Tras el caso de Yulixa Toloza, joven reveló su experiencia con una lipólisis láser en un centro no autorizado: “Lo barato sale caro”
A través de redes sociales se han viralizado relatos que demuestran los riesgos de realizarse procedimientos estéticos en centros no regulados de Bogotá, luego de que se encendieran las alarmas ...
A través de redes sociales se han viralizado relatos que demuestran los riesgos de realizarse procedimientos estéticos en centros no regulados de Bogotá, luego de que se encendieran las alarmas por el caso de Yulixa Toloza, desaparecida tras someterse a una lipólisis láser en Venecia, un sector ubicado al sur de la ciudad.
La repercusión del suceso no solo demuestra las fallas legales y sanitarias que rodean estos procedimientos en algunos lugares, sino que ha motivado a mujeres como Tania Orjuela Espinoza a compartir públicamente sus experiencias, revelando los riesgos físicos que enfrentan aquellos que buscan alternativas más accesibles a las intervenciones quirúrgicas formales.
En su cuenta de TikTok, la joven narró que, 4 años antes de lo ocurrido con Yulixa, también recurrió a un centro estético sin licencia tras atravesar un periodo de baja autoestima relacionado con cambios corporales postparto. Según relató en su video, las diferencias de precio respecto a las clínicas certificadas la llevaron a tomar la riesgosa decisión.
“Una liposucción en quirófano mínimo vale como $14 millones. Ya una lipectomía como desde los $17 para arriba”, en contraste, ella aceptó someterse a una lipólisis láser que le costó $4.500.000, más el gasto adicional en fajas y complementos posoperatorios.
Durante una valoración en el centro, los empleados le aseguraron que la técnica se limitaba a pequeñas incisiones bajo anestesia local, argumentando que “era suficiente” para extraer la grasa abdominal superficial y que los resultados serían inmediatos.
La ciudadana afirmó que al llegar al lugar se percató de que era una casa, aunque contaba con una recepción elegante que ocultaba las carencias en los procedimientos internos y la falta de regulación: “El día que yo llegué a la cita, la verdad era un sitio así muy parecido a como están mostrando en noticias donde le pasó esto a la señora Yulixa. Así como una casa, todo supercerrado”.
Ya en la sala de procedimientos, Orjuela relató que la intervención fue traumática y dolorosa: “Lo que me hicieron a mí fue abrirme tres huequitos en la parte inferior del abdomen, y de ahí empezar a meter la cánula. Eso duele una cosa impresionante”.
Durante la manipulación, la joven experimentó dolor agudo y ansiedad. En el posoperatorio también se le trató sin mayor precaución, pues recordó que le colocaron la faja de compresión sin delicadeza y la enviaron a casa minutos después, sin dejarla en observación.
Sobre la persona encargada de realizar los drenajes linfáticos, la joven aseguró que mostró poca capacitación: “La señora no sabía ni papa de hacer drenajes. Me hacía ver estrellitas terriblemente. Me dolía demasiado y más de una vez intenté desmayarme”.
Como resultado, desarrolló un hematoma extenso que se extendía del abdomen hasta la pierna, requiriendo la aplicación de cremas para que disminuyera.
Complicaciones estéticas y falta de respuesta profesional tras la intervenciónPese a la extracción de grasa, la joven notó días después del procedimiento que el resultado distaba de lo prometido, pues le aparecieron bolsas de piel flácida sobre el abdomen. Al contactar la sede para una solución, recibió únicamente la oferta de una segunda intervención al día siguiente.
“La asesora de una: ‘Ok, ya te abrimos quirófano para mañana, te esperamos para retocarte’”, relató, criticando la ausencia de una evaluación profesional y el ofrecimiento inmediato de un nuevo procedimiento sin mayor explicación ni precaución por su estado de salud.
“Me puse a mirar por Internet y pues vi muchas cosas que decían que la segunda vez podía ser como peor. Entonces, no, la verdad, yo no fui. No fui y agradezco no haber ido porque yo digo: ‘Dios mío, qué pudo haber pasado’ (...) Chicas, lo barato sale caro. O sea, si a ustedes les ofrecen esa lipólisis, suave brisa que le dicen, chicas, eso es un robo”, agregó.
Riesgos y advertenciasEn medio de su investigación, la víctima se dio cuenta de que los equipos empleados por el sitio no eran de tecnología láser moderna, sino métodos convencionales: “Por eso a mí me quedó esa flacidez y me quedó fibrosis”.
Incluso después de invertir en 10 masajes de drenaje adicionales, no logró revertir las secuelas ni evitar nuevas acumulaciones de grasa en la espalda, zona que no presentaba problemas antes de la intervención.
La joven destaca que la economía impulsa a miles de mujeres en Colombia a buscar procedimientos de lipólisis láser en lugares que no son certificados: “No se crean que por $3 millones les van a hacer todo, $4 millones. Están poniendo en riesgo su vida. Gracias a Dios yo me salvé, salí bien, pero miren el caso de esta señora. Eso es un espejo para que ustedes tengan presente”.
La joven contó su experiencia motivada por lo que le sucedió a Yulixa Toloza, cuyo paradero aún se desconoce tras su ingreso al centro estético Beauty Láser del barrio Venecia, lo que demuestra que la presión económica y social por acceder a procedimientos estéticos rápidos y baratos expone a las pacientes a riesgos físicos graves.