Segunda vuelta en Perú: ¿Cuáles son los desafíos que deben superar Keiko Fujimori y Roberto Sánchez si anhelan llegar a Palacio de Gobierno?
La contienda entre ...
La contienda entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez para la presidencia de Perú se definirá en una segunda vuelta tras obtener juntos apenas el 29,9% de votos válidos, el respaldo más bajo de este siglo para dos finalistas. Este dato, verificado tras la primera ronda celebrada el 7 de junio, refleja una elección signada por la dispersión del voto, el ausentismo y la fuerza del rechazo.
Ambos candidatos, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, se instalaron en la instancia decisiva con poco más de 4,8 millones de votos sumados, en una elección que habilitó a más de 27 millones de peruanos y contó con 36 postulaciones presidenciales.
Ninguno de los dos logró imponerse en las principales ciudades, como Lima, Arequipa o Tacna, y solo encabezaron parcialmente las preferencias en 22 de las 25 regiones, con 11 regiones cada uno, según datos oficiales de ONPE. La falta de un liderazgo nacional consolidado quedó en evidencia en este mapa electoral.
Fragmentación política y antivotoLa segunda vuelta no será una elección de ideologías, sino una disputa marcada por el rechazo o antivoto y el miedo. “No será una elección de ideologías, sino de ‘antis’; una elección del rechazo y el miedo”, sintetizó José Tello Alfaro, experto en derecho electoral y exministro de Justicia y Derechos Humanos. Esta percepción se repite entre quienes observan que el rechazo al adversario puede pesar más que la adhesión genuina a alguna candidatura.
Javier Albán, especialista en temas electorales, explicó que la votación de la primera vuelta suele expresar el apoyo real a una opción, pero en la segunda ronda, el voto suele canalizarse como rechazo al otro candidato. “Cuando se vota en segunda vuelta por opciones que obtuvieron tan poco porcentaje, lo que normalmente pasa es que ya la votación no es en apoyo a alguien, sino en rechazo al otro”.
El resultado plantea además un problema de legitimidad para el futuro gobierno, ya que solo una porción reducida del electorado sentirá que la opción vencedora representa realmente sus intereses. La cuestión de la subrepresentación en el Congreso agrava este escenario, según los especialistas.
El balotaje: entre la indefinición y la volatilidadUrpi Torrado, directora ejecutiva de Datum Internacional, describió en diálogo para América Noticias Edición Central que ambos candidatos parten desde posiciones similares y enfrentan condiciones comparables, aunque el balotaje se diferencia del proceso de la primera vuelta. Persisten, sin embargo, rasgos de indefinición en el electorado, que no mostró un “voto duro” o fidelidad partidaria clara, salvo en el caso de Fujimori.
Torrado apuntó que incluso en los días finales de la campaña, las preferencias cambiaban con rapidez, especialmente entre quienes se ubicaron en tercer, cuarto, quinto y sexto lugar. “El apoyo obtenido por esos candidatos respondió más por simpatía que por adhesión ideológica”, remarcó la consultora.
Este fenómeno, añadió Torrado, dificulta que los votos de los 34 postulantes restantes se trasladen automáticamente a uno de los finalistas. La mayoría de los electores decidirá su voto en función de la campaña y la información que reciban en las próximas semanas.
El peso del rechazo y la agenda políticaFranco Olcese, politólogo del Centro Wiñaq, coincidió en que la migración de votos no responde a una lógica puramente ideológica. El balotaje dependerá de los niveles de rechazo que cada postulante genere. “La migración del electorado dependerá principalmente de dos factores: el nivel de conocimiento de los candidatos y el rechazo que generan”.
Entre los temas que pueden resultar decisivos se encuentra la capacidad de los candidatos para dar respuesta a las principales preocupaciones de la ciudadanía, como la inseguridad y la economía. Olcese advirtió que la agenda pública estuvo dominada por denuncias de supuesto fraude y el papel de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), lo que redujo el espacio para discutir propuestas concretas.
En este contexto, la comunicación de los candidatos resulta clave para clarificar sus planes y proyecciones. Ambos necesitan mejorar la forma en que informan sobre sus propuestas y objetivos de gestión.
El desafío de captar apoyos: fragmentación y fidelidad débilPara Enrique Castillo, analista político, las cifras obtenidas reflejan la crisis de los partidos y el desinterés ciudadano por la política. Los 34 candidatos que no avanzaron a la segunda vuelta conforman un “bolsón electoral que no tiene lealtades con los candidatos”, según declaró a Canal N. Como ejemplo, citó el caso de Marisol Pérez Tello, quien manifestó que votará en blanco mientras que su partido expresó apoyo a Sánchez, lo que describe una crisis de representatividad donde ni los partidos ni los postulantes logran orientar el voto.
El comportamiento electoral tampoco garantiza que los respaldos o recomendaciones de ex candidatos se traduzcan en votos efectivos para alguno de los finalistas. Castillo ejemplificó que, aunque se suponga que los votos de Alfonso López Chau podrían inclinarse hacia Sánchez y los de Rafael López Aliaga hacia Fujimori, no existe certeza de que estas proyecciones se cumplan.
“¿Qué pasa si Jorge Nieto sale a apoyar a ninguno? ¿Podemos asegurar que su votante va a marca blanco o viciado?”, preguntó Castillo en conversación con Canal N.
Lima, territorio clave y los factores que pueden inclinar la balanzaDentro de este escenario, Lima aparece como un territorio decisivo. La capital concentra un peso electoral considerable y en la primera vuelta, López Aliaga obtuvo allí 1.211.672 votos, según cifras oficiales. Este caudal podría resultar determinante para el desenlace del balotaje.
Javier Albán observó que una campaña de 20 días puede parecer breve, aunque en otros países ese plazo es habitual. Entre los elementos que podrían inclinar la balanza mencionó el debate presidencial, el respaldo político de otros partidos y líderes, y la información que pueda surgir sobre los candidatos y sus entornos durante este lapso.
Un proceso abierto y un electorado dispersoEl principal desafío para Keiko Fujimori y Roberto Sánchez reside en reducir los niveles de rechazo y comunicar propuestas concretas que respondan a las preocupaciones ciudadanas. La segunda vuelta, programada para el 7 de junio, pondrá a prueba la capacidad de ambos para consolidar apoyos y superar la fragmentación que caracterizó la primera ronda.