Secretos del Llao Llao y las paradojas del Estado libertario
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“Este año queríamos abstraernos un poco de la política”, reconoce un empresario que participa del Foro de Llao Llao, en Bariloche, el evento que cada año reúne a algunas de las fortunas más importantes del país para debatir sobre los temas más importantes del momento. Si bien el presidente, Javier Milei, había sido invitado, hasta ayer no había confirmado su presencia. A última hora de ayer, en tanto, aterrizó el ministro Luis “Toto” Caputo. Pero, a diferencia de otras ocasiones, adrede, se intentó que la presencia de políticos estuviera reducida al mínimo.
Aunque las elecciones de 2027 son parte ya de la conversación pública, en el sector privado en algún punto desean que la agenda electoral no se cuele tan pronto en la agenda. De alguna manera, los hombres y mujeres de negocios necesitan sostener el buen clima.
“Se habla mucho del impulso de la inteligencia artificial, de productividad, de nuevas oportunidades. En general, el clima es de movimiento. Pero cuando se hace un doble clic aparece un matiz importante —dice uno de los empresarios que participa del encuentro, en estricta reserva—. Cuando surge la pregunta sobre el país, la respuesta suele venir acompañada de una mezcla de cansancio, prudencia y resignación. Es evidente que algo cambió en la percepción del Llao Llao. Hay energías para construir, pero también hay un malestar profundo que se siente en la calle y que empieza a llegar al mundo empresario”, admite.
También entre los hombres y mujeres de negocios la grieta es cada vez más marcada. Todo depende en qué sector de la economía estén parados.
Son momentos de fuerte reacomodamiento de poder. Los grandes jugadores de siempre no necesariamente lo seguirán siendo en los años que vienen. Y no solo por los avances tecnológicos, la intromisión de la inteligencia artificial o el cambio en la matriz productiva, que hacen que voces que hasta hace muy poco tenían gran autoridad empiecen a perder peso relativo. Sino que también los procesos de privatización están haciendo que emerjan nombres que hasta no hace mucho apenas ocupaban las segundas o terceras filas empresarias.
En poco más de veinticuatro meses, por caso, los hermanos Juan y Patricio Neuss pasaron de ser los dueños de una distribuidora eléctrica en la Patagonia a controlar, de punta a punta, la cadena energética argentina: generación, transporte y distribución. El salto no fue gradual sino en aluvión: primero llegaron las distribuidoras tucumana y jujeña —EDET y Ejesa— junto a la transportista Litsa y la hidroeléctrica Potrerillos, todo en el arranque de 2024; luego, a fines del año pasado, las represas patagónicas Alicurá y Cerros Colorados por US$226 millones; y esta semana, el coronamiento: Transener, el único operador de alta tensión del país, adjudicado por US$356 millones en un proceso que tuvo sus cortocircuitos técnicos. El vehículo de esta expansión es Edison Energía, un holding armado en 2025 junto al fondo Inverlat —cuyos socios incluyen al exjefe de Gabinete bonaerense Federico Salvai— y a los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, del Grupo Newsan. La velocidad de la expansión —tres procesos licitatorios ganados en dos años, en sectores que el Estado estaba vendiendo por primera vez en décadas— habla tanto de la capacidad del grupo para leer el tablero como de su habilidad para estar siempre bien posicionados a la hora de la apertura de sobres. También refleja cuán consustanciados están con el proyecto libertario, al que se acercaron desde los comienzos, de la mano de su amigo de la infancia, Santiago Caputo.
“El proceso de Transener fue desprolijo —reconoce un hombre con mucha experiencia—. Las ofertas económicas se publicaban a las 10 de la mañana. A esa hora salió la publicación, y había dos ofertas de las cuales estaban detallados los precios. Una hora y 12 minutos después se publicó la oferta económica de quien puso la oferta más alta”, describió. Sin embargo, ninguna de las dos empresas que quedaron en el camino cuestionó públicamente el proceso.
En las próximas semanas, se conocerá también si se quedan o no con la participación que tiene YPF en Metrogas, la mayor distribuidora de gas del país, que puso a la venta recientemente de la mano de Citi. Informalmente, tras la presentación de ofertas técnicas la semana pasada, el banco le hizo saber a los interesados quiénes quedaron en el short list para avanzar en la segunda y última etapa vinculante. Según trascendió, además de Neuss Capital, están José Luis Manzano (Integra Capital), Santos Uribelarrea con MSU y Ecogas-Central Puerto. Todos jugadores nacionales.
Las multinacionales, por ahora, mantienen su mirada casi exclusivamente en el negocio de minería y de Vaca Muerta, aunque el gobierno de los Estados Unidos está siguiendo con especial interés las licitaciones que se vienen de la Hidrovía y del Belgrano Cargas, tal vez los negocios de infraestructura más relevantes del país.
En los próximos días, en tanto, Chevron estará presentando un proyecto para el desarrollo de Vaca Muerta que buscará incluir dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que superará en tamaño al que recientemente presentó Pluspetrol, por US$ 12.000 millones. YPF, según anticipó el presidente de la compañía, Horacio Marín, también sumará otro RIGI por varios miles de millones de dólares en el cortísimo plazo. Y habrá más. Entre los estudios de abogados hay una puja grande por conseguir el armado de los RIGI, por los cuales los honorarios rondan en cada caso los US$250.000. Como siempre, hay quienes venden que tienen la más alta tasa de aprobación. Incomprobable. De cualquier manera, los nuevos RIGI serán buenas noticias para el equipo económico, que sigue sin poder superar el interés que suscita la discusión sobre el presupuesto familiar del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. A veces, los números chicos son más comprensibles que los grandes.
Es cierto que en los últimos días de abril ya hay algunas variables que comenzaron a darle la razón al presidente, Javier Milei, que viene anticipando que lo peor ya habría quedado atrás. En Hacienda se aliviaron al ver los números de recaudación la semana pasada, lo que se tradujo al mismo tiempo en una mayor generosidad hacia dependencias que vienen reclamando pagos retrasados hace meses. Nada para tirar manteca al techo, pero al menos es una pequeña señal. También en los bancos reconocen un leve repunte de la demanda de crédito, mientras que el mayor consumo de energía eléctrica permite anticipar un crecimiento de la actividad industrial. El tono del Presidente hacia la prensa suele volverse más áspero cada vez que la economía cruje por algún lado y la percepción de riesgo aumenta. Tal vez encuentre pronto motivos para el sosiego.
La maquinaria oficial para intentar mejorar el humor de la calle está encendida hace rato. El Banco Nación, muy activo últimamente en el mercado de crédito, saldrá la semana que viene al mercado con dos bonos, uno en UVA y otro atado al dólar MEP, para mejorar su fondeo. Es la primera vez en 30 años que la entidad financiera estatal emitirá bonos. Esperan poder pagar una tasa del orden del 5% en cada caso.
Hay un jugador que todo el sistema financiero espera que tarde o temprano salga a la cancha para contribuir a mejorar el mercado de crédito, sobre todo el hipotecario. Y es la Anses, mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). En el último tiempo, el FGS estuvo muy activo pero comprando acciones en el mercado de capitales. Si bien no hace públicas sus tenencias —el último dato disponible es de abril de 2025—, los documentos que presentan las empresas argentinas que cotizan en Nueva York reflejan el fuerte incremento que tuvo la Anses en el capital social de algunas empresas clave. Grupo Financiero Galicia informó ante la Securities Exchange Commission (SEC, la comisión de valores de los Estados Unidos) que la Anses aumentó su participación del 16,8% informado en abril de 2025 al 22,5%. También Loma Negra vio aumentar el peso relativo del Estado, del 5,33% del capital al 9,2%; TGS, del 24% al 25,33%; YPF, del 1,46% al 8%; Banco Macro, del 28,8% al 29,75%; y ByMA, del 3,34% al 8%. Contra toda prédica libertaria, el Estado parece más presente que nunca.