Rossano, el pueblo italiano de donde vienen los Mileo, el apellido original de los ancestros de Milei
Durante los primeros meses de la presidencia de Javier Milei circuló una versión según la cual el apellido familiar había sido originalmente Mileikowsky. La afirmación fue desmentida y no apar...
Durante los primeros meses de la presidencia de Javier Milei circuló una versión según la cual el apellido familiar había sido originalmente Mileikowsky. La afirmación fue desmentida y no aparecieron documentos que la respaldaran. Se habló luego de los ancestros italianos (una rama materna que coincide con el pueblo de origen de los Messi) y una rama croata de su familia, pero, sin embargo, pocos repararon en que los antepasados italianos del Presidente llevaban el apellido Mileo, oriundo de Rossano, Cosenza, en Calabria.
Antonio, su bisabuelo, era Mileo, al igual que sus antepasados, y en 1908 se casó en con Achiropita Grillo. Sus primeros hijos nacieron en Italia: Gennaro, en 1909; y Giuseppe, en 1911. Pero ya en esa generación aparece la oscilación. Gennaro fue inscripto como Milei, con “i”.
La familia pasó luego por la Argentina. En 1913, Antonio y Achiropita tuvieron allí a su hijo Expedito, quien fue bautizado en la iglesia de San Carlos Borromeo y cuyo apellido figura como Mileo, con “o”. Es decir, dentro de la misma familia, con los mismos padres, aparecen ya las dos grafías.
Después regresaron a Italia. En Rossano nacieron Francesco, el futuro “Chicho” Milei, el 6 de febrero de 1918, y Luigia. En 1926, cuando Achiropita volvió a embarcarse en el Formosa hacia la Argentina con sus hijos, la familia ya aparece en los registros migratorios del CEMLA como Milei.
La secuencia resulta reveladora: la generación anterior era Mileo; con Antonio y sus descendientes comienzan a convivir Mileo y Milei; y para el viaje de 1926 ya se había impuesto la forma Milei. No parece haber un único momento en que alguien, de manera formal, “cambió” el apellido. Más bien, los documentos muestran una transición que se produjo a lo largo de esos años, en una época en la que la transmisión escrita de los apellidos podía presentar variaciones entre registros civiles, parroquiales y migratorios.
El propio Javier Milei ha contado que su abuelo era calabrés y que había sido verdulero. Francesco llegó a la Argentina siendo todavía un niño, acompañado por su madre y sus hermanos.
Rossano, el pueblo de los MileoRossano es una pequeña ciudad histórica de Calabria, en la costa jónica, que hoy forma parte del municipio de Corigliano-Rossano, creado en 2018 por la unión de las dos antiguas ciudades. Si bien arrima a los 40.000 habitantes, la población de ambos supera los 76.000. Su centro histórico se encarama sobre las colinas que miran al mar Jónico y conserva el trazado, las iglesias y los palacios de una ciudad que durante siglos fue uno de los principales centros de la Calabria bizantina.
Es, además, un lugar particularmente ligado a la cultura griega: la tradición bizantina dejó allí una huella profunda, visible todavía en su arquitectura, en su patrimonio religioso y hasta en nombres como el de Achiropita, la Madonna venerada en la catedral, cuyo nombre significa “no hecha por mano humana”.
La gran pieza del patrimonio rossanés es el Codex Purpureus Rossanensis, un extraordinario evangeliario griego miniado del siglo VI, considerado una de las obras maestras de la tradición manuscrita bizantina. Conservado en el Museo Diocesano y del Codex, junto a la catedral, el manuscrito está compuesto por 188 hojas de pergamino teñidas de púrpura y contiene el Evangelio de Mateo y buena parte del de Marcos. Sus miniaturas, realizadas sobre el fondo púrpura y con letras de oro y plata, constituyen uno de los conjuntos más antiguos de ilustración de los Evangelios que se conservan. En 2015 fue incorporado por la UNESCO al registro Memory of the World.
El museo merece la visita incluso más allá del Codex: sus salas recorren la historia de Rossano desde la Antigüedad y la época bizantina hasta el Renacimiento, el Barroco y los siglos XVIII y XIX. Conserva, entre otras piezas, un espejo griego de bronce del siglo V a.C., esculturas, pinturas, objetos de plata, pergaminos y códices musicales, además de un importante conjunto relacionado con el culto de la Achiropita. Es, además, el primer museo diocesano creado en Calabria: fue inaugurado en 1952.
A pocos pasos está la Catedral de María Santísima Achiropita, levantada sobre un antiguo lugar de culto y remodelada a lo largo de los siglos. Su nombre remite a la imagen de la Virgen que, según la tradición, no habría sido pintada por mano humana. La plaza del Duomo y las calles del centro histórico permiten descubrir una Rossano mucho más pequeña y pausada que las grandes ciudades italianas, hecha de iglesias, palacios, callejuelas y miradores sobre el Jónico.
Otro de los lugares que explica la historia económica de la zona es el Museo della Liquirizia “Giorgio Amarelli”, dedicado a una de las producciones más características de Calabria. La familia Amarelli lleva siglos vinculada a la elaboración de regaliz y su museo permite conocer la historia de esa industria y de la propia familia. Se encuentra en la zona de la antigua Rossano, dentro del actual municipio de Corigliano-Rossano.
Y en las afueras, entre los montes que dominan la ciudad, está la abadía de Santa Maria del Patire, uno de los grandes monumentos de la Calabria medieval. El conjunto, fundado en el siglo XII, recuerda el papel que tuvieron los monjes italo-griegos y la cultura bizantina en esta parte de Italia.
Todo esto hace de Rossano un escenario especialmente apropiado para seguir la historia de una familia como los Mileo: una ciudad pequeña, pero situada en un territorio donde durante siglos convivieron las tradiciones griega, bizantina, latina y normanda.