Un estudio identificó células que podrían ayudar al cáncer de pulmón a evadir al sistema inmune
El cáncer de pulmón fue el tipo de cánce...
El cáncer de pulmón fue el tipo de cáncer con más diagnósticos en el mundo en 2024, con unos 2,6 millones de nuevos casos, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud. Además, fue la principal causa de muerte por esta enfermedad, con cerca de 1,9 millones de fallecimientos.
En ese contexto, un equipo de la Universidad de Columbia identificó en tumores pulmonares una población de células de sostén hasta ahora desconocida, capaz de disminuir la reacción del sistema inmunitario frente a la enfermedad.
Hasta ahora, no estaba claro cómo algunos tumores conseguían reunir en sus bordes defensas que moderan el ataque contra las células enfermas. Estas estructuras de sostén ya se habían vinculado con la evolución de otros tipos de cáncer, pero su papel específico en el pulmón permanecía poco estudiado.
El hallazgo, descrito en un estudio publicado en Nature Immunology, indica que esa población celular atrae defensas que limitan la respuesta contra la lesión. Los resultados provienen de experimentos con ratones y del análisis de tejidos humanos. Por eso, aún no constituyen un tratamiento, aunque permiten comprender un mecanismo que podría orientar futuras investigaciones.
Los fibroblastos con CHL1 actúan desde el borde del tumorEl equipo denominó fibroblastos inmunomoduladores a esta población porque, además de aportar estructura al tejido, interviene en la actividad de las defensas cercanas a la lesión.
Los investigadores la distinguieron por la actividad del gen CHL1, poco frecuente en los fibroblastos de pulmones sanos. Para detectarla, analizaron la actividad genética de cada célula de manera individual, una técnica que permite identificar grupos que podrían pasar inadvertidos al observar el tejido en conjunto.
“En la última década, el análisis de células individuales ha avanzado mucho”, afirmó Ringham, estudiante de posgrado de la Facultad de Medicina Vagelos de la Universidad de Columbia e investigadora principal del proyecto, en el comunicado institucional. “Es una gran herramienta para descubrir tipos de células ocultos y entender qué hacen.”
En los modelos de cáncer de pulmón, estas células se acumularon sobre todo en el límite de la lesión. Según se detalla en el estudio, esa posición las situaba junto a defensas capaces de influir en la intensidad del ataque contra las células malignas.
En ese marco, “muchas investigaciones han mostrado que estos fibroblastos ayudan al cáncer y que su actividad está vinculada con la evolución de los pacientes”, señaló Ringham en el comunicado institucional.
Una señal atrae a las células que bajan la intensidad de las defensasLos fibroblastos con CHL1 producen CXCL9, una proteína que actúa como señal de orientación y atrae al borde del tumor a las células T reguladoras. Estas forman parte del sistema inmunitario y su función habitual es evitar reacciones desmedidas.
Esa tarea es necesaria en órganos expuestos de forma permanente al ambiente, como los pulmones. Allí, las células T reguladoras impiden que las defensas respondan con demasiada intensidad a las sustancias que ingresan con el aire.
“Hay muchas sustancias del ambiente que entran en el pulmón en cualquier momento”, explicó Ringham, y advirtió que, sin células T reguladoras que mantengan el equilibrio, cada respiración provocaría una fuerte respuesta inflamatoria.
Dentro de un tumor, esa misma capacidad de contención puede favorecer a las células malignas. Los experimentos mostraron que las células T reguladoras atraídas por CXCL9 frenaban con mayor eficacia la respuesta inmunitaria que podría atacar al cáncer.
La comunicación depende también de CXCR3, un receptor situado en la superficie de esas células que reconoce la señal CXCL9. Al interrumpir este mecanismo en ratones, el equipo observó menos células reguladoras en el tumor, una mayor actividad de las células T CD8, capaces de atacar células cancerosas, y una reducción de la carga tumoral.
El resultado aporta información sobre un aspecto poco estudiado de la enfermedad. “Gran parte de los estudios anteriores sobre fibroblastos asociados con el cáncer se concentraron en el cáncer de páncreas, pero se sabe poco sobre estas células en el cáncer de pulmón”, afirmó Nicholas Arpaia, autor principal del estudio, en el comunicado de prensa.
Los tejidos humanos muestran una asociación con una evolución menos favorableAdemás de los ensayos con ratones, el equipo examinó muestras y datos de pacientes con cáncer de pulmón. Allí identificó células de sostén similares, con actividad de CHL1, y comprobó que se ubicaban cerca de las células T reguladoras, tal como había ocurrido en los modelos animales.
Según el estudio, los tumores con una mayor presencia de estas células mostraban una respuesta inmunitaria menos intensa y una supervivencia libre de progresión más baja. Ese indicador refiere al tiempo durante el cual la enfermedad no avanza.
La asociación observada en las muestras humanas no prueba, por sí sola, que estas células causen un peor desenlace clínico. Los resultados sí respaldan la idea de que la comunicación entre los fibroblastos, la señal CXCL9 y las células T reguladoras puede ayudar a los tumores a evitar parte de la respuesta inmunitaria.
“Actuar sobre las células T reguladoras atraídas por los fibroblastos podría liberar al sistema inmunitario y ser una estrategia prometedora contra el cáncer de pulmón”, indicó Arpaia, profesor asociado de microbiología e inmunología de la Universidad de Columbia, en el comunicado institucional.
Las células con CHL1 podrían ser, además, un posible blanco de futuras investigaciones porque aparentemente no están presentes en pulmones sanos. “¿De dónde vienen estas células? ¿Cómo se forman?”, planteó Ringham. “Si pudiéramos impedir esa transformación, podría aportar un gran beneficio.”