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San Martín, la música y Strauss

Johann Strauss I, conocido como Strauss padre, fue un compositor y músico de gran relevancia en el siglo XIX, cuya labor resultó decisiva para la popularización del vals como género musical bai...

San Martín, la música y Strauss

Johann Strauss I, conocido como Strauss padre, fue un compositor y músico de gran relevancia en el siglo XIX, cuya labor resultó decisiva para la popularización del vals como género musical bai...

Johann Strauss I, conocido como Strauss padre, fue un compositor y músico de gran relevancia en el siglo XIX, cuya labor resultó decisiva para la popularización del vals como género musical bailable, destinado al deleite del público de todo el mundo. Su hijo, Johann Strauss II, alcanzó una fama aún mayor gracias a valses emblemáticos como El Danubio azul, pero fue el padre quien allanó el camino para su hijo, a pesar de haberle negado inicialmente el acceso a estudios musicales formales.

Johann Strauss I nació en Viena, Austria, el 14 de marzo de 1804. Proveniente de una familia de músicos, creció inmerso en un ambiente musical. A pesar de su pasión por la música, las dificultades económicas lo llevaron a trabajar en una panadería de Viena donde, en sus tiempos libres, componía música, especialmente valses. Más tarde se incorporó como violinista a la orquesta de Joseph Lanner, compositor y director de orquesta muy destacado de la época. Con el tiempo, Strauss formó su propio conjunto y ambos pasaron a ser competidores. Mientras Strauss se distinguía por su energía y creatividad, Lanner era reconocido por su elegancia y refinada técnica. Ambos, sin duda, marcaron en forma indeleble la música vienesa, cuya vigencia perdura hasta nuestros días.

A lo largo de su vida, Strauss compuso la célebre Marcha Radetzky, además de numerosos valses y polcas. Su música se difundió rápidamente por Europa, lo que lo llevó a emprender giras con su orquesta por las principales ciudades del continente. Llegó a París en la primavera de 1837, donde permaneció hasta fines de septiembre. Durante su estadía se presentó en importantes escenarios de la ciudad, como la Ópera, el Teatro del Châtelet, el Teatro de los Campos Elíseos y en diversos châteaux pertenecientes a familias de la alta sociedad parisina, lo que contribuyó notablemente a su popularidad.

Entre los asistentes a esos eventos se encontraba Alejandro María Aguado, uno de los hombres más ricos de París, integrante de la aristocracia y gran amante de la música. Aguado estableció contacto con Strauss y lo invitó, junto con su orquesta, a su château de Évry, Le Petit Bourg, en julio de 1837. La presencia de Strauss en la localidad fue ampliamente comentada. Se sabe que permaneció en Le Petit Bourg durante unos 20 días, período en el cual la orquesta ofrecía interpretaciones tanto en el salón de honor —para el baile de los invitados— como en los jardines del château. Aquellas reuniones sociales fueron muy celebradas en su tiempo, en el marco de un verano particularmente agradable.

Simultáneamente, el general José de San Martín residía con su familia —que había regresado de Buenos Aires el año anterior— en su casa de Grand Bourg, cercana a la de Aguado, al otro lado del río Sena. San Martín participaba activamente de los acontecimientos sociales organizados por su amigo, en especial aquellos vinculados con la pintura y la música. Nuestro Libertador era un entusiasta guitarrista y disfrutaba tocar para sus nietas, aunque era consciente de sus propias limitaciones. Amante de la ópera, asistía con frecuencia junto a Aguado. Con la llegada de su hija, se integró a este círculo social el matrimonio Balcarce.

A lo largo de esos años, San Martín participó de innumerables reuniones sociales y visitas al château de su entrañable amigo, donde coincidió con músicos destacados de la época, como Gioachino Rossini, Franz Liszt, Hector Berlioz y Frédéric Chopin. La música de Strauss se caracterizaba por su carácter alegre y vivaz, y es muy probable que el General haya bailado algún vals durante las recepciones y los encuentros sociales animados por la orquesta en Évry.

No existe certeza documental de que San Martín haya conocido personalmente a Johann Strauss; sin embargo, dada su estrecha relación con Aguado, resulta muy probable que haya participado de aquella visita tan significativa. Si bien Strauss no había alcanzado el punto culminante de su carrera, ya gozaba de renombre como director y compositor de valses.

Sin lugar a dudas, la investigación sobre la vida del Padre de la Patria continúa sorprendiéndonos con nuevos relatos y episodios en los que participó. Aunque su personalidad reservada no permite conocer todos los detalles de su vida privada, es razonable suponer que disfrutaba de la vida social en la que lo introducía su amigo Aguado. Prueba de eso es su inserción y reconocimiento en la sociedad parisina, al punto de haber sido recibido ese mismo año por el rey de Francia, Luis Felipe.

Alejandro Aguado lo admiraba profundamente y lo hacía partícipe de sus actividades sociales y familiares, lo cual se refleja en la correspondencia de San Martín donde se refiere a él como “mi amigo entrañable”. Ese intercambio epistolar con diversas personalidades de la época permite conocer, en parte, su vida y su pensamiento durante los años de retiro. No obstante, pese a su participación en los circuitos de la alta sociedad, el General nunca abandonó su esencia y mantuvo un perfil bajo, sencillo y profundamente familiar en su retiro. Una de sus frases refleja claramente esta etapa de su vida: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

General (R), académico del Instituto Sanmartiniano

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/san-martin-la-musica-y-strauss-nid07052026/

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