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Rodolfo D’Onofrio: “El proyecto técnico del Gobierno es maravilloso, pero me cuesta ver cómo va a derramar en los que hoy no tienen”

En el segundo episodio de Proyecto 86 —el nuevo espacio audiovisual ...

Rodolfo D’Onofrio: “El proyecto técnico del Gobierno es maravilloso, pero me cuesta ver cómo va a derramar en los que hoy no tienen”

En el segundo episodio de Proyecto 86 —el nuevo espacio audiovisual ...

En el segundo episodio de Proyecto 86 —el nuevo espacio audiovisual que se emite todos los lunes por el canal oficial de YouTube de Infobae—, su conductor Fernando Marín recibe a un amigo de toda la vida: Rodolfo D’Onofrio. Lo que comienza como el reencuentro de dos hombres formados en los códigos y la honestidad del barrio, se transforma rápidamente en una conversación punzante sobre los desafíos estructurales de la Argentina actual.

A lo largo de este ida y vuelta sin concesiones, el exdirigente deportivo comparte su visión “antigrieta”, destaca el coraje de la actual gestión presidencial en materia macroeconómica, pero advierte con preocupación sobre las urgencias de la clase media de cara al próximo año.

Además, la charla transita por carriles de absoluta complicidad cuando se aborda el debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol —donde ambos exponen matices sobre el futuro de los clubes—, para luego dar paso a un bloque de llamativa sinceridad, donde D’Onofrio reflexiona con naturalidad sobre el romance que vive con Zulemita Menem, la sexualidad pasados los setenta años y la intacta vocación de asumir desafíos públicos si la realidad del país lo demanda.

Fernando Marín: Nunca pensé estar frente a un amigo, y permitime que te diga hoy muy famoso o muy conocido, que hace cincuenta años mínimo que nos conocemos. Jugamos al fútbol en contra. Yo era mucho mayor que vos, pero me acuerdo... Después el mundo no quiso que intimáramos de jóvenes, ¿no es cierto? Yo te diría que recién hace doce años comenzamos a intimar y a tener confidencias de una manera muy especial.

Rodolfo D’Onofrio: Me pasó exactamente lo mismo. Es decir, yo encontré en vos una persona cálida, aparte de inteligente, con la que pasaban los minutos o las horas charlando y era cada vez más agradable. Creo que los dos tenemos un defecto o una cualidad, que es ser sinceros. Decimos lo que pensamos, lo que sentimos, y eso hace que de alguna manera tengamos esa química.

FM: Si hay algo en lo que seguro vamos a coincidir es en que los dos tenemos barrio. A mí no me gusta la palabra “calle”. Yo soy de un barrio, vos sos de otro. Y tenemos una cosa que nos hizo bien a los dos, seguramente: tuvimos padres exigentes, que nos marcaron un camino de honestidad, de honradez, de laburo. Eso marca mucho al hombre para que, cuando llegamos a esta edad nuestra, podamos congeniar. No sé si compartís.

RD: El tema del barrio es tal cual. Lo de padre con carácter y personalidad, yo tenía mucha admiración por mi padre también. Y vos sabés que algo que a mí me hizo tener más barrio todavía fue cuando decidí ir al Colegio Nacional de Buenos Aires. Ahí yo tenía de compañeros a judíos, musulmanes, agnósticos, católicos... El padre de uno era verdulero, el otro vivía en Quintana y Parera. Había una mezcla muy grande y eso te permite no estar en una campana de cristal.

FM: Yo creo que los dos tenemos esa característica de adaptarnos. Yo digo siempre: si nos invitan al Palacio de Buckingham —no sé si te habrán invitado o no, a mí a algún palacio me invitaron— uno pone los cubiertos como lo ponen los comensales de la mesa en el Palacio. Pero si hay que comer un choripán en el tablón de Excursionistas, también lo comemos.

RD: Mirá, eso me da pie para algo que siempre pensé como dirigente o responsable de un área: a mí dame lo que haga falta para una organización de acuerdo a lo grande que sea. Si tengo diez personas, dame diez que cuando estemos con la Reina de Inglaterra se comporten como si fueran lores, y cuando estemos con los cirujas o con los linyeras, sean un linyera más. Con esa gente me animo a hacer muchas cosas.

FM: Recordaba una situación en tu casa en Miami. Estábamos mirando el mar, solos los dos, tomando un café. Y yo te dije: “Rodolfo, ¿por qué no sos presidente de la República?”. Quizás eras el único que yo había visto hasta ahí que fuese antigrieta, un antipolítico en lo formal, un hombre que no se hizo adentro de un comité. Entonces yo dije: “Este es el hombre”. ¿Por qué no te animaste?

RD: Siempre me ha pasado en la vida que cuando me han preguntado cosas frente al mar, o yo me pregunté a mí mismo qué decisión tomar, el mar me cobijó o me hizo reflexionar más aún. ¿Por qué? Porque el mar no tiene límite. Vos tenés un horizonte, pero sabés que todo eso sigue. En cambio, una montaña tiene un límite, te ubica, te pone ahí y te dice “acá no podés volar, tenés que quedarte, no tenés tanto movimiento”. Y ante tu pregunta, en ese momento, es algo que lo siento y lo vivo. Es el amor por el país, el amor por cambiar las cosas para nuestros hijos y nuestros nietos, para que vivan en un país vivible, que tenga futuro, donde no tengan miedo de decir lo que quieran decir y piensen lo que quieran. Por lo tanto, es algo por lo que uno tiene vocación. Yo siempre creo que a los que nos tocó liderar algo, tenemos que tener una cualidad: nos tiene que gustar ayudar. Si a alguien le gusta ayudar, es muy probable que sea un gran líder. El problema de animarse no es que yo no me anime... uno puede pensarlo, pero si no estás dentro de un partido político, no tenés lugar.

FM: Y hoy, ¿cómo ves el panorama con el nuevo gobierno?

RD: Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno. Siempre se quiere eso, porque si le va bien al gobierno, nos va bien a todos. Con respecto a si le irá bien, bueno, siempre para eso hay que esperar un poquito a ver qué pasa. Yo creo que en lo que hace a la macroeconomía les está yendo bien. Me preocupa, y me encantaría poder tener una charla con Toto Caputo —a quien conozco, pero no lo quiero molestar— para que me diga cómo vamos a hacer, o por qué va a ocurrir que la clase media y media-baja va a encontrar en este proyecto la solución de cómo llega a fin de mes y de qué manera puede vivir. Porque el proyecto, bajo el punto de vista técnico, es maravilloso. Han hecho cosas que en Argentina no se venían haciendo. Hoy cualquier político... el otro día estaba escuchando a miembros de la oposición que han gobernado, donde nunca tuvieron equilibrio fiscal ni tuvieron nada de eso, y ahora ya adoptaron ese lenguaje; es algo muy importante lo que se ha logrado. El hecho de querer bajar la inflación, el hecho de tener seguridad, que no tengamos piqueteros que nos corten las calles y que no tengamos miedo de andar por la vía pública.

FM: ¿Eso lo harías vos si estuvieras hipotéticamente sentado en el sillón de Rivadavia? ¿Vos harías todo esto que me estás manifestando?

RD: Yo estoy convencido de que era lo que había que hacer. Lo que ha hecho el Presidente es de una actitud y un coraje muy importante. Y yo creo que el país estaba como para hacerlo, porque hay momentos en los que tenés que ver cómo está la sociedad. Creo que es muy importante que eso se haya hecho y hay que proseguirlo, pero también hay que lograr que se derrame en la gente. Es verdad que vamos a tener minería, petróleo, energía, campo, muchas cosas. Me dicen que dentro de tres años vamos a tener tantos millones de dólares de exportación, y que dentro de cuarenta va a pasar esto y lo otro... Pero a mí lo que me preocupa es qué va a pasar el año que viene.

FM: Por eso, la guita para el pan, la carne, el asado... al argentino medio le importa la micro, no la macro. Antes, llegando al 25 del mes se la bancaban, pero ahora capaz que no llegan al 15.

RD: Bueno, por eso es que a mí lo que me preocupa es eso. Como veo tanta seguridad por parte del presidente del Banco Central, del ministro de Economía y del presidente de la República, me encantaría que estuviéramos —imaginémoslo— en una charla con ellos y tener la posibilidad de preguntarles: “Decime, ¿por qué creés que esto va a derramar y que quienes hoy no tienen van a poder llegar a fin de mes más cómodos y van a estar mejor?”. A mí me cuesta verlo, me cuesta entender cómo va a ocurrir. No digo que no vaya a pasar, simplemente digo: ¿por qué no me tranquilizan un poco más y me cuentan cuál es la fórmula para que suceda?

Y perdón por el cambio de tema, pero quería preguntarte: ¿cómo anda Racing? Yo te vi muy cerca en determinado momento de quienes hoy están gobernando Racing, y supuse que esa proximidad era por el amor que le tenés al club, por el cariño y por lo que le diste. Creo que eso es indiscutible. Lograr que Racing exista después de que alguien de la Justicia había dicho “Racing no existe más” fue tremendo. Aunque me ganaste la final del campeonato porque yo era el presidente de River, me alegré por todos los racinguistas en un año dificilísimo como el 2001. ¿Cómo va tu relación con la gente de Racing?

FM: Racing para mí, como para vos River, es un sentimiento. Yo solo deseo que le vaya bien a las actuales autoridades, que puedan completar con lógica y con equilibrio su mandato. Vos decís que me viste muy cerca de esta gestión...

RD: Y te veía porque, aparte, en más de un lugar público te he visto y también sé por otros amigos que ustedes formaban todo un equipo.

FM: Está bien, pero de repente, faltando diez días para asumir, me dejaron de llamar. Yo no lo tomé como una ofensa, porque siempre hay que acordarse en la vida de no ser rencoroso y ser un hacedor de las cosas buenas que uno hizo. Yo hacía veintipico de años que conocía a Milito. Un día él me contó que en un viaje en avión un tipo había hablado mal de mí, y Diego se paró y le dijo: “Antes de hablar mal de Marín, lavate la boca”. Y de repente se alejó, quizás porque le dijeron que políticamente no le convenía. No me lo dijo, pero yo le deseo igual lo mejor; los rencores hay que dejarlos afuera. Lo único que me extraña es ese ahínco que tiene contra las sociedades anónimas deportivas, porque él tiene una pequeña fortuna que se hizo a fuerza de voluntad en distintos clubes de Europa donde jugó, y hoy tiene una posición que para un exjugador es envidiable. Si vos tomás todos esos clubes en los que jugó, absolutamente todos eran sociedades deportivas privadas. ¿Entonces cómo hablás tan mal de las sociedades privadas? Yo soy hincha de las asociaciones civiles sin fines de lucro, o sea, el club. A tal punto que en el contrato que yo firmé en aquel momento por el gerenciamiento de diez años, el último punto decía que yo y todo el equipo debíamos reinstitucionalizar a Racing. Creo en las asociaciones civiles. Pero antes de cerrar un club, si la rueda está pinchada y se puede emparchar privatizando, yo privatizo. Nunca cerraría un club. Este es mi pensamiento.

RD: Es que yo creo que cerrar un club es algo que tenemos que impedir siempre. Está muy bien lo que decís, porque en la Argentina los clubes de fútbol han cumplido una función muy importante que va más allá del propio fútbol. El fútbol es la razón de la existencia de nuestros clubes, pero cumplen un rol social y deportivo fundamental en la comunidad. Si algo de eso se pierde y queda en el camino, creo que es algo que no podemos permitir. Después hay otro tema: a mí me preguntan muchas veces qué haría en River. Mirá, yo digo convencido que el socio de River quiere ser una sociedad civil, de eso no me cabe la menor duda, y ni se le cruza por la cabeza a nadie en River cambiar eso. ¿Por qué? Porque es como el Real Madrid, como el Barcelona o el Athletic de Bilbao; son sociedades civiles. Y por otro lado hay sociedades anónimas. Las dos cosas conviven.

FM: Conviven.

RD: Conviven. Yo creo que antes de cerrar un club, la decisión es de los socios. Yo no les puedo prohibir, porque yo crea que es mejor una sociedad civil sin fines de lucro, que ellos puedan transformarla en una sociedad anónima para lograr la solución de su problema.

FM: Bueno, esto, como decía alguien, ¡es música para mis oídos!

RD: No, pero es que es un poco así, porque las sociedades civiles cumplimos una función fundamental. Tampoco es cierto que la solución mágica sea siempre una sociedad anónima. Lo que yo digo es que si ante el problema que está enfrentando el club no le pueden encontrar la vuelta y tienen que transformarse en otro tipo de sociedad, bueno, prefiero que ese club siga existiendo y que siga dándole vida a la comunidad. Si te fijás acá en el Gran Buenos Aires, vas a cualquier estación del sur, agarrás el tren y tenés dos clubes por estación. Esos clubes le dan vida al barrio, le dan vida al pueblo.

FM: Lo que es Florencio Varela, por ejemplo.

RD: Todo, todo, todo.

FM: Déjame decirte algo. Vos, no a lo lejos ni hace tiempo, sino muy cerca, tuviste dos presidentes que te sucedieron, pero vos fuiste el hombre de Francescoli, de Gallardo, hiciste una etapa maravillosa en River. ¿Qué opinás de los que te sucedieron? ¿Qué sensación tenés con lo que fue tu continuidad?

RD: Cuando llegamos a River nosotros hicimos lo que te dije hace un ratito: un proyecto, un equipo de gente y un presidente. Nos pusimos de acuerdo, el que más medía era yo: “Rodolfo, reunís las condiciones, andá vos de presidente, te vamos a apoyar”. Y lo que yo quería de la gente que estaba conmigo —por lo menos los ocho o diez de la mesa chica— siempre lo decía: “Yo quiero diez personas que puedan venir a mi casa a comer o a tomar algo”. ¿Qué significa venir a mi casa? Que tienen la moral, la ética y la conducta, porque si no, a mi casa no los invito. Eso es lo que yo quería que estuviera al lado mío acompañándome. Es más, recuerdo que en una primera reunión les dije: “Les aviso algo, yo termino con un juicio penal. Si encuentro a uno robando, lo tiro por la ventana, así que ténganlo clarito”. Nunca tuve ningún problema. Creo que hemos armado un grupo tan bueno porque todos los que han seguido son la continuidad de un proyecto. Es muy difícil en la Argentina lograr lo que hicimos con Jorge Brito, que decíamos en la campaña: “Es la continuidad”, y estaba la foto del presidente, los dos vice candidatos y yo. Que en la Argentina podamos decir después de ocho años “vamos por la continuidad” y ganar brutalmente la elección es un logro. Lo que puede ocurrir es que un presidente sea distinto al otro en sus formas, en sus características o en su llegada con la gente; cada uno es como es.

FM: Ahora voy a ser como un réferi: voy a tirar la moneda al aire, sale cara y voy a cambiar fundamentalmente de tema porque tengo ganas. ¿Qué pensás del amor?

RD: El amor es lo más lindo que te puede ocurrir en la vida. Cuando vos tenés ese sentimiento, es lo más puro que existe. El amor de todas las formas: al padre, a la madre, a tu mujer, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos. Yo te decía hace un rato que el líder tiene que saber ayudar; es una de las cualidades más importantes para mí, porque eso demuestra todo lo que va a poder hacer después. Para eso tenés que tener amor por la gente.

FM: ¿Hoy estás enamorado?

RD: Hoy estoy enamorado y muy feliz. Vos también, porque te veo. Lo que pasa es que no lo estamos contando públicamente, pero vos y yo lo sabemos.

FM: Es muy difícil a lo largo de muchos años de la vida no quebrarse por el “qué dirán”, es una mentira vivir así. Yo en eso fui más abierto; tengo la mejor relación con mis exmujeres, y estoy enamorado de mi pareja actual. Pero la vida es eso. Me interesaba saber de vos porque sos un hombre mucho más público que yo. Realmente ver que un hombre de setenta y pico y otro de ochenta y pico digan “estamos enamorados” es muy lindo.

RD: Creo que es una de esas cosas que Dios o la naturaleza te dan como regalo para poder sentir en este momento de la vida. El amor hacia tu mujer es el amor que uno siente por sus cualidades, por sus formas... Yo la veo, por ejemplo, en el caso de Zulemita, porque es madraza con sus hijos, se ocupa a muerte de su madre, se ocupa de mí, cómo trabaja y cómo lleva sus cosas. Tengo mucha admiración por ella. Mucha gente dice: “¡Upa, fue primera dama!”. Ella se llama a sí misma “primera hija”, no primera dama, porque era así, y es muy humilde. Los dos somos públicos y somos medio explosivos cuando estamos juntos, porque si no van por ella, van por mí. A ella se le acercan y no solamente le hablan por su padre, sino que le dicen: “Usted fue de las mejores primeras damas que hubo en la Argentina por cómo se comportaba y cómo estuvo”. Eso lo admiro muchísimo.

FM: Lo que es bueno también preguntarnos nosotros dos es: ¿qué es la sexualidad hoy para nosotros?

RD: No, pará, te toca a vos. Salió “seca”.

FM: Está bien. Yo te digo que hoy no es una prioridad. El amor, el ser compinches, forma parte de esa cualidad espectacular que engloba todo, pero la sexualidad hoy para mí no es la prioridad. Ahora… ¡“cara”! Decímelo vos.

RD: Te lo digo tranquilamente. La sexualidad es algo que llevamos los seres humanos, lo sentimos y lo disfrutamos. Ahora, ¿una obsesión por el sexo? No tengo. Lo que tengo es amor por el sexo, y ese amor está en muchas de las cosas que conté recién, que vivimos juntos. Ese amor puede provocar el sexo, sí, ¿y el sexo lo vivís? Sí, lo vivo. Ahora, si me preguntás: “Rodolfo, ¿es tu obsesión?”, no, para nada. Eso no quita que tenga una admiración total por la belleza de mi mujer y por querer tener intimidad con ella. ¿Por qué lo voy a negar? ¿Para qué te voy a mentir? Pero tampoco es una cosa que… tampoco me crean Superman, porque no lo soy.

FM: ¿Sabés qué sentí para redondear? Sentí que tuvimos una charla idéntica a esos almuerzos que tenemos siempre. Quizás hoy un poquito más cuidados, no poniendo tanto énfasis como si nos estuviera mirando una platea, pero me sentí en este ida y vuelta de la misma manera que en un restaurante. Yo desde acá te deseo lo mejor. Lástima que todavía no tocaste el timbre de la continuidad política y no dijiste: “Bueno, voy a darle una oportunidad al país para evitar la grieta inmunda que tenemos”.

RD: Si hay algo que comparto cien por ciento es ser antigrieta. Cuando uno tiene ganas de hacer, tiene espíritu, eso no lo perdés nunca. Con lo cual, si las circunstancias y las cosas ocurren y uno tiene que tomar una responsabilidad, hay que ir y hacerlo. Yo siempre digo lo siguiente: me puedo arrepentir de las cosas que no hice, de las cosas que hice no me arrepiento. Puedo haber dicho “me equivoqué”, pero no me quiero ir de esta vida diciendo: “Uy, no hice aquello que quería hacer”. Yo quiero hacer todo lo que pasa por mi cabeza que tengo que hacer.

FM: Queridos amigos de Infobae, hoy he tenido a un amigo enfrente. Hace cincuenta años o más que nos conocemos y hemos hablado con una sinceridad absoluta. Así que, primero, agradecerle a Rodolfo su presencia acá, y segundo, celebrar el haberme sentido tan seguro ante un amigo. Gracias a todos.

RD: Gracias a vos, Fernando, porque disfruté mucho este momento. Lástima que fue tan corto, se me fue el tiempo volando. Les doy un abrazo enorme a vos y a toda la gente que nos está viendo.

Fuente: https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/

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