capacitado. Si no, se detecta la falla para que la persona consiga el material y regrese en la segunda fecha, o bien se le enseña cómo terminar el trabajo en casa.
El programa cuenta con un equipamiento completo que incluye desde máquinas de coser, testers y soldadores, hasta insumos básicos como tornillos, cables y cámaras de aire. Sorprendentemente, muchos vecinos ya tienen los conocimientos, pero carecen de las herramientas necesarias, lo que genera un espacio de intercambio donde incluso son ellos quienes terminan enseñando a los coordinadores.
-¿Cómo se sabe dónde va a estar el Repara Móvil?
-Para conocer nuestro cronograma, solo tenés que buscar en Google “Repara Móvil agenda”. El primer resultado te llevará directo a la página del Gobierno de la Ciudad, donde vas a encontrar todas las ubicaciones confirmadas.
-¿Crees que realmente se puede llegar a impactar en los hábitos de consumo de la gente?
-Yo creo que sí. Me parece que la ciudad hizo un gran trabajo para instalar el hábito del reciclaje. Pasamos de tirar todo junto y mezclado en un mismo tacho, a tener dos en casa. Hoy somos cada vez más los que separamos los residuos. Es un trabajo constante, porque, si lo soltás, corrés el riesgo de volver atrás. Es como educar a un hijo: hay que acompañarlo todos los días para que el hábito se fije.