Un estudio vincula a la oxitocina con cambios en el altruismo, según la adversidad infantil
Un estudio de la Universidad de Oldenburg y la Universidad de Bonn descubrió que la ...
Un estudio de la Universidad de Oldenburg y la Universidad de Bonn descubrió que la oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, influye en el comportamiento altruista de las personas, y que ese efecto varía en función de la adversidad en su infancia: quienes atravesaron mayores dificultades en sus primeros años mostraron un aumento en las conductas de ayuda al recibir la hormona, mientras que en quienes tuvieron infancias menos difíciles el efecto fue el opuesto, informó el portal científico Phys.org.
El trabajo, publicado en Translational Psychiatry, se basó en un experimento con 61 hombres sin antecedentes conocidos de trastornos físicos o mentales. Durante la prueba, los participantes decidieron si donar parte de la compensación recibida por su participación a desconocidos en situación de necesidad, mientras eran examinados mediante neuroimagen de ultraalto campo de 7 teslas.
Los investigadores observaron que la oxitocina tendía a incrementar las donaciones altruistas en quienes habían reportado mayor adversidad infantil. En cambio, entre quienes obtuvieron puntajes más bajos en un cuestionario sobre trauma infantil, la misma sustancia se asoció con menos donaciones.
Nina Marsh, primera autora del estudio, explicó que la pregunta central fue cómo las experiencias más tempranas de la vida influyen después en la disposición a ayudar a otros. También señaló que las experiencias adversas en la niñez son muy diversas y que sus efectos a largo plazo sobre la conducta social humana resultan difíciles de estudiar.
La oxitocina varía según la historia infantilPara examinar esa relación, el equipo pidió a los participantes completar el Childhood Trauma Questionnaire, una herramienta ampliamente utilizada para evaluar experiencias adversas en etapas tempranas. Después, los dividió en dos grupos: uno recibió oxitocina mediante un aerosol nasal y el otro un placebo, es decir, una sustancia inactiva.
Marsh detalló que durante ese proceso los participantes tomaron decisiones sobre si donar parte de su pago a extraños necesitados, al tiempo que eran sometidos a imágenes cerebrales. Esa combinación permitió medir al mismo tiempo la conducta observable y la respuesta del cerebro durante la toma de decisiones altruistas.
Ese patrón confirmó que la oxitocina no produce un efecto uniforme: su impacto depende de la historia de adversidad en la infancia de cada persona.
Los investigadores también detectaron diferencias en la conectividad funcional entre la corteza prefrontal medial y la corteza cingulada media. Esas dos regiones forman parte de circuitos neuronales vinculados con la evaluación social y la empatía.
Vínculos entre biografía, neurobiología y conducta prosocialEl trabajo plantea que las adversidades tempranas pueden modificar las vías neuronales implicadas en el procesamiento de información social. A la vez, sugiere que la oxitocina puede modular algunas de esas rutas cerebrales afectadas por los episodios infantiles.
Marsh sostuvo que el estudio subraya la necesidad de considerar de manera conjunta el contexto formativo y la neurobiología al analizar la conducta social humana. “En lugar de mostrar un efecto universal de la oxitocina, nuestros hallazgos sugieren que sus efectos dependen de las experiencias de vida tempranas de un individuo”, dijo.
La investigadora añadió que las vivencias iniciales no determinan por completo quién llega a ser una persona, pero sí pueden moldear cómo responde el cerebro adulto a las señales sociales. Comprender esos mecanismos, afirmó, puede ayudar a explicar por qué las personas reaccionan de manera distinta ante otros que necesitan ayuda.
El equipo señaló que espera que estos resultados aporten una comprensión más matizada del altruismo humano y de las condiciones en las que puede aparecer y sostenerse, en especial después de dificultades durante los primeros años de vida.
En sus próximos trabajos, los autores analizarán cómo interactúan los mecanismos biológicos, las experiencias individuales y los contextos sociales en la formación de la empatía, la cooperación y las decisiones altruistas.